ÁBALOS REIVINDICA LA "IZQUIERDA VALIENTE"

Sánchez fía su victoria a una movilización masiva del centro a la izquierda frente a Vox

El presidente echa el telón en el acto con más de 6.000 personas y alerta de que "ganar no significa gobernar". Refuerza la llamada del voto útil y avisa a Cs: "Pagará caro su sectarismo"

Foto: Pedro Sánchez y el 'president' de la Generalitat, Ximo Puig, este 26 de abril en el Parc Central de Valencia. (EFE)
Pedro Sánchez y el 'president' de la Generalitat, Ximo Puig, este 26 de abril en el Parc Central de Valencia. (EFE)

Sonaba 'Resistiré' en directo y la militancia se inflamaba. El personal agitaba la bandera del PSOE con energía, casi como si no hubiera mañana. La versión 'rockera' del Dúo Dinámico se convertía en el himno perfecto para conjurar esa vuelta de las derechas —con la ultraderecha de pasajero necesario— contra la que tanto alerta el líder y que el apagón demoscópico ha avivado. Las palabras del tirón final son "miedo", "amenaza", "peligro". Y la receta que ofrecen los socialistas es el voto a Pedro Sánchez. "Todos" los votos son necesarios para parar a la "coalición contra el progreso". Voto útil y movilización masiva, desde la izquierda hasta el centro, como muro de contención.

Los socialistas tenían claro que no querían innovar en la recta final. No lo hicieron. Tampoco en Valencia, en el mitin fiesta final con el que echaron el telón a una campaña que tuvo casi como único punto de inflexión los debates (y su controversia previa). Pero sí lograron una demostración de músculo no vista en estos últimos 15 días ni en en todo el recorrido hasta este 28 de abril. Hasta 10.000 personas contó la organización en el Parque Central de la capital valenciana —estimación muy generosa, antes del arranque eran más de 6.000, cifra que sí se ajustaba más a la realidad—, un nuevo espacio inaugurado recientemente tras años de bloqueo de las administraciones. Números que parecían eclipsar la extraordinaria movilización conseguida por la ultraderecha la víspera también en Valencia. Ese es el efecto sorpresa, cuya fuerza nadie sabe medir realmente. Sánchez se acompañó del 'president' Ximo Puig, que también se la juega en las urnas este 28-A, del ministro de Fomento y director de campaña, José Luis Ábalos, y la candidata a la alcaldía, Sandra Gómez.

"Lo importante no es cómo empieza un partido, sino cómo acaba, y tiene que acabar con un sí rotundo", arengó Sánchez a los suyos, tirando de energía en el que era su último mitin del día, tras una parada en Toledo (500 personas) y otra en Madrid (3.000). Los socialistas temen que sus electores se confíen, y piensen que todo está hecho. Sus 'trackings' internos, señalan, son tranquilizadores, aunque en la Moncloa y en Ferraz no saben cómo calibrar el efecto Vox, aunque anticipan que puede acabar tercero en la carrera. El presidente insistió, como lleva haciendo los últimos días, en que "ganar no es gobernar", y por eso necesita una mayoría sólida, que confiera "estabilidad" al país. No en vano, este mismo viernes, en su última entrevista de campaña, en la SER, aseguró con rotundidad que no quiere que la gobernabilidad del país descanse en los independentistas. Aunque también desplegó otro gesto: dejó tácitamente la puerta entornada a un Gobierno de coalición con Unidas Podemos, como Pablo Iglesias siempre ha exigido. En realidad, PSOE y PP podían verse reflejados en el espejo: unos, abriendo la mano a los morados, otros, invitando sin ambages a Vox a sumarse a un Ejecutivo de derechas.

Remata la campaña abriendo la puerta a un pacto con Podemos y avisando de que no quiere que la gobernabilidad descanse en los separatistas


Pero Sánchez no quería que su cierre de campaña lo colonizase esa oferta a Unidas Podemos. Sí que se fijase en la mente de los electores que solo es útil el voto al PSOE. Ese llamamiento se ha ido engrosando en esta semana, haciéndose cada vez más explícito y concreto. El PSOE sabe que Unidas Podemos habría recuperado aliento, especialmente tras la aplaudida actuación de Pablo Iglesias. No le interesa que se desfonde, pero tampoco que se dispare, porque no todos votos pueden captar escaño, que es a fin de cuentas lo que importa en el juego de mayorías del nuevo Congreso.

