EL CLIMA ELECTORAL A CUATRO SEMANAS DEL 20-D

Cataluña y los atentados de París se comen el final de la precampaña del PSOE

En el partido anida la inquietud por el parón propiciado por la escalada secesionista y el yihadismo. La dirección confía en remontar el vuelo a partir del fin de semana y entrar en calor con los debates

Foto: Pedro Sánchez, este 17 de noviembre en Bruselas tras reunirse con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. (EFE)
Pedro Sánchez, este 17 de noviembre en Bruselas tras reunirse con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. (EFE)

No se rumia en el PSOE como una crítica a la dirección, sino más bien como una constatación de que el viento sopla a la contra (por ahora) y no se le puede dar la vuelta. Los dirigentes palpan la cruda realidad que se toca a diario en los medios: una actualidad marcada, en las últimas semanas, por la tensión con Cataluña y, desde el 13 de noviembre, por los atentados yihadistas en París. Dos elementos de tantísimo impacto informativo que han asfixiado el final de la precampaña socialista, irremediablemente. Y solo quedan 32 días para que se abran las urnas.

La dirección confía en poder retomar el pulso de la campaña a partir de este mismo miércoles. Pedro Sánchez se desplaza a Avilés y compartirá escenario con el presidente del Principado, Javier Fernández; la cabeza de lista por Asturias, Adriana Lastra, una de sus máximas colaboradoras en Ferraz, y la alcaldesa de la localidad, Mariví Monteserín. El viernes, viaja hasta Málaga. El domingo, a Jaén, para su segundo mitin en 15 días con Susana Díaz.

El sábado, el secretario general y candidato protagonizará un acto en Madrid, en el centro cultural Conde Duque, a mediodía. 'Un proyecto de país: conocimiento, crecimiento y cohesión' es el título elegido y con el que se ha convocado a las bases, expertos y miembros de asociaciones invitados. Un rótulo bajo el que se esconde la presentación del programa del 20-D. Justo lo que pretendía ser la conferencia política del pasado fin de semana, que la dirección tuvo que suspender por la matanza terrorista en la capital francesa.

Suspensión obligada

No será igual. No puede serlo ya a estas alturas. Ferraz había preparado con mimo el cónclave desde hacía meses. Había diseñado la estación final del debate sobre la oferta electoral, su último gran evento de precampaña, la ocasión ideal para encender definitivamente los motores y movilizar a la militancia con una convención orquestada para mostrar músculo. Y unidad.

Después de semanas de turbulencias, en las que se iban encadenando el malestar interno -a cuenta del fichaje de la ex de UPyD Irene Lozano-, la ansiedad -por el ritmo y la planificación de la campaña y por los malos datos arrojados por varias encuestas- y los patinazos -como la errónea atribución de la Ley del Divorcio a Felipe González en una entrevista en TVE en 'prime time' o el resbalón de un deslucido acto con representantes de segunda fila del mundo de la cultura-, Sánchez quería exhibir unidad. Ferraz había convocado una conferencia con la participación de más de 1.200 invitados, con apertura de su "referente moral" indiscutible, el exministro Ángel Gabilondo, una 'clase magistral' con el expresidente Felipe González y una potente foto de familia con presidentes autonómicos, barones, expresidentes del Gobierno y exlíderes del partido. Nada de eso pudo tener lugar.

Pedro Sánchez, rodeado de los barones, los expresidentes y los exlíderes del PSOE, el pasado sábado durante el minuto de silencio por los atentados de París. (EFE)
Pedro Sánchez, rodeado de los barones, los expresidentes y los exlíderes del PSOE, el pasado sábado durante el minuto de silencio por los atentados de París. (EFE)

Cuando se conocieron los brutales atentados en París, la dirección sabía que tenía que suspender su convención, pero tampoco quería anunciarlo en la noche del viernes para no desmovilizar a quienes estaban convocados. Quería convertir la apertura en un acto de repulsa contra el terrorismo y, al menos, lanzar otra foto: la de Sánchez con los poderes de ayer y de hoy del PSOE contra el terrorismo y llamando a la unidad de los demócratas. Una puesta en escena que sí consiguió.

