LAS CONSECUENCIAS DEL 26-J

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

Los socialistas quieren que el presidente asuma la iniciativa y los contactos e intente aliarse con C's, PNV y CC. Además, su hoja de ruta no se definirá hasta la reunión del máximo órgano

Foto: Pedro Sánchez charla con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, este 28 de junio en Bruselas. (EFE)
Pedro Sánchez charla con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, este 28 de junio en Bruselas. (EFE)

El PSOE se pone en modo espera. Adopta perfil bajo y se agazapa para meter toda la presión que pueda a Mariano Rajoy. Quiere que se mueva él, que descuelgue el teléfono él, que comience la ronda de contactos él, que busque aliados entre sus "afines ideológicos" él y que intente componer una mayoría por su cuenta. Ferraz no quiere salirse de esa baldosa, y menos hasta ver qué resolución adopta el comité federal, el máximo órgano de dirección del partido, que se reunirá (ya en frío) el próximo 9 de julio. 

[Consulte aquí todos los resultados de las elecciones generales del 26-J]

Pedro Sánchez y su ejecutiva, así como en los territorios, han asumido que las urnas del 26-J han condenado al PSOE a una labor de oposición. De pura y dura oposición, sin que valga alimentar fintas ni ensoñaciones de gobierno. Los números son como son, malos para todos: un escuálido 22,66% de los votos, a 10,37 puntos del PP; 85 escaños, cinco menos que el 20-D y a 52 de la primera fuerza.

Y aunque dentro del partido hay quienes, como en Ferraz, rechazan con rotundidad o el apoyo o la abstención a la investidura de Mariano Rajoy para evitar unas terceras elecciones, y quienes ya hablan abiertamente de no obstaculizar su reelección -caso del extremeño Guillermo Fernández Vara o, de forma mucho menos explícita, de la andaluza Susana Díaz-, el mensaje coordinado que sale de todas las esquinas del PSOE es que este es el tiempo de los populares. O sea, que debe ser Rajoy quien tome la iniciativa

Ferraz y los territorios asumen que el partido debe estar en la oposición. Y aun con visiones diferentes, sí coinciden en que es el PP quien debe dar el paso

Rajoy y solo Rajoy. Hasta tal punto quiere quitarse el PSOE la presión de encima que ha optado por una estrategia de perfil bajo, que choca con la lógica sobreexposición del líder en precampaña y campaña. El 26-J compareció en la sede de Ferraz ante sus simpatizantes para hacer una primera y somera valoración de los resultados. Sin preguntas.

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

Perfil bajo en los medios

El lunes, evitó comparecer ante los periodistas tras la reunión del plenario de su ejecutiva y envió a bregar con los medios no a su número dos, César Luena -desaparecido para la prensa, por otro lado, desde hace meses-, sino al portavoz de su comité electoral, Antonio Hernando, que también dio la cara este martes. Sánchez viajó a Bruselas para participar en la reunión de líderes del Partido de los Socialistas Europeos previa a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que analiza el Brexit, y allí rechazó hacer declaraciones tanto a la entrada como a la salida. Tampoco tendrá actividad pública hoy. Las agendas de los dirigentes se han descargado. Todo obedece al mismo razonamiento: visualizar que es al PP al que toca mover ficha. 

De hecho, miembros del equipo de Sánchez opinan que, si recibe la llamada de Rajoy para reunirse con él, y que desfile el primero, debería decirle que no, responder al presidente en funciones que antes se vea con quienes pueden completar su mayoría de 137 escaños: Ciudadanos (32), PNV (5) y Coalición Canaria (1). Con ellos llegaría a los 175 diputados, a uno de la absoluta. Así podría reforzar el mensaje de que "Rajoy no puede dejar la formación del Gobierno en los hombros del PSOE", en palabras de Susana Díaz, pero compartidas con otros dirigentes.

