EL BALANCE TRAS LA PRIMERA VOTACIÓN FALLIDA DE INVESTIDURA

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

Sánchez y su dirección salen satisfechos pese a la prevista derrota en la Cámara porque creen que la actitud de Iglesias "legitima" los movimientos del candidato y hace ver que es él quien rehúsa el pacto

Foto: Pedro Sánchez, en su escaño, durante la segunda jornada de la sesión de investidura, este 2 de marzo en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, en su escaño, durante la segunda jornada de la sesión de investidura, este 2 de marzo en el Congreso. (EFE)

¿Y ahora, qué? El resultado previsto, la derrota prevista. Un Pedro Sánchez abatido a la primera votación, sin la mayoría absoluta en el bolsillo, y sin perspectiva alguna de conseguir superar el umbral más bajo, la mayoría simple, en 48 horas. O sea, este viernes. Una investidura abocada desde el inicio al fracaso. 130 votos a favor del candidato, 219 en contra, una abstención. Ni un apoyo más aparte de los de PSOE y Ciudadanos. Ni PNV, que se sumó al bloque del no. Ni Coalición Canaria, que se abstuvo. 

Sánchez fracasó, pero para parte de su parroquia ganó puntos. Porque el viaje de semanas hacia el debate de investidura -y la película aún no tiene rodado su final-, el pacto amarrado con Ciudadanos, la escenificación en el Congreso, la puesta en marcha del reloj constitucional y la durísima acometida de Pablo Iglesias, sin concesión alguna, han merecido la pena. Pese a todos los inconvenientes y pese a que se hayan visto las costuras de una operación fallida. En el PSOE se instalaba este miércoles la convicción de que, en efecto, España está más cerca de ir a nuevas elecciones el 26 de junio, pero se habrá "demostrado" que quien las quiere y las busca "es Podemos", y no el PSOE, que mientras seguirá con "la mano tendida", como mil veces dijo Pedro Sánchez desde la tribuna y lo reiteró después en Twitter, cerrado el maratoniano debate en el Congreso. "Sigo confiando en el diálogo y el acuerdo para un Gobierno de cambio", escribió. El viernes, sin embargo, se espera el mismo marcador: investidura fallida, Sánchez vencido por abrumadora mayoría. 

 

En el fondo, la pugna es la misma: quién consigue hacer calar el relato de quién es el culpable de la repetición de las generales. La dirección está dispuesta a sentarse a la mesa, y de hecho hoy jueves el equipo negociador estudiará con Sánchez los siguientes movimientos, pero también tiene claro que no habrá más "cesiones". Que "no hay nada que negociar, más allá" de lo enunciado por el secretario general en estos días y de lo que está en los documentos que ha ido escupiendo Ferraz para atraerse a la izquierda. O al menos es la posición de este miércoles, en caliente. Porque lo cierto es que ahora Podemos y PSOE están más lejos

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

Candidatura "ficticia"

Sánchez sabía que se exponía a una sesión en la Cámara dura. No solo porque de antemano sabía que no tendría los apoyos, como reconocía en su propio discurso de investidura [aquí en PDF]. También porque se había consumido el protagonismo de la primera jornada y los portavoces, a excepción de Albert Rivera, acudirían a comer carne fresca. Primero lo hizo un Mariano Rajoy faltón. Le ridiculizó. Le arreó por su candidatura "ficticia", por protagonizar "un bluf" con el objetivo de garantizarse su "supervivencia". Cargó contra un pacto de "limitada relevancia", vendido en cambio como "el de los Toros de Guisando" o el "bálsamo de Fierabrás".

La andanada de Iglesias hace saltar los puentes con el PSOE. Sánchez esquiva los ataques por "no bajar al barro" y proyectar una imagen "presidencial"

El secretario general no respondió a los golpes con más golpes. Como decían en su equipo, tenía que asumir "un papel presidencial", el del hombre "mandatado por el Rey" para desatascar el bloqueo. "No estaba para bajar al barro". Sánchez no le echó en la cara el cenagal de la corrupción que el PSOE ve en el PP y todo lo más le acusó de ser un "tapón" para España y para la renovación en su partido. Azote que el presidente en funciones le devolvió. El mayor "fracaso" de Rajoy, le pellizcó, es haberse escabullido de la investidura, cuando era su obligación, al ser la primera fuerza en España y recibir la oferta del Rey. Certificado quedó, eso sí, que no hay posibilidad de la gran coalición con la que sueña Rajoy. 