Desde entonces, no se ha podido recomponer la agenda 'normal', por razones obvias. El domingo, Sánchez se unió al minuto de silencio desde Getafe (Madrid), localidad que gobierna la líder del PSOE-M, Sara Hernández. El lunes, participó en una reunión de trabajo en Barcelona con responsables de la Unión por el Mediterráneo. Y este martes se entrevistó en Bruselas con el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, y la alta representante de la UE en Política Exterior, Federica Mogherini. Allí dio cuenta también de su conversación telefónica con el jefe del Ejecutivo. "Le he transmitido al señor [Mariano] Rajoy que los españoles necesitan saber cuál es el criterio de su Gobierno, que a mi juicio debe garantizar la alianza de todas las democracias frente a este desafío común y cortar la financiación del terrorismo". Sánchez insistió en la necesidad de encontrar una salida "conjunta" a un "desafío global", con el refuerzo de la cooperación judicial y policial.

Ambiente "raro", "frío"

No han cabido otros mensajes. La actualidad ha imperado. Pero la dirección confía en que en los próximos días se vaya encauzando el tirón final de la precampaña. Y aunque no se podrá reemplazar la conferencia política, sí espera reaprovechar el discurso de Sánchez que estaba previsto para la clausura en el acto del próximo sábado, convocado bajo parámetros mucho más modestos. Sin foto de familia con los barones, pero sí con miembros de la sociedad civil. Y contando de nuevo con Ángel Gabilondo, que ya está invitado. "Esperamos que de cara al fin de semana, los motores se puedan encender, pero somos prudentes", confiesa una dirigente muy próxima al candidato a La Moncloa.

Este sábado el candidato protagonizará la puesta de largo del programa en un acto más modesto en Madrid que 'suplirá' la Conferencia Política

Distintos interlocutores consultados por El Confidencial reconocen que el clima es, cuando menos, "raro". "Frío", aseguran. Las bases aún no se han activado, y eso es fundamental, explican, para animar la campaña y no dejarse llevar por la depresión. Deploran que no haya habido oportunidad para colar los mensajes en los que el PSOE se halla más cómodo: los recortes, la lucha contra la corrupción, la desigualdad, la reforma constitucional, la regeneración democrática, el cambio. Las últimas semanas han estado dominadas por la escalada de los secesionistas en Cataluña y por la tremenda herida abierta en París. Dos temas en los que la dirección intenta, cuando menos, no perder votos.

Hay diferencias entre ambos asuntos. En el caso catalán, muchos dirigentes entienden que el PSOE no podrá competir con el PP o Ciudadanos en un terreno que la opinión pública juzga como más propio de ellos dos. No obstante, no se reprueba a Sánchez su reacción. Los socialistas se han colocado al lado del Gobierno y de su recurso ante el Tribunal Constitucional, y caminarán "juntos" en los siguientes pasos que haya que dar para frenar a los independentistas. Eso sí, el secretario general ha pedido una solución política a partir del 20-D. Sánchez tiene a sus presidentes autonómicos con él, y visibilizó esa unidad en una reunión con ellos en Madrid hace una semana.

Mariano Rajoy recibe a Pedro Sánchez antes de su reunión en La Moncloa del pasado 10 de noviembre. (EFE)
Mariano Rajoy recibe a Pedro Sánchez antes de su reunión en La Moncloa del pasado 10 de noviembre. (EFE)

Tampoco se escuchan reproches por la actitud mostrada por la cúpula a raíz de los atentados yihadistas de la capital gala. En el PSOE se siente el peso de la responsabilidad y la convicción de que no puede caer en la postura de Podemos, que rechaza de plano el pacto antiterrorista. Un "error" que pasará factura a Pablo Iglesias, anticipan. El partido, pues, se siente cómodo al lado del Ejecutivo en una cuestión tan sensible como esta. "Y en este tema podemos sostener la mirada al PP. Por nuestra trayectoria y porque el acuerto antiyihadista lo propuso Pedro" en febrero, tras la tragedia del 'Charlie Hebdo', argumentan desde el círculo de un presidente autonómico.