"No especular ni jugar"

Así, Sánchez se dirigió a los "dubitativos" que quieren "echar una mano" a los morados: han de saber que "los que quieren involucionar, lo tienen claro, decdido". "Debemos ser muy conscientes de que a quien atacan las tres siglas de la derecha" es al PSOE, "no atacan a otras formaciones". "Si nos votan a nosotros, nosotros venceremos a la suma de las derechas. No podemos especular ni jugar con el voto", subrayó, apelando a ese voto con la cabeza, y no con el corazón.

"A los que dudan entre Cs y el PSOE, entre Podemos y el PSOE, entre abstención y PSOE, entre el PSOE, y Compromís: hay que concentrar el voto"

Así, enfatizó, "hay que decirles a los que dudan entre Cs y el PSOE, entre la abstención y el PSOE, entre Compromís y el PSOE, entre Unidas Podemos y el PSOE que el domingo debe votar al PSOE, la única formación que puede garantizar que España y la Comunidad Valenciana caminen al futuro". Sánchez ha evitado en todo momento en campaña la colisión con Iglesias, consciente de que está llamado a ser su socio preferente, pero también quiere atrapar sus votos. "Habrá muchos proyectos políticos, habrá cosas que podamos compartir con ellos a partir del lunes, pero el domingo, si queremos que España mire al futuro, que no retroceda 40 años y que las tres derechas sumen, el voto tiene que concentrarse en el único partido que lo garantiza, que somos nosotros". El presidente diferencia, pues, dos momentos: el 28-A y el día después. "Que entre en el Gobierno Podemos no es ningún problema", afirmó en 'El País'. "No tengo un sentido patrimonialista del poder, no aspiro a monopolizar el poder [...]. Con Unidas Podemos hemos tenído muchísimos puntos en común, y agradezco su labor", explicó en la SER. "Antes del 29 de abril viene el 28 de abril, y nos jugamos algo muy importante: o consolidamos que España mire al futuro o hay un riesgo cierto de que la derecha sume".

Sánchez fía su victoria a una movilización masiva del centro a la izquierda frente a Vox

"Necesitamos todos los votos", remarcó por la noche en Valencia, llamando a esa movilización masiva que los socialistas creen que será el mejor remedio para garantizar que populares, naranjas y Vox no suman el 28-A. El presidente siempre lleva a sus mítines y a las entrevistas que esa amenaza no es impostada. "El peligro existe y es real". Ahí están los ejemplos de Donald Trump en Estados Unidos, de Jair Bolsonaro en Brasil. O la propia Andalucía, en la que nadie pensaba que el PSOE podía ser desalojado abruptamente del poder. O lo ocurrido en Finlandia, donde la socialdemocracia ganó hace 15 días, pero solo aventajó en 6.000 sufragios a la ultraderecha.

"Que nadie lo olvide", sostuvo: "Ganar no significa gobernar. Gobernar es ganar". "No vaya a ser ganemos las elecciones y amanezcamos el lunes con un Gobierno de [Pablo] Casado como presidente, con [Albert] Rivera acompañándole en algún ministerio y la ultraderecha a los mandos de la política", avisó. Advertencia que también había lanzado desde Madrid, desde el barrio obrero de Entrevías, pocas horas después de que el líder del PP reconociera que no tiene reparos en ofrecer ministerios a la formación de Santiago Abascal, la "ultraderecha temible", en palabras del candidato socialista.

Réplica a Vox

Sánchez repitió su 'no es no' a los independentistas, su promesa de que con él en la Moncloa nunca habrá referéndum de autodeterminación, ni secesión de Cataluña ni quebrantamiento de la legalidad. Seguía así un tono duro usado en campaña para tomar distancia respecto de los soberanistas y defenderse de las críticas de PP y Cs. Y continuó haciendo de Albert Rivera su enemigo a batir, su blanco de los ataques, porque se disputa con los naranjas el voto del centro. Cs "ha dejado el centro y la derecha y ha abrazado a la ultraderecha en un ejercicio de sectarismo que va a pagar caro el próximo domingo", señaló, para añadir, como siempre, que no habrá "cordón sanitario" sobre el PSOE que valga, porque lo levantarán los españoles con su voto.

Ábalos, contra Cs: "Unos han pasado de ofrecer ministerios a robarse candidatos. Pero ya que robas, roba algo que valga la pena, no desechos"

Se notaba que Sánchez buscaba echar el resto en la traca final. Estaba más enérgico, más encendido, y es mucho decir en un dirigente poco cálido en los mítines. "¡Pedro, Pedro, Pedro!", coreaban los asistentes. "¡Claro que sí! ¡Y también Pedro Zerolo, y Carme Chacón, y Carmen Alborch, y Txiki Benegas, y tantos que han escrito la historia compartida del socialismo español!", les correspondió.