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

Pero todo ese cara a cara que olía a naftalina -no era el primer rifirrafe entre ambos, ni el más intenso- quedó eclipsado por la somanta de palos recibida por Pablo Iglesias. Le acusó de haber cedido ante los poderes económicos y las oligarquías por su pacto con C's, le lanzó una retahíla de recriminaciones, repartió estopa a PP y Ciudadanos ("la naranja mecánica" y "marioneta de los poderosos"), exigió al jefe de Ferraz que le tratara de igual a igual y sacó a relucir un episodio que los socialistas acusaron como una dolorosa patada en el estómago: "El problema es que le han prohibido pactar con nosotros (...). Lo dijo Felipe González, el que tiene el pasado manchado de cal viva". La imagen, aterradora, llevaba a los GAL, al asesinato de Lasa y Zabala. En ese momento, se dinamitaban los puentes del diálogo. Una bala de ese calibre no dejó las cosas como estaban. 

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

La bancada del PSOE se calentó mientras César Luena, el número dos, intentaba apaciguarla. Patxi López, el presidente del Congreso, tuvo que retirar la palabra al líder de Podemos. Sánchez se limitó a un "me siento muy orgulloso de Felipe González" y volvió a su argumentación matriz: que si votaba no se convertiría en cómplice del "infierno" al que Rajoy había conducido a España y que estaría del lado de aquello que venía a cambiar. 

Hernando reprueba al "Adán de las Cortes"

¿Fue tibio Sánchez? Sus diputados y su dirección, en líneas generales, decían que no. Que el jefe tenía que ser "elegante" y a la vez "contundente", que "no podía ponerse al nivel" de Iglesias, que tenía que "marcar la diferencia" aunque fuera una "falta de respeto" a militantes y votantes del PSOE, que tenía que encarnar ese rol "presidencial", precisamente porque había venido a desterrar "el insulto" y la "descalificación". Que para perros de presa, para hacer de poli malo, ya había otros actores. De soltar la munición dura, de hecho, se encargó Antonio Hernando, el portavoz socialista, antes de la votación, desde la tribuna. Reivindicó la historia del PSOE y el "orgullo" que sienten los suyos por los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, frente a quienes este miércoles intentaron "insultar y manchar con cal". Malo es el "inmovilismo" del PP y malo es el "adanismo" de Podemos, a cuyo líder pidió, sin nombrarle, que se despoje del vestido de "Adán de las Cortes". Otros, en pasillo, motejaban a Iglesias como el nuevo Julio Anguita que cree tener más cerca zamparse al PSOE.

La dirección, aunque ve más cerca nuevos comicios, seguirá con la estrategia de mano tendida e intentará "jugar bien" sus cartas, como cree que ha logrado

Quien sí saltó y dejó ver la "humillación" que sentían cuadros y militantes socialistas fue Susana Díaz. La presidenta andaluza calificó de "indecencia política" la acusación de Iglesias y le instó a pedir disculpas al expresidente González y al PSOE. 

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

Sánchez se ve hoy con el equipo negociador

Sánchez optó por la contención. No solo por ese traje de "hombre de Estado" que quiere proyectar. También porque pese a la derrota en esta primera votación, quedan dos meses por delante en los que, con las vueltas que da la política, "todo puede pasar", según el comentario bastante extendido de diputados y dirigentes socialistas, que no obstante no podían ocultar un mayor pesimismo vistos los ataques inmisericordes de Iglesias. "Que vayamos a elecciones es lo más probable -valoraba una integrante de la confianza de Sánchez-, pero debemos seguir con nuestra política de mano tendida. Lo importante es mostrar convicción y jugar bien nuestras cartas, como hemos hecho hasta ahora. Podemos está equivocándose desde el primer día. Nosotros queremos gobernar, pero Pedro ya ha dejado claro que no a cualquier precio y si vamos a elecciones, estamos más reforzados. La única posibilidad de que Pablo ceda es que vea que con la repetición de generales no se produce el 'sorpasso' al PSOE, que cada día está más lejos".

