revelación de secretos

El falso desnudo de Teresa Rodríguez provoca el cese de un adjunto al Defensor

La filtración de los datos personales de la mujer que fue fotografiada en la playa apunta a un alto cargo designado por el PP y el Defensor andaluz exige que sea apartado

Foto: Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía, junto a la imagen de la polémica. (Vanitatis)
Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía, junto a la imagen de la polémica. (Vanitatis)

La falsa fotografía de la dirigente de Podemos Teresa Rodríguez desnuda en la playa está causando un terremoto en el Defensor del Pueblo andaluz. Hasta el punto de que hoy el Parlamento tiene en agenda debatir el cese de Carlos del Barco, adjunto de la institución andaluza designado por el Partido Popular y periodista. Es el Defensor, Jesús Maeztu, quien ha pedido la convocatoria urgente de esta reunión y quien defenderá el cese de este asesor. En paralelo, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) investiga la denuncia de la mujer de la foto, que está convencida de que desde esta institución, a la que acudió a pedir ayuda, se filtraron sus datos personales al periódico ‘Abc’. Del Barco, aforado por su designación parlamentaria, acudió la pasada semana a declarar ante el TSJA. La investigación interna abierta en el Defensor pasó a manos de la Fiscalía el 17 de septiembre de 2015.

La foto corrió como la pólvora por las redes sociales la pasada primavera. Una chica morena y con tipazo desnuda en la playa, que en casi todos los grupos de WhatsApp donde llegó la imagen era presentada como Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos en Andalucía. En aquel momento preparaba su campaña como candidata a la Junta y era eurodiputada. “Pues no me importaría ser la de la foto, pero no soy yo. Cuando uno tiene visibilidad pública, entiendo que esté expuesto a esto, pero en este caso se está dañando la imagen de otra mujer que no soy yo y es lamentable que lo hagan para hacer daño”, declaró la diputada andaluza a Vanitatis. El impacto del desnudo fue brutal.

"Creo que el ataque guarda una relación directa con una campaña de desprestigio para menguar mis expectativas electorales", dice Rodríguez

“Yo pensaba siempre que quien se tomó la molestia de buscar entre las cientos de fotos de la web de robados 'beach spy eye' una chica que se me pareciera, buscar una foto mía con un gesto similar, hacer el montaje y ponerla a circular justo al inicio de campaña, sabía lo que hacía. Sobre todo porque la difusión fue sospechosamente rápida. El mismo día que le llegaba a mi madre en Cádiz el wasap que se hizo viral con la foto les estaba llegando al conocido periodista y presentador Jesús Cintora, a mis compañeros en Bruselas y a mis tíos en Sevilla”, ha contado la dirigente de Podemos. Aunque sus compañeros le restaban importancia y le decían que no se preocupara, que hacer nudismo en una playa es de los más normal, ella sabía del impacto negativo que la foto podía tener en su candidatura a la Junta. “Al principio no le di importancia, pero cuando se hizo tan absolutamente viral pensé ‘la mayoría de las madres andaluzas, de entrada, no pondría la educación de sus hijos y la salud de sus padres en manos de la chica de la foto, aunque fuera la gestora más solvente, la política más valiente y comprometida del mundo y mejor persona’. Creo que el ataque guarda una relación directa con una campaña de desprestigio para menguar las enormes expectativas electorales”, cuenta Rodríguez.

La verdadera víctima

A Teresa Rodríguez, a quienes sus adversarios han acusado de haber querido “sacar rédito político de la imagen”, se lo estaban poniendo difícil, pero la verdadera víctima era la chica de la foto. Esta mujer ya había denunciado la presencia de esas fotos en internet sin su consentimiento en 2011 y la foto en sí llevaba colgada en una web de robados playeros desde 2009. “Me contó que se sentía desamparada y que observaba una actitud muy poco proactiva por parte del juzgado y la Policía, como si no le dieran importancia, como si en el fondo pensaran, ‘eso te pasa por hacer nudismo’. Así estuvo desde 2011 muy incómoda con la inactividad de las autoridades hasta que el colmo fue que colocaran la dichosa foto junto a mi cara en plena campaña electoral. Estaba muy afectada. La difusión fue absolutamente masiva y, evidentemente, los que la conocían sí sabían quién era (familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo...). Además, yo sabía a lo que me exponía cuando decidí presentarme a unas primarias de Podemos, ella no lo buscó y se lo encontró de la forma más brutal”, relata la diputada de Podemos.

“Estuvimos intentando que los medios no reprodujeran la foto, no hablar del tema, dejarlo pasar e ir denunciando una por una las redes sociales en las que se reprodujo, pero cuando Televisión Española sacó la foto decidí denunciar pública y formalmente el asunto”, cuenta Teresa Rodríguez. “Pero la historia no acaba ahí, le recomiendo que vaya a la Oficina del Defensor del Pueblo ante la situación de desamparo que sentía por la autoridad policial y judicial en su caso y, ¿qué ocurre? Que el adjunto del Defensor del Pueblo nombrado por el PP y responsable del caso, Carlos del Barco, presuntamente (y esto lo pongo como mera formalidad) le filtra a ‘Abc’ la queja y los datos de la denunciante”. Un periodista trató de contactar con la chica para hacerle una entrevista, según narra la secretaria general de Podemos.

