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Teresa Rodríguez, la barrera a la derecha

La candidata de Adelante Andalucía dobló el pulso a su partido y acude en tándem con Antonio Maíllo (IU): está convencida de que darán la sorpresa y serán decisivos

Foto: Teresa Rodríguez. (Ilustración: Raúl Arias)
Teresa Rodríguez. (Ilustración: Raúl Arias)

Será niña y nacerá por el 28-F. Día de Andalucía. Aún no sabemos cómo se llamará, pero la chiquilla llevará a Carlos Cano en el ADN. Es la banda sonora de la campaña que protagoniza su madre. Teresa Rodríguez confirmó su embarazo con una foto en sus redes sociales hace un par de meses.

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Estaba de vacaciones con su pareja, el alcalde de Cádiz, José María González, ‘Kichi’, con la caravana en una playa. Mostró la tripa desnuda e incipiente y declaró su felicidad. Inmediatamente, sus amigos empezaron a darle caña. No se había dado cuenta de que en la foto aparecía colgada una prenda que parecían ser unas bragas. Salió airosa. Rápidamente pidió, en público, que se dejaran de bromas, que era un biquini y estaba “limpito”. Cambió el mensaje para evitar más lío.

Teresa Rodríguez acude a votar junto a su pareja en las pasadas elecciones. (EFE)
Teresa Rodríguez acude a votar junto a su pareja en las pasadas elecciones. (EFE)

La anécdota es solo eso, una anécdota, pero dice mucho de la espontaneidad de la secretaria general de Podemos Andalucía y candidata de Adelante Andalucía, porque ella lo vale, podría decirse, porque le plantó cara a Pablo Iglesias. Lo mismo exhibe una foto ordenando armarios o graba un vídeo en la cocina de su casa valorando encuestas —y cuenta que sus tías la han reñido porque no estaba suficientemente ordenada— que canta una canción a dúo con su pareja y revienta las redes.

Vuelta al instituto

Esa versión de ‘La maza’ de Silvio Rodríguez como vídeo de su candidatura, Marea Andaluza, en las primarias, exhibe uno de los momentos más personales que ha brindado Teresa Rodríguez. Ella confiesa que a veces la pérdida del anonimato le pesa. Que desea volver a su plaza de profesora en un instituto.

Nacida en el municipio gaditano de Rota el 18 de septiembre de 1981, la líder de Podemos en Andalucía tiene apellido compuesto. Es Rodríguez-Rubio, pero se quita el guion y se queda solo con el primero. Su familia es conocida en la localidad. Regentaba una perfumería. Ella dice que recuerda cómo los bombarderos cruzaban el cielo de su pueblo, donde se asienta una de las bases navales más importantes de Estados Unidos en Europa. Ahí nació su activismo. Empezó a descubrir su vena rebelde en el instituto y ya entonces era devota del carnaval, apasionada de sus letras y amante del baloncesto. Le van el rojo, por su convicción profunda de izquierdas, y el verde, por su pasión andalucista.

Nacida en Rota, dice que los bombaderos que cruzaban el cielo de su pueblo hicieron nacer su activismo de izquierdas

Estudió Filología Árabe. En Sevilla hubo por aquel entonces una sonora protesta contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU) del Gobierno de José María Aznar. La movida estudiantil acabó con una decena de estudiantes detenidos y destrozos en unas puertas del rectorado. Detrás estaba CGT. Hubo cinco expulsiones. Cuando ya Rodríguez era una política conocida, salió en diversos medios que ella fue la portavoz de aquel movimiento de estudiantes. También supimos que estaba en un grupo que 'reventó' un mitin de Teófila Martínez (PP) en Cádiz.

Crisis en Podemos

Se acercó a Izquierda Unida por su participación durante varios años en la marcha contra la base de Rota, pero terminó militando en Izquierda Anticapitalista, una de las corrientes que acabarían conformando Podemos. Allí conoció a Diego Cañamero, a quien después defendió frente a Pablo Iglesias, pese a que al final el líder de la CUT y la candidata andaluza han terminado distanciados por diferencias internas.

Tras pasar como becaria por la Universidad de Cádiz, opositó como profesora de Secundaria de Lengua y Literatura. Sacó plaza. Dio clases en un instituto de Puerto Real, donde volverá “en cuanto pueda”, dice mucho Rodríguez. Se sumó a la marea verde, desde Ustea, a favor de la educación pública. Pidió una excedencia para convertirse en eurodiputada en las elecciones que pusieron Podemos en el mapa político español. Renunciaría a ese escaño para convertirse en candidata del partido en Andalucía en 2015.