En definitiva, la dirección quiere seguir haciendo sus deberes, luchar por ese "Gobierno del cambio" y, como señalaban varios parlamentarios y ejecutivos, quien ha "demostrado" que no quiere pactar, que "nunca lo quiso". "No es que no se pueda, es que usted sencillamente no quiere", verbalizó el líder desde la tribuna

La cúpula subraya que el acuerdo con C's es "firme" y "blinda" a Sánchez frente a Rajoy. Un barón crítico cree que ha "triunfado" Rivera, no el candidato

Sánchez se reúne este jueves con su equipo negociador, pero en principio no están previstas nuevas concesiones. Como indicaban fuentes del equipo de diálogo, no hay nada que ofrecer más allá de lo ya conocido. De hecho, el candidato no aprovechó sus réplicas para seducir con más caramelos a sus eventuales socios de izquierdas. Se puede ampliar y completar el acuerdo con más medidas, pero no desvirtuar lo acordado con Albert Rivera: ese es el mensaje. En cualquier caso, la cúpula ya da por hecho que para la segunda votación, la del viernes, no habrá novedades ni acercamientos significativos. "Si caen ataques, ya nos ponemos paraguas. Pero está claro que no son una buena forma para ponernos a negociar", asumía un integrante del equipo designado por el secretario general para pilotar las conversaciones, con evidente escepticismo. El que reinaba en las filas socialistas. 

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

Pero aunque la mano siga tendida, en muchos dirigentes anida también la convicción de que no hay posibilidad de pacto (ni conviene) con Podemos. Que llegar a La Moncloa con su impulso puede ser una "hipoteca muy dura", porque podría llevar al PSOE a "asumir la quiebra territorial de España", porque no hay confianza entre los socios, por su visión "redentorista" de la política. Así que si incluso en el límite del plazo, allá por el 2 de mayo, no hay investidura, los más fieles a Sánchez creen que este proceso "legitima al partido" y apuntala su liderazgo. 

"No ha sabido pararle en seco"

No lo ven así los críticos con Sánchez, que advierten de que, tras la última "humillación" de Iglesias, "no se puede sentar a negociar nada". "Pablo no va a ceder. Va a más. Cada vez nos da una hostia más fuerte, y no hay nada peor que perder la dignidad. Pedro no ha sabido pararle en seco, el otro se lo ha comido", señalaba un barón territorial a este periódico tras la votación. Otros dirigentes regionales proyectaban una lectura más positiva: "Pedro ha estado muy bien, Pablo se ha pasado. Se ha equivocado y nos ha hecho un favor: ha reafirmado a los nuestros y otros han visto que con ellos no se puede ir a ningún lado".  

Sánchez evidencia que el acercamiento con ERC y DiL no es posible, e IU y Compromís siguen presionando para que se vuelva a explorar el pacto de izquierdas

La duda que persiste es si Sánchez mantendrá aún la banda de candidato a la investidura una vez fracase el viernes. El Rey decidirá. La dirección sostiene que sí, que está "blindado" porque cuenta con 130 escaños atados, más de los que cuenta Rajoy (123). El líder ya dijo que su acuerdo no tiene "fecha de caducidad" y en su equipo están convencidos de que Rivera será leal, que el pacto es "firme". Sobre todo porque este miércoles el presidente de C's animó a Podemos a subirse al carro y le espetó a Rajoy que su tiempo ya pasó. Otros dirigentes no lo ven así: creen que quien ha "triunfado" es Rivera al situarse en el centro del escenario. "Se ve como en 'Borgen'", la famosa ficción danesa en que la jefa de la tercera fuerza llega a encabezar el Gobierno. 

El PSOE no hará más cesiones a Podemos y deja que asuma la carga de ir a elecciones

Mucha mano tendida por Sánchez, mucha reiteración de que la izquierda sola por sí misma no suma salvo que se contara con la abstención de los independentistas. Y eso remarcó ya ayer, que jamás lo consentirá, porque no cruzará la línea infranqueable para el PSOE del referéndum que le pedían ERC y DiL. El líder se sintió reconfortado en sus argumentos al escuchar la dura andanada del republicano Joan Tardà, que anticipó un movimiento de "desobediencia civil" si continuaba la "criminalización" de Cataluña y la existencia de "presos políticos". Mientras Podemos magullaba al PSOE y a la vez le ofrecía diálogo, el entendimiento con IU y Compromís, la otra izquierda a la que aspira a atraerse, sigue congelado, porque ambas quieren, como Iglesias, que olvide a Rivera, y que se siga explorando la posibilidad de un pacto progresista. Ambos portavoces, Alberto Garzón y Joan Baldoví, con firmeza en sus posiciones pero con tono más conciliador, a años luz del empleado por Iglesias. El portavoz valenciano hasta instó al líder de Podemos a "rebajar el tono" para facilitar el diálogo. 

La película no se acerca a su final. Los espectadores solo han visto las primeras escenas. Aunque, si hubiera que apostar, muchos creen que el desenlace más probable es el de nuevas elecciones. 

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