la batalla es encarnizada en cataluña

Sánchez y Rivera reclaman al alimón el voto útil desde Barcelona entre ataques cruzados

El líder del PSOE despejó dudas: "No va a haber referéndum ni independencia, ni se va a permitir la quiebra de la Constitución española"

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), la candidata al Congreso y ministra Meritxell Batet (i) y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en el mitin de Barcelona. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), la candidata al Congreso y ministra Meritxell Batet (i) y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en el mitin de Barcelona. (EFE)

Los pesos pesados de la política española coincidieron este jueves en Cataluña. El popular Pablo Casado intervino este jueves por la mañana en un acto en el Hotel Catalonia junto a la cabeza de lista por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo. Sus más directos rivales, el socialista Pedro Sánchez y Albert Rivera, participaron por la tarde en los mítines centrales de sus respectivas formaciones. Todos en ‘territorio comanche’, la comunidad que ha sido foco de la atención informativa y uno de los temas candentes de la campaña electoral.

En ese territorio y ante unas 4.000 personas, según la organización, Pedro Sánchez se reivindicó como Gary Cooper en ‘Solo ante el peligro’: él enfrentado en solitario a las tres derechas. Y despejó dudas: “La independencia no es posible y a la derecha que utiliza la confrontación territorial para sembrar dudas le decimos que llevamos 40 años defendiendo este país. Y les decimos: mirad, no es no. Y a los independentistas, les digo: nunca es nunca. No va a haber referéndum ni independencia, ni se va a permitir la quiebra de la Constitución española. Defendemos la convivencia, defendemos la justicia social y eso es el reto de los próximos cuatro años”.

Sánchez y Rivera reclaman al alimón el voto útil desde Barcelona entre ataques cruzados

Pidió una amplia mayoría para no depender de nadie. De ahí que reclamó: “A los que duden entre Unidas Podemos y PSOE, entre Ciudadanos y PSOE o entre la abstención y PSOE, unamos todos los votos en torno al partido que puede hacer dos cosas: que España avance y que pueda derrotar a la derecha”. Así, el voto serviría también para “enviar juntitos a la oposición” a las tres derechas.

Alertó, al mismo tiempo, del conformismo, lo mismo que Batet. “No podemos relajarnos”, subrayó, tras recordar que tampoco nadie creía que Trump iba a ganar, que el Brexit triunfaría o que la ultraderecha quedaría en segundo lugar en Finlandia. “En Andalucía, por ejemplo, ganó el socialismo, pero ahora gobierna la derecha aliada con la ultraderecha”, añadió. Así, puso a Albert Rivera y a Pablo Casado como dianas de sus críticas políticas para reivindicarse como el voto útil frente a la derecha.

Casi a la misma hora, en el otro extremo de la ciudad, el líder naranja se reivindicaba como el presidenciable constitucionalista. En tono triunfalista, pidió el voto masivo y se erigió en el auténtico rival de Pedro Sánchez. De ahí que comenzara la batería de críticas contra “los que quieren indultar a los golpistas: el señor Iceta, el gran ideólogo del sanchismo, dice que hay que darle más competencia a Torra”. Rivera incluso prometió que nombraría a la candidata por Barcelona, Inés Arrimadas, vicepresidenta de su Gobierno. “Quitaremos a Calvo para poner a Inés para que Cataluña esté representada. No se me ocurre nadie mejor que Inés. Y trabajaremos por los catalanes, sí, pero también por los catalanes constitucionalistas”, enfatizó.

Para el líder naranja, “no existe el derecho a romper una nación europea. Pablo Iglesias dice que Cataluña y el País Vasco tienen derecho de autodeterminación y sin embargo va con un ejemplar de la Constitución a todos los lados. Pero parece que no se ha leído las páginas uno y dos. ¿Dónde está el derecho de autodeterminación de Cataluña y el País Vasco? No existe. No está en la Constitución”, clamó el candidato de Cs.

El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, en Barcelona. (EFE)
El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, en Barcelona. (EFE)

Una plaza de peso

La batalla, pues, es encarnizada. Especialmente en Cataluña y Barcelona, plazas harto importantes. De esta comunidad van a salir 47 escaños en las elecciones del domingo. Los resultados catalanes fueron determinantes, por ejemplo, para que José Luis Rodríguez Zapatero consiguiese desbancar, contra todo pronóstico, al PP en 2004: los socialistas lograron en aquella ocasión 21 escaños con José Montilla de cabeza de lista. En 2008, con Carme Chacón, lograron 25 escaños, un récord histórico (solo igualado en diputados con el año 1982, pero con 100.000 votos más). La candidata por Barcelona, Meritxell Batet, lo dijo muy claro en el mitin final de este jueves ante Pedro Sánchez: “Cuando los socialistas pierden en Cataluña, en España gobierna la derecha”. No es una regla científica, pero en la práctica, así ha sido desde hace tres lustros.

De ahí la atención de los grandes líderes nacionales: un buen resultado en Cataluña le puede suponer a Sánchez un balón de oxígeno impagable, no solo para fortalecer su representatividad sino como elemento de fuerza a la hora de negociar futuros pactos.

En realidad, la importancia de Cataluña en estos comicios es doble: por un lado, servirá para sumar escaños; por otro, el conflicto catalán será clave a la hora de lograr apoyos para la investidura. Y marcará profundamente la estrategia de los distintos partidos en la próxima legislatura. En realidad, ya marca tendencia, y tanto PP como Ciudadanos han usado el posible apoyo de los independentistas como arma arrojadiza contra Pedro Sánchez y como elemento de desgaste.