"Un hombre de palabra"

Pero hubo otro momento en el que el público estalló en aplausos. Fue cuando Ábalos respondió a Vox. Ayer, la formación ultraderecha clamó contra él por haber visitado la fosa común de Paterna. "Agradezco que se acordara de mí", ironizó. "¡He sido el primer ministro de España que ha prestado homenaje a gente generosa que dejó su sangre, sus familias, y todo lo hizo por España y por la libertad de España!", gritó. No fue la única referencia a Vox: "Para aquellos que están acomplejados de ser la derechita cobarde [el insulto que Abascal dirige al PP], esta es la izquierda valiente, valiente porque no viene a cantar, a proclamar, a testimoniar, sino a transformar de verdad, y para transformar las cosas hay que enfrentarse a la realidad".

"Para aquellos que están acomplejados de ser la derechita cobarde, esta es la izquierda valiente, porque no viene a cantar, sino a transformar"

El director de campaña del PSOE también cargó contra Rivera, en este caso por su política de fichajes. El último, el expresidente madrileño Ángel Garrido, que rompió la última semana de campaña: "Unos han pasado de ofrecer ministerios a robarse candidatos. Pero ya que robas, roba algo que valga la pena, no lo que nadie quiere, desechos. La regeneración se ha convertido en una factoría de transfuguismo [...]. ¿Cómo van a hacer un Gobierno [las tres derechas] si no se fían entre ellos? No como lo nuestro, Pedro, que es todo amor". En el fondo, resumió Ábalos, lo que está en juego es "la democracia" en sí misma, el tesoro que España heredó de la Transición y que ahora, a su juicio, podría saltar por los aires.

El PSOE puede ser el 28-A la primera fuerza del país, algo que no ocurría desde 2008. Pero en la Comunidad Valenciana, en las autonómicas que también se celebran este domingo, los socialistas pueden ganar por vez primera desde 1991. "Y cuanta más intención de voto, más humildad, más responsabilidad, más compromiso, más lealtad con los valencianos", subrayó un eufórico Ximo Puig. Sus encuestas les dan, según fuentes del PSPV, que van "como un tiro", en el entorno del 32%, un porcentaje que contrasta con el pobre 20,9% de hace cuatro años.

Sánchez fía su victoria a una movilización masiva del centro a la izquierda frente a Vox

El 'president' volvió a demostrar que sus viejas rencillas con Sánchez están ya enterradas. "Eres un hombre de palabra. Cuando me dijiste que la Comunitat Valenciana tendría aquello que se merece en los Presupuestos fue realidad. 1.400 millones de euros". Pero "la alianza extraña de las derechas y los independentistas", recordó, hicieron caer aquellas cuentas, pero el nuevo Gobierno socialista, confió, las recuperará en cuanto sea reelegido. Puig también agradeció a Sánchez que fuera el primer presidente que estuviera un 9 d'Octubre, la fiesta de la comunidad, "con todos los valencianos", porque "lo simbólico siempre es importante". El jefe del Consell pidió a los votantes que le dejen continuar su obra, porque en estos cuatro años la autonomía ha pasado de ser "epicentro de la corrupción" del PP a "epicentro de la solidaridad, de la vergüenza a la ilusión". "Y el domingo hemos de dar respuesta al populismo conservador que saca lo peor del ser humano, desde el rencor y la xenofobia". De nuevo, ese miedo a Vox como potente gancho electoral.

El PSOE cerraba campaña como no ocurría desde hacía muchos años. Henchido de optimismo. No solo porque se celebrase el final con aire de fiesta, al ritmo de Tequila, un clásico en los mítines del partido, sino porque se ve la victoria ya muy cerca. Porque el ambiente es cálido (no la temperatura en Valencia, por cierto, que caída la noche era gélida), porque la militancia está entregada. Todo parece ir sobre ruedas, pero la gran incógnita es si su mayoría le será suficiente para gobernar y qué pasará con Vox. Pero Ferraz y Sánchez ya no pueden hacer nada. Solo esperar al 28-A. Las urnas dirán si el presidente continúa en la Moncloa o es destronado con cajas destempladas menos de un año después de alcanzar el cielo del poder.

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