Teresa Rodríguez. (Pepo Herrera)
Teresa Rodríguez. (Pepo Herrera)

Cuando preparaba su campaña para las pasadas autonómicas, por las redes corrió como la pólvora una foto de una mujer desnuda en una playa que se decía que era Teresa Rodríguez. “No me importaría, pero no soy yo”, declaró entonces. “Yo pensaba siempre que quien se tomó la molestia de buscar entre las cientos de fotos de la web de robados 'beach spy eye' una chica que se me pareciera, buscar una foto mía con un gesto similar, hacer el montaje y ponerla a circular justo al inicio de campaña, sabía lo que hacía. Sobre todo porque la difusión fue sospechosamente rápida. El mismo día que le llegaba a mi madre en Cádiz el wasap que se hizo viral con la foto les estaba llegando al conocido periodista y presentador Jesús Cintora, a mis compañeros en Bruselas y a mis tíos en Sevilla”, contó entonces a El Confidencial.

Campaña de desprestigio

Aunque sus amigos le decían que no se preocupara, que hacer nudismo era lo más normal del mundo, ella admite que pasó agobio. “Pensé, ‘la mayoría de las madres andaluzas, de entrada, no pondría la educación de sus hijos y la salud de sus padres en manos de la chica de la foto, aunque fuera la gestora más solvente, la política más valiente y comprometida del mundo y mejor persona’. Creo que el ataque guarda una relación directa con una campaña de desprestigio”. La verdadera víctima era la chica de la foto, una mujer anónima que terminó denunciando a un adjunto del Defensor del Pueblo andaluz por filtrar sus datos. El juicio será en 2019.

Fue su estreno. No se amilanó y quizás esa mala experiencia le sirvió para reaccionar con rapidez cuando un responsable de la Cámara de Comercio de Sevilla trató de besarla en la boca contra su voluntad en una copa de Navidad. El empresario alegaría después ante el juez que fue “una broma” y que creyó que Rodríguez lo iba a comprender porque es de Cádiz. Está procesado. La líder de Podemos dijo entonces que no pensaba permitir actitudes de abuso como esas y que tenía que dar ejemplo como feminista.

Teresa Rodríguez le dio portazo a Díaz en la primera ronda de contactos tras las pasadas elecciones. (EFE)
Teresa Rodríguez le dio portazo a Díaz en la primera ronda de contactos tras las pasadas elecciones. (EFE)

Ella sabe lo que es subirse a la tribuna del Parlamento y que desde las filas de la oposición empiece a salir un murmullo ininteligible pero molesto. “Me siento como a los chicos que les hacen ‘bullying’ en el instituto”, confesó una vez en que salió del hemiciclo descorazonada. En una ocasión sí que se registró sonido: “No tienes ni puta idea”, dijo alguien desde el PSOE, “cállate, bonita”.

Ella también dejó otra frase legendaria en el Diario de Sesiones, una que los socialistas se han grabado a fuego para mostrarla como una radical antisocialista: “Con el PSOE, ni muerta”. Exactamente lo que le salió del alma en un cara a cara con Susana Díaz: "Para que luego nos reproche pleno tras pleno que no gobernamos con ustedes. Ni muerta, vamos". Le salió del alma.

El día después

Teresa Rodríguez ha dudado mucho estos últimos años sobre cuál debía ser su tono en el Parlamento. Sus discursos sobre la necesidad de eliminar privilegios en el Parlamento andaluz acumulan miles de visitas en YouTube. Si se enfrentaba con dureza a Susana Díaz y se ponía cañera, sentía que participaba en “el teatro de la política” y le disgustaba que los medios acabaran retratando el enfrentamiento cruel de dos mujeres jóvenes, políticas, que deberían tener más en común y que sin embargo eran, y son, antagónicas. Si iba de suave, sus comparecencias se convertían en un batiburrillo de ideas del que era imposible sacar un solo mensaje en claro.

Ese choque, del que han saltado chispas más de una vez, se pondrá a prueba tras el 2 de diciembre. Teresa Rodríguez les dobló el pulso a Pablo Iglesias y Pablo Echenique, y se plantó frente a Madrid. Ganó. Se cocinó una confluencia electoral a su medida con Izquierda Unida y hace tándem para esta cita electoral con el coordinador regional de IU, Antonio Maíllo. Fueron momentos muy duros con la cúpula de Iglesias, que la acusó de traidora y de preparar su fuga de Podemos junto al alcalde de Cádiz. ‘Los Clinton’, los apodaron en sus inicios con sorna los gaditanos. Ahora dicen que Susana Díaz, el PSOE andaluz, lleva tiempo 'cortejando' con guiños a la ciudad de Cádiz a su alcalde y que confían en que sea él quien convenza a Rodríguez de que tiene que llegar a entenderse con el susanismo, “la generación de niños probetas del PSOE sin ADN de izquierdas”, en versión Teresa. La candidata de Adelante Andalucía desborda entusiasmo y ganas. Quizá sea madre antes de que haya Gobierno. Casi seguro.

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