Pedro Sánchez interviene en el mitin central en Barcelona. (EFE)
Pedro Sánchez interviene en el mitin central en Barcelona. (EFE)

Los socialistas vienen ahora de sus resultados más bajos de la historia: Batet cosechó 558.000 votos en las pasadas elecciones. Quedó en tercer lugar en número de votos, pero en cuarto lugar en número de escaños. Ahora, los sondeos le pronostican una fuerte recuperación que la aúpan a segunda fuerza política, aunque algunas encuestas apuntan a una dura disputa del primer puesto con ERC. De ahí que sea crucial para Sánchez ganar a los republicanos: no solo para tener más escaños sino para negociar con ellos una eventual investidura en una posición de fuerza. No es lo mismo sentarse a negociar a una mesa con un rival que ha quedado por encima que con un rival que ha quedado por debajo en las urnas. Si Sánchez ha de negociar con ERC y JxCAT su apoyo, le será mucho más fácil con una bolsa de votos importante en el bolsillo.

Jaume Collboni, candidato a la alcaldía de Barcelona, fue el telonero del acto del PSC-PSOE, quizás el más multitudinario de Sánchez en esta campaña. Ya avisó de que el voto útil a la izquierda es solo el de los socialistas. Y Miquel Iceta reclamó el voto útil porque “hay demasiadas cosas en juego: nuestro futuro, nuestros derechos, nuestro autogobierno, el diálogo. Ya sé que barro para casa, pero… ¡¡hay que concentrar en el socialismo el máximo de votos progresistas porque yo no quiero volver al armario!!”. Meritxell Batet, candidata por Barcelona, sacó la artillería pesada, reclamando la esperanza de una Cataluña y España abiertas y “no de la ruptura, intolerante, donde no cabemos todos”. También rechazó “un Gobierno que nos hará ir 40 años atrás, en blanco y negro”. Y cargó contra la ‘ciudadana’ Inés Arrimadas:”Ya se lo dije: en nuestra España, ella cabe, y nosotros no cabemos en la suya”. Batet alertó contra el conformismo y la euforia: “Las encuestas nos dan buenos resultados, pero las encuestas son datos, estadística. Lo que necesitamos son votos y más votos. Llenemos las urnas de votos socialistas”.

Pedro Sánchez enumeró una de las medidas de su Gobierno: subida del salario mínimo. “Pero necesitamos una mayoría mucho más amplia para aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores que derogue la reforma laboral del PP”. Y subrayó: “España es el mejor país del mundo para nacer, según los organismos internacionales. Tenemos una enorme fortuna de haber nacido y vivido en España. Cuando escucho a la derecha decir que lo que nos jugamos es España sí o no... España es sí o sí. La cuestión es qué España queremos, si queremos una en la que quepamos todos o solo esos tres que se hicieron la foto en la plaza de Colón hace unos meses. Otros hablan de reconquistar España y lo que hay que reconquistar es el corazón de los españoles”.

Sánchez insistió varias veces en que “queremos una España de justicia social, de limpieza política. Ahora parece que somos los únicos que defendemos la España de las autonomías. Y vistas las propuestas de las derechas, el único partido que garantiza seriedad, solvencia y moderación para este país es el PSOE”. Así, prometió “un Gobierno que hable con todos, pero siempre dentro de la Constitución española”.

Albert Rivera (3d) e Inés Arrimadas (3i), durante el acto de campaña de Cs en Barcelona. (EFE)
Albert Rivera (3d) e Inés Arrimadas (3i), durante el acto de campaña de Cs en Barcelona. (EFE)

Ciudadanos, despiadado

Ante esta euforia socialista, contrastaba también la euforia de Ciudadanos. La candidata por Barcelona, Inés Arrimadas, acusó a Sánchez de ser “el candidato de Otegi, de Torra, de Rufián y de Puigdemont. Nosotros somos la casa grande del constitucionalismo”. El peligro, subrayó Arrimadas, es que Pedro Sánchez pueda depender de los votos de los independentistas. “Necesitamos un Gobierno de España que no nos abandone y que reforme este país. ¿Se puede reformar si depende de unos señores que quieren romper un país? ¿Ustedes creen que a Torra o a Junqueras les importan los autónomos de España? No les importan nada”.

Sánchez y Rivera reclaman al alimón el voto útil desde Barcelona entre ataques cruzados

Rivera sacó pecho y revindicó que se hizo la foto en Colón junto a Casado y Abascal. “Pero también fuimos al Día del Orgullo Gay, a la manifestación del 8 de marzo, de donde, por cierto, algunos nos quisieron echar. Y en la manifestación de la despoblación fui el único líder presente”, reivindicó el candidato naranja.

Prometió un nuevo “Pacto Nacional por la Educación para que se estudie en español en España. No hay derecho a que unos padres se tengan que arrastrar en este país para hacer que sus hijos estudien en español en España. La Generalitat no cumple y el Gobierno español no hace nada. Eso es lo que pasa en Cataluña con el bilingüismo. Lo que haremos será aprobar una ley orgánica que tendrán que cumplir todos los funcionarios”. Y prometió también, por ejemplo, una tarjeta sanitaria única para toda España.

Rivera endurecerá también la ley para que ondee la bandera española en todos los ayuntamientos, prohibiendo enseñas partidistas, como esteladas o lazos amarillos. “Me comprometo a recuperar la autoestima de Cataluña, pero también las ganas de pertenecer a un proyecto español, una España limpia de corrupción y que mire a Europa”, zanjó.

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