Miembros del equipo de Sánchez creen que si Rajoy le llama, ha de responderle que antes debe reunirse con Rivera y los líderes de PNV y Coalición Canaria

Hernando, sin explicitarlo, deslizó esa idea: "Cuando a nosotros nos llaman, hablamos y nos sentamos. Pero sí recomendamos a Rajoy que empiece a llamar a sus afines ideológicos, de ámbito nacional o nacionalista, a aquellos que están más cercanos, porque será más fácil para él" y logrará "la suma", ya que "con el PSOE no va a sumar, porque no va a apoyar [al PP] ni se va abstener" en la investidura. El portavoz animó al jefe del Ejecutivo en funciones a "no decepcionar" y no "fallar" a sus 7,9 millones de votantes y a dar el primer paso para propiciar su investidura. 

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

No dar balas a Podemos

"Que Rajoy se lo curre. Nosotros estuvimos tres semanas hasta que logramos firmar el acuerdo con Ciudadanos, y le echamos muchas horas -advierte uno de los protagonistas de las negociaciones del PSOE en el fallido proceso de investidura anterior-. Que se lo trabaje ahora él, que sude la camiseta. Pero Mariano quiere en realidad machacar al PSOE. Sabe que no podemos apoyar al PP, porque daría munición a Podemos, cuyo crecimiento se debe precisamente a que la gente nos vio muy cerca del PP". Este dirigente, muy cercano a Sánchez, recuerda que no es igual que los conservadores demanden ahora la abstención del PSOE a que Rajoy consiga ir amarrando apoyos y, cuando esté a falta de un solo voto de conseguir la investidura, acuda a Ferraz a pedirle que facilite su elección. "Por eso hay que lanzar la presión sobre Rajoy". El exministro Jordi Sevilla, miembro del malogrado 'Gobierno en la sombra' de Sánchez, señaló en Twitter que el presidente no puede pretender que el PSOE le haga el Gobierno y luego la oposición. 

En Ferraz y en las federaciones hay diferencias visibles de criterio. Vara ha sido el más rotundo al apuntar a la abstención. "Este país no puede soportar que haya unas terceras elecciones", recalcó este martes en 'Al rojo vivo' (La Sexta). "Si las hubiera, sería responsabilidad de todos y yo no quiero que sea también responsabilidad de mi partido". Díaz, en una entrevista en la Ser, no llegó tan lejos como el presidente extremeño, pero tampoco descartó la abstención (pero sin "cheques en blanco"), como sí hace la cúpula federal. El valenciano Ximo Puig, muy cercano a la andaluza, aseveró que "el PSOE no es compañero de viaje del PP en ningún caso", ni su "muleta", porque son formaciones "antitéticas", informa Víctor Romero. Los barones, en general, son reticentes a apostar abiertamente por la abstención, porque todos los cuadros del partido son muy conscientes del enorme coste electoral de un apoyo indirecto -pero apoyo- a Rajoy y al PP. 

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

Nueva Canarias, del sí al no

El PSOE y Ciudadanos quieren, por tanto, que Rajoy actúe. Sánchez percibe a Albert Rivera como el aliado natural del PP -aunque antes lo fue de él- y Rivera condiciona su apoyo a una profunda renovación en el PP, que pase por la salida de su líder. Su voto en una investidura de Rajoy "no es necesario": "Con que el PSOE se abstenga, es suficiente", zanjó el presidente de la formación naranja, de viaje este martes en Bruselas, igual que el jefe del Ejecutivo. "Queremos que la gente se ilusione con el nuevo Gobierno de España. Si no es así, si el Gobierno es continuista, si siguen el señor Rajoy al frente, el señor [ministro del Interior, Jorge] Fernández Díaz y el señor [ministro de Hacienda, Cristóbal] Montoro, nosotros estaremos en la oposición, pero en una oposición responsable", contestó Rivera, trasladando así también la presión a los socialistas, que a su vez rechazaron su propuesta de mesa de diálogo a tres. Rajoy respondió pidiendo calma y "no radiar" las conversaciones.