La afectada recibió una petición de entrevista

La afectada puso una queja en el Defensor tras lo ocurrido y comunicó “que había recibido en su dirección de correo electrónico personal un mensaje que, según su criterio, evidenciaba que desde esta institución se había divulgado su dirección de correo electrónico y que se había trasladado a terceros los detalles de su identidad, hechos que podr​í​an implicar una grave vulneraci​ó​n del derecho a la intimidad de esta persona, as​í ​como un comportamiento que pudiera resultar contrario al deber de confidencialidad y reserva a que están sujetas todas las personas al servicio de esta institución”. Así lo narra el Defensor del Pueblo Andaluz en el escrito registrado en el Parlamento andaluz y al que ha tenido acceso El Confidencial.

“Sin perjuicio del resultado del procedimiento judicial en curso, en el ámbito de las consecuencias institucionales de tales hechos y en el uso de mi responsabilidad como Defensor del Pueblo Andaluz, considero que de los hechos relatados cabe apreciar la existencia de un notorio incumplimiento de las obligaciones y deberes del cargo por parte del adjunto implicado, en particular del deber de confidencialidad y reserva,​ y una pérdida de confianza en el mismo para que siga vinculado a esta institución”, alega Jesús Maeztu.

Su cese suspendería las actuaciones judiciales

Carlos del Barco, en cuyo currículo figuran los cargos de exdelegado de la agencia EFE, consejero del Audiovisual andaluz y miembro del consejo de administración de la RTVA, ha registrado en el Parlamento varios folios de alegaciones a los que también ha tenido acceso este periódico. El adjunto alerta de que al negarse su comparecencia en la Cámara para que pueda explicarse, se le niega “el derecho a ser oído”, con lo que se infringen “principios constitucionales esenciales”. Recuerda además Del Barco que hay un procedimiento judicial en curso, en el TSJA, y que será un juez y no el Defensor quien determine “si hay delito o una infracción administrativa”. Su cese, recuerda además, “restringiría aún más y de forma indebida” sus derechos, pues acabaría también su aforamiento y se “impediría el pronunciamiento judicial” del alto tribunal andaluz, “cuando lo que impone la Constitución es lo contrario, que sea el órgano judicial el que se pronuncie con carácter preferente”.

Quizá la parte más llamativa de las alegaciones presentadas por este adjunto se refiere a un auto de la Sala de lo Civil y Penal del TSJA de 8 de febrero de 2016 que incluye en el escrito y donde manifiesta que las investigaciones realizadas en su correo electrónico, donde supuestamente la Policía localizó varios mensajes que acreditarían que él fue quien filtró los datos, han quedado anuladas. “La investigación de una cuenta de correo electrónico, incluso la que tiene carácter corporativo, desde la que es presumible que se produzcan intercambios e investigaciones de carácter no siempre estrictamente oficiales, comporta una restricción del derecho fundamental a la intimidad y al secreto de las comunicaciones” y “ha de contar con habilitación judicial”. “En el presente caso, es evidente que no nos encontramos ante hallazgos casuales habidos en el ámbito de una investigación debidamente autorizada, sino ante una extralimitación de la Unidad Policial”.

La justicia ha declarado la nulidad del registro del correo electrónico de Del Barco por vulnerar su intimidad

En el escrito de alegaciones, figura que el TSJA ha dispuesto declarar “la nulidad de las diligencias de investigación de las comunicaciones de correo electrónico de la cuenta corporativa del señor Del Barco Galván fuera del periodo comprendido entre el día 24 de febrero de 2015 y 2 de marzo de 2015”. Considera que “las diligencias practicadas y los hechos conocidos como consecuencia de las mismas han sido obtenidos con violación del derecho fundamental a la intimidad y al secreto de las comunicaciones que consagra el artículo 18 de la Constitución, de forma que no pueden ser utilizados en modo alguno ni hacerse públicos por persona o poder público alguno, so pena de cometer un delito contra la intimidad de las personas, pues como tal cabe calificar la revelación de secretos conocidos mediando violación de derechos fundamentales”.

Si escribes "Teresa Rodríguez desnuda" en Google y pinchas en imágenes, la mujer morena que llegó a miles de teléfonos móviles con la identidad de la líder de Podemos sigue apareciendo desnuda en una silla de playa. En otras fotos está de pie y ha sido pixelada. Lleva desde 2009 denunciando el robado de esas fotos y la agresión que ha sufrido. Ella quisiera ser invisible, no quiere que se hable de ella, le horroriza que se siga difundiendo su imagen, seguir inmersa en la polémica. Pero de momento nadie ha sentenciado que lo que le ha pasado vulnera los principios más básicos de derecho a la intimidad, un delito grave tipificado en el Código Penal.

Andalucía

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