precampaña de las andaluzas

Susana Díaz tendrá que ceder el Parlamento a Adelante Andalucía si gana sin mayoría

PP y Cs trabajan para sumar un Gobierno de cambio y se disputan el voto de los desencantados del PSOE: “Hay un 20% de votantes que deciden en los últimos quince días”

Foto: La Secretaria General del PSOE-A, Susana Díaz, durante el Comité Director del PSOE de Andalucía el sábado. (EFE)
La Secretaria General del PSOE-A, Susana Díaz, durante el Comité Director del PSOE de Andalucía el sábado. (EFE)

Andalucía avanza hacia su campaña electoral. Formalmente comenzará el 16 de noviembre. Aunque todos los partidos quieren bailar en solitario, las parejas ya están formadas. Conforme pasan los días se perfilan dos bloques políticos claros. A un lado, PSOE y Adelante Andalucía. Al otro, PP y Cs. Todos salen a ganar y pelean por hacerse con votos de su posible socios pero en sus discursos se cuela la realidad. Después del 2 de diciembre para que haya cambio tendrá que sumar el bloque de derechas. Para que Susana Díaz pueda gobernar tendrá que tener el apoyo de Podemos e IU y estos partidos ya han avisado de que no permitirán que el Parlamento andaluz esté en las mismas manos del partido en el Gobierno.

En eso coinciden las encuestas, que avisan de que las mayorías acabaron y hay un partido a cuatro. En el PP creen que la campaña será “reñida” y moverá votos. “En los últimos quince días el 20% de los votantes decide su voto y el 5% lo hace el último día. Hay partido”, aseguró un dirigente del PP andaluz entre las bambalinas de la interparlamentaria que este fin de semana ha traído al partido de Pablo Casado a la capital andaluza.

Juicio de los ERE

La presidenta andaluza tiene en mente una campaña plana “sin responder a los insultos”. De puerta a puerta y militante a militante. Esta semana se le complicará el escenario con la vuelta de los expresidentes andaluces y otra veintena de exaltos cargos al banquillo de los ERE para la recta final del juicio. Díaz no quiere bloques políticos ni cerrar puertas e insiste en su concepto de un gobierno “de banda ancha”, es decir que lo mismo puede pactar a su derecha, con Cs, o a su izquierda, con Adelante Andalucía. A nadie se le escapa que ella estaría más cómoda repitiendo su último Gobierno, apoyado en la formación naranja.

Los socialistas temen las negociaciones con Teresa Rodríguez (Podemos) y Antonio Maíllo (IU). Saben que la investidura pueden cobrarla a precio de oro. Recuerdan con horror la experiencia de la pasada investidura, donde Podemos puso sobre la mesa un catálogo de condiciones que incluía que la Junta tendría que romper relaciones con todos los bancos que ejecutaran desahucios en Andalucía. Medidas irreales, dijo entonces el PSOE, que después, recriminan los socialistas, cuando Podemos ha gobernado, por ejemplo en el Ayuntamiento de Cádiz, no ha cumplido.

La secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez (d) y el coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo durante la precampaña electoral del 26J.
La secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez (d) y el coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo durante la precampaña electoral del 26J.

La pinza del 94

No sólo la relación de Susana Díaz es difícil con Teresa Rodríguez sino que es también imposible con el coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, tras romper Díaz el gobierno de coalición que tenían en 2015, acusando a sus socios de haberse echado en brazos de Podemos.

Por eso a los socialistas andaluces les recorrió el escalofrío de la pinza de 1994, una etapa negra para el partido en la comunidad, cuando oyeron a los líderes de Adelante Andalucía dejar claro que exigirían que la presidencia del Parlamento andaluz debía estar en manos distintas al partido del Gobierno. En aquel bienio negro para el PSOE, del 94 al 96, el Parlamento estuvo presidido por Diego Valderas (IU) y la pinza política de su colega de filas Luis Carlos Rejón con Javier Arenas (PP) puso en serios apuros a los socialistas. Las urnas después castigarían esta alianza y resucitarían al PSOE.

Durante el programa de televisión ‘La Alameda’, de 101TV y Sur, Rodríguez y Maíllo desvelaron por primera vez que no repetirán el error de la legislatura que ahora acaba, donde el Parlamento andaluz ha estado presidido por el socialista Juan Pablo Durán y el PSOE ha seguido actuando como si tuviera el rodillo de la mayoría absoluta. La falta de experiencia de los nuevos actores políticos y el silencio crucial de Cs en momentos clave permitió bloquear iniciativas de la oposición y manejar la Mesa del Parlamento a su antojo. Es la presidencia del Parlamento la que tiene la facultad de manejar la investidura y convocar los plenos, lo que daría mucha fortaleza al partido que se hiciera con el control de esta institución, paso previo a la formación del Gobierno andaluz.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la reunión del comité director del PSOE-A celebrada la semana pasada en Sevilla. (EFE)
La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la reunión del comité director del PSOE-A celebrada la semana pasada en Sevilla. (EFE)

Sánchez, protagonista

PP y Cs atacarán a Susana Díaz por este flanco. La retratarán en manos de Podemos igual que atacan a Pedro Sánchez, al que acusan de ser "rehén" de Pablo Iglesias y los independentistas Los discursos suenan muy parecidos aunque es el PP de Pablo Casado el que durante todo el fin de semana en Sevilla, donde celebró su vigésimo tercera parlamentaria, trató de zarandear la campaña andaluza con este argumento.

La presidenta no ha criticado esas negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado y eludirá hacerlo. En Ferraz hay preocupación por la posibilidad de que se pueda perder el Gobierno andaluz y se han puesto a las órdenes del PSOE andaluz. Se han conjurado para que no haya cruce de reproches. El Consejo de Ministros en Sevilla el pasado viernes y el paseo de Díaz y Sánchez por los jardines de San Telmo evidenciaron la estrategia. No les salió del todo bien por la falta de peso de los acuerdos alcanzados para Andalucía en esa reunión del Gobierno central.

Desde Cs es Inés Arrimadas la que asume el discurso principal y este domingo presentó parte del programa político de su partido en Jerez, su tierra natal. Insistió en establecer paralelismos entre la situación de Cataluña y Andalucía, donde los partidos nacionalistas en el primer caso y el PSOE en el segundo han “patrimonializado” la comunidad. “Andalucía no es del PSOE como Cataluña no es de los nacionalistas”, insistió. Con el mismo mensaje acudió semanas atrás a un desayuno de la Cámara de Comercio de Sevilla y encadiló a los empresarios allí presentes, que manifestaron preocupación por la posible llegada de Podemos al Gobierno andaluz, en los corrillos posteriores al coloquio.

La líder de Cs insiste en su mensaje de que "Andalucía no es del PSOE como Cataluña no es de los nacionalistas"

El aviso de Cs de que no prestará votos a la candidata socialista, como sí hizo en 2015, sigue en pie en cada acto del partido naranja. Resulta complicado imaginar que vuelva a traicionar la palabra dada a sus votantes y termine apoyando al PSOE en Andalucía tras una campaña que carga contra “los 40 años” sin alternancia y la corrupción socialista. Albert Rivera debe afrontar las próximas citas electorales, municipales y autonómicas de mayo y unas generales, y tendrá que haber cumplido su palabra.

Cs jugará la baza de Arrimadas y el PP hará una triple campaña con Pablo Casado, Teodoro García Egea y Juanma Moreno con un discurso radical y duro, de “derechas sin complejos”, como dicta el nuevo mantra del partido. Aunque Cs y PP están condenados a entenderse se tiran a dar en sus actos porque ambos quieren acabar en segunda posición.

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