El PNV ve "muy, muy, muy difícil" un apoyo a Rajoy y C's exige una fuerte renovación y la cabeza del líder del PP porque si no, pasará a la oposición

Bloqueo de PSOE y C's, por tanto, pero también de PNV. "Un hipotético apoyo" de los nacionalistas vascos a Rajoy es, "a día de hoy, muy, muy, muy difícil" o incluso "imposible" si el PP no da un "giro de 180 grados" a sus políticas. Además, el diputado de Nueva Canarias -partido socio de los socialistas el 26-J y en diciembre-, Pedro Quevedo, cambió su postura y aseguró que no facilitaría la reelección del líder del PP. Así lo confirmó el presidente de NC, Román Rodríguez, en un comunicado: "Ni por activa ni por pasiva haremos presidente a Mariano Rajoy". A la formación nacionalista de izquierdas le ata el acuerdo firmado con el PSOE en diciembre y reeditado para las elecciones del pasado domingo, que dice expresamente que "apoyará en el debate de investidura a la presidencia del Gobierno de España la candidatura presentada por el PSOE". 

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

En el equipo de Sánchez, no obstante, confían en que Rajoy logre atraerse a C's, PNV y CC. Pero saben que no es fácil. Dirigentes del PSE, que conocen de sobra a los nacionalistas vascos y con los que mantienen una alianza institucional, apuntan que es posible que el partido del lendakari, Íñigo Urkullu, pueda apoyar la investidura de Rajoy a cambio de que el Gobierno atienda la llamada 'agenda vasca'. Pero también son conscientes de que el PNV se enfrenta a unas difíciles autonómicas en el otoño, en las que Podemos parte como primera fuerza -lo fue en votos y escaños el domingo, y en papeletas en diciembre- y en las que le puede dañar una entente con un PP mal visto en Euskadi. Además, nacionalistas y C's se dicen incompatibles. Puig recordó que "no es la primera vez que el PP pacta con Convergència", porque ya lo hizo en 1996. Pero entonces no era independentista. 

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

Posibles salidas

Es pronto para saber qué ocurrirá en el comité federal del 9 de julio, porque para entonces Rajoy debería haber tocado alguna tecla. Algunos dirigentes consultados comentan que la resolución que apruebe el máximo órgano de dirección puede subrayar que el PSOE asume su papel de oposición -o sea, que no intentará liderar ninguna alternativa con Podemos (71) y C's (32), al quedarse con 85 escaños y a 52 del PP-, que no respaldará en ningún caso a Rajoy y que, no obstante, no será el partido que obstaculice la formación de Gobierno y aboque al país a unas nuevas elecciones.

El 39º Congreso está aún sin fecha. Pero tanto Ferraz como los críticos creen que no hay prisa, que puede llevarse al otoño porque antes falta un Gobierno

En la práctica, una redacción de este estilo abriría la puerta a una hipotética abstención de los diputados socialistas en caso necesario. Pero también puede que si para el 9 de julio las conversaciones del presidente están muy verdes, el PSOE decida no descubrir ninguna carta más y abrir la puerta de la abstención en un comité federal posterior y solo si no queda otra. Porque para el partido sería menos gravoso que Pedro Quevedo, que además pasará al Mixto, hiciera ese gesto y los 84 parlamentarios socialistas votasen en contra. El problema vendría si el PNV se negase a votar a favor -no basta su abstención-, porque ello sí obligaría al concurso del PSOE. En última instancia, Sánchez podría sacar la carta que ya ha usado para desafiar a los barones: una consulta a los militantes

El PSOE presiona a Rajoy y no se moverá con la vista puesta en el comité federal de julio

El otro asunto pendiente que el partido tiene sobre la mesa es su 39º Congreso Federal. No está claro que se vaya a aprobar el calendario el próximo 9 de julio. Ni Ferraz ni los críticos tienen interés en que se celebre a toda prisa, el próximo mes. La opción que se baraja es septiembre u octubre, para cuando esté resuelta la gobernabilidad de España, que era el planteamiento inicial de Sánchez. Sin un Ejecutivo, dijo Díaz en la Ser, "el PSOE no se puede dedicar a hablar de sí mismo. Hay que hablar de lo que necesita la gente. Sería una falta de respeto hacer lo contrario". La presidenta andaluza cree necesario antes hacer autocrítica para luego "reconstruir" el partido desde la oposición, devolviéndolo a su condición de formación "mayoritaria". Objetivo que comparte Ferraz. La diferencia es que los críticos no quieren verle ya en la cúpula y se fijan en Díaz (o en un candidato alternativo como Eduardo Madina), y los sanchistas creen que su jefe de filas debe seguir al mando. Habrá batalla, pero no de forma inminente

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