RAJOY, SIN INTERLOCUTORES en el partido socialista

El PP no se fía del PSOE y mantiene la reforma electoral para terceras elecciones

El presidente del Gobierno sostiene desde el 25-S que el entendimiento PP-PSOE es imprescindible para aprobar los Presupuestos y hacer frente al desafío independentista

Foto: El líder del PP, Mariano Rajoy, en una rueda de prensa. (EFE)
El líder del PP, Mariano Rajoy, en una rueda de prensa. (EFE)

La dirección del PP ha reiterado a todos los dirigentes del partido y portavoces la orden de prudencia y silencio absoluto ante la crisis del PSOE, a la espera de ver cómo se decanta y si abre de verdad la puerta a un desbloqueo político. Las vías de comunicación entre ambos partidos están cegadas con la caída de Pedro Sánchez y todo su equipo, no hay interlocutores en el Grupo Parlamentario Socialista y la gestora todavía no ha hecho movimiento alguno. Los populares han presentado hoy en el Congreso su anunciada reforma de la ley electoral para votar el día 18 de diciembre en vez del 25, en el caso de que se tengan que repetir los comicios.

En fuentes del PP reconocen que lo lógico es pensar que los socialistas quieran ahora evitar esas terceras elecciones, e incluso que hayan destituido a Sánchez para evitarlas y repetir con él al frente de las listas.

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández. (EFE)
El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández. (EFE)

Pero esperan a ver si la gestora del PSOE promueve el cambio de posición hacia la abstención en una nueva investidura y si tiene los apoyos necesarios para conseguirlo. Mientras tanto, los dirigentes del PP reciben instrucciones de no hacer ni comentarios sobre la guerra interna en Ferraz.

La clave para el fin del desbloqueo está en el grupo parlamentario socialista. A Mariano Rajoy le basta con 11 abstenciones de diputados del PSOE para ser investido, pero en el Grupo Popular suponen que el primer objetivo del equipo que encabeza Javier Fernández será garantizar la disciplina interna en el Grupo Socialista.

Por procedencias regionales y afinidades personales, se puede deducir que los diputados del PSOE están divididos en dos sectores muy parejos: los fieles a Sánchez y los críticos, la mayoría por fidelidad a Susana Díaz y los barones del partido que acaban de derrocar al secretario general. Pero esa clasificación no es aplicable a la cuestión del 'no es no' a permitir al PP que forme Gobierno.

Ese dato de la compleja situación interna de los socialistas en el Congreso le consta al Grupo Popular por las conversaciones privadas de sus miembros con los diputados del PSOE. Según fuentes del PP, hasta ahora había teóricos y muy destacados partidarios de Sánchez que no entendían la cerrazón de su jefe a la posibilidad de abstenerse, y también diputados críticos con la dirección incapaces de dar ese mismo paso.

Pedro Sánchez dirigía el Grupo Parlamentario Socialista a través de Antonio Hernando, principal interlocutor con el Grupo Popular hasta el pasado viernes. Falta por ver en el Congreso quién asume ahora esas funciones, con qué instrucciones y con qué capacidad de control sobre los 85 diputados del PSOE y del PSC.

El PSOE tiene menos de 20 días para aclararse. La última semana de octubre es el tope para celebrar otra sesión de investidura. El margen es mínimo

Sin posibilidad de consultar nada con los socialistas desde el viernes, el Grupo Popular tiene previsto presentar hoy su proyecto de reforma de la ley electoral para acortar en una semana todos los plazos del proceso, dejar la campaña en una semana, y asegurar así que los próximos comicios, de repetirse, se convocarán para el 18 de diciembre.

En medios del PP insisten en que no quieren correr riesgos, que prefieren asegurar ese cambio de fecha (del 25 al 18) por si los socialistas no se mueven hacia la abstención, o no lo hacen a tiempo. El cambio de posición requiere un debate en otro comité federal y que lo acate el grupo parlamentario.

La bancada socialista en el Congreso aplaude a Pedro Sánchez en una imagen de archivo. (Reuters)
La bancada socialista en el Congreso aplaude a Pedro Sánchez en una imagen de archivo. (Reuters)

Además, todavía hay socialistas que prefieren obviar el problema y se refugian en la posibilidad de que los cinco diputados del PNV voten a favor de Rajoy. Como los números siguen sin dar, apuntan que el diputado nacionalista canario Pedro Quevedo, incluido en su grupo, podría prestarse a completar la mayoría del PP, Ciudadanos y Ana Oramas.

El PSOE tiene menos de 20 días para aclararse. La última semana de octubre es el tope para celebrar otra sesión de investidura. El margen para cualquier negociación previa con el PP es mínimo. Como si adivinara que los socialistas iban a mover ficha sin contar con Pedro Sánchez, Rajoy volvió a la carga con su oferta de gran coalición el día 26 de septiembre, después de reunir al comité ejecutivo del partido. Por enésima vez sostuvo que para terminar con el bloqueo institucional, garantizar la gobernabilidad, seguir con la recuperación económica y hacer frente al desafío separatista en Cataluña tenía que haber un entendimiento entre populares y socialistas. Además de la abstención en la investidura, el jefe del Ejecutivo en funciones quiere apoyo para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Es su planteamiento para evitar las terceras elecciones este mes de diciembre, pero también el próximo año.

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