Expectativas menos claras

"Está claro que no son buenas las condiciones con las que afrontamos la recta final hacia el 20-D. No habríamos buscado este contexto de haber podido elegir, es evidente. Pero tenemos que convivir con ello, aunque sabemos que condiciona mucho la campaña", reflexiona otro dirigente territorial. La preocupación es compartida, sobre todo en las federaciones, que sienten que a Ferraz le falta pulso, tensión. "La dirección federal no acaba de arrancar. El problema es que aún no tenemos movilizados a los nuestros. O salimos ya con fuerza o entramos en una campaña muy complicada", expresan desde el aparato de la federación valenciana, la segunda más importante en militantes, y en la que aseguran que sus afiliados siguen "desmotivados".

En algunos territorios se siente la atonía de las bases; en otros, la maquinaria ya está más engrasada

En otros territorios, el PSOE ha contado históricamente con una maquinaria más engrasada. Caso de Andalucía o Extremadura. Sirva este ejemplo: la agrupación provincial sevillana, la más potente de toda España, "el corazón del partido", donde brillan sus resultados, ha programado hasta el 20-D un total de "1.000 actos públicos", indican fuentes del entorno de la secretaria general, Verónica Pérez, mujer de la total confianza de Susana Díaz. En Extremadura se pondrá el acento en los cambios introducidos por el Gobierno de Guillermo Fernández Vara por contraposición al Ejecutivo anterior, el del popular José Antonio Monago.

También influyen las expectativas, que no son nada claras. En el mismo círculo del secretario general ya rebajan el umbral soñado de 130 escaños con el que se jugaba hace no tantas semanas. Ahora se consideraría un buen resultado repetir los 110 diputados de hace cuatro años, mínimo histórico desde la vuelta de la democracia. El peor escenario sería quedar a distancia del PP y caer por debajo del listón psicológico de los 100 asientos.

Tranquilidad en Ferraz

En el comité de estrategia y en el de táctica -el primero se reúne semanalmente y el segundo, a diario- insisten en que no hay "inquietud" porque anida una convicción firme: "Estamos haciendo lo que tenemos que hacer, y hay cosas que no dependen de nosotros", repiten casi con las mismas palabras dos responsables que se sientan en los sanedrines de mayor influencia. En las alturas del partido se confía en que sus bases vayan "entrando en calor", y suba asimismo la tensión electoral. "Volveremos a nuestros temas. Y tenemos la liturgia de los mítines, y los debates. Eso nos irá metiendo a todos", analiza uno de los principales asesores de Sánchez.

Ferraz defiende que despliega la estrategia correcta, teniendo en cuenta la coyuntura. Entiende que los debates serán “fundamentales“ para el 20-D

Debates. La cúpula avanza que serán "fundamentales". Un elemento central de la campaña del 20-D, aunque no el único. No solo por el duelo en sí, sino por la discusión pública que generen. La estrategia del candidato de aquí al 20-D, explican en Ferraz, es "minimizar errores", sufrir el menor desgaste posible y arriesgar lo justo, porque cualquier patinazo a estas alturas puede ser fatal.

El primer duelo dialéctico será el 30 de noviembre, en 'El País'. Acudirá Sánchez junto a los aspirantes de Podemos y Ciudadanos, Pablo Iglesias y Albert Rivera. El presidente del Gobierno ha declinado la invitación cursada por el diario de Prisa. El líder socialista ha aceptado otros dos debates más: uno a cuatro en Atresmedia, el 7 de diciembre, y un cara a cara con Rajoy en Mediaset, el siguiente lunes, el 14. Pero, según explica un dirigente que sigue de cerca la planificación de los debates, aún no hay confirmación por parte del PP, como tampoco está sobre la mesa la oferta final de TVE. En suma, nada está cerrado al cien por cien más allá de la cita del día 30 en 'El País'.

Nada en esta campaña de generales se rige por los parámetros habituales. Ni la coyuntura, capaz de anegar la agenda pura de campaña. Ni la competición a cuatro. Ni un ambiente de incertidumbre en el que nadie parece pisar suelo firme. Pese a que quedan 32 días para las elecciones. Solo 32 días.

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