la socialista ha sido incapaz de recabar apoyos en la oposición

Susana Díaz queda en manos de los pactos políticos nacionales

Los socialistas manejan encuestas en las que suben junto a Ciudadanos en unas segundas elecciones andaluzas con peores resultados para Podemos y PP

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a Susana Díaz, presidenta en funciones de la Junta de Andalucía en una imagen de archivo. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a Susana Díaz, presidenta en funciones de la Junta de Andalucía en una imagen de archivo. (EFE)

“Si hay que ir a otras elecciones, se irá”. La advertencia de Susana Díaz tras fracasar por tercera vez su investidura encierra parte de la nueva estrategia del PSOE andaluz ante el bloqueo político.

El aviso de unas nuevas autonómicas, que serían en septiembre en caso de que antes del 5 de julio no haya acuerdo, trata de presionar a la oposición con una realidad que los socialistas creen que no interesa a ningún partido político. Susana Díaz maneja ya encuestas, elaboradas después del último CIS, que indican una tendencia de subida para PSOE y Ciudadanos en Andalucía y una caída de Podemos y el PP. Los sondeos prestados, aseguran que no han sido encargados por el partido, permitirían a la candidata socialista arañar algún escaño más, aunque lejos de la mayoría absoluta. Tendría que volver a buscar acuerdos aunque quizás con más facilidades con el partido de Albert Rivera, con quien creen que tienen mejor química y funcionan con más fluidez las negociaciones en Andalucía.

Susana Díaz: "Si hay que ir a elecciones, se irá"

Los socialistas miran especialmente una pregunta sobre la percepción que tienen los ciudadanos de la encrucijada política andaluza. Según esta muestra, que no cuenta con el desgaste que puede tener el nuevo caso de la adjudicación de la mina de Aznalcóllar, Díaz sale bien parada y no es señalada como responsable del bloqueo. Quizás este es el dato cualitativo que más interés tiene para el PSOE andaluz, que trata a toda costa de hacer residir la responsabilidad de lo que está ocurriendo en lo que llaman “el frente del no”, compuesto por todos los partidos de la oposición. PP, Podemos, Ciudadanos e IU coinciden al unísono que es Susana Díaz la que decidió adelantar elecciones un año por su propio beneficio político y que es ella la que debe rebajar su “soberbia” y bajar a la negociaciones para lograr un acuerdo con el fin de evitar una nueva convocatoria electoral.

En realidad, la presidenta en funciones no puede convocar elecciones. Es el Estatuto de Autonomía el que introdujo en su última reforma en 2007 un mecanismo que conlleva la disolución automática de la Cámara y la convocatoria de nuevas elecciones si en el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura no se logra un acuerdo. El PSOE no quiere pasar de nuevo por las urnas. Otra cita electoral admiten que sería una “irresponsabilidad”. Constituirá, además, la prueba fehaciente de que la jugada de adelantar las andaluzas un año fue un error estratégico grave de la socialista. Dan por seguro que Partido Popular y Podemos se moverían hacia la abstención antes de volvérsela a jugar en unos comicios que pueden empeorar sus resultados.

Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía. (EFE)
Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía. (EFE)

Susana Díaz aprieta con las elecciones para presionar a estos partidos, convencida de que Mariano Rajoy y Pablo Iglesias no permitirían otros comicios en Andalucía a pocos meses de las generales. Tampoco los tiempos políticos casan con sus propios tiempos personales. Díaz dará a la luz a finales de julio y no oculta a sus colaboradores más cercanos que confía en tener Gobierno antes de ese momento.

Por mucho que insista Díaz en que Andalucía no será “un cromo” o “una moneda de cambio” con otras comunidades, desde San Telmo se seguirá con mucha atención los resultados de la noche del 24 de mayo. Desde el equipo de Susana Díaz confían en que el mapa político se mueva tras las elecciones municipales y autonómicas. Hasta entonces, no volverán a convocar una votación en el Parlamento a no ser que llegue la sorpresa mayúscula de un acuerdo antes de esa fecha. Todo se confía a los movimientos políticos en clave nacional que se produzcan después de mayo. Las encuestas señalan que en hasta siete comunidades y tres grandes ayuntamientos Ciudadanos deberá mover ficha para dar paso al PP o quitarle estos gobiernos. Confían en que el mapa político nacional se abra y obligue a retratarse a los nuevos partidos. “Si Albert Rivera pacta con el PP en Madrid, quizás le interese también dar paso a Susana Díaz en Andalucía”, confían fuentes próximas a la presidenta andaluza. Ese es el juego. Les toca esperar, justo el escenario que la candidata socialista hubiera querido evitar, convencida de que Andalucía debía estrenar y marcar el paso en los pactos políticos. “Es esto o la parálisis política del país. No les va a quedar otra”, insisten desde las filas socialistas.

Por mucho que insista Díaz en que Andalucía no será “un cromo” con otras comunidades, desde San Telmo se seguirá con mucha atención los resultados del 24M

Susana Díaz confía mucho más en llegar a acuerdos con Ciudadanos que con Podemos, partido donde señalan una “fuerte división interna” y diferentes posiciones entre Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias. Tienen interés en abrir el escenario más allá de Andalucía porque quieren evitar que el Partido Popular pueda hacerse con las riendas tras las municipales y supeditar su abstención al paso atrás del PSOE en algunas capitales donde peligra la mayoría absoluta de sus alcaldes. Se resisten a anticipar escenarios posibles y se muestran convencidos de que no habrá una línea  general de pactos, sino muchas opciones posibles. Si el PP espera que el PSOE dé un paso atrás en capitales como Sevilla, Huelva o Málaga, se equivocan. No cederán ayuntamientos a cambio de la investidura, insisten. Desde este partido aseguran que dependerá de los resultados y huirán de pactos imposibles con la integración de cuatro o cinco fuerzas políticas. No ven al PSOE coaligado en bloques de izquierda a cualquier precio para arrebatar alcaldías al PP, pero, si los resultados posibilitan un gobierno de PSOE con otro partido, lo intentarán, advierten.

El PSOE quiere esquivar a toda costa el desgaste irremediable que la situación de bloqueo está ocasionando en Susana Díaz. Por eso insisten en que tras los próximos comicios quedará en evidencia que una mayoría de 47 diputados y el 32% de los votos, como la que obtuvo el PSOE andaluz, será “única” en España. En su guerra soterrada frente a Ferraz y Pedro Sánchez deslizan también que el último CIS, que mostraba a un PSOE que comenzaba a coger algo de oxígeno, se realizó sólo dos semanas después de las andaluzas. Tratan de defender así que parte de ese despegue no es solo de Sánchez, sino también de Díaz. Queda claro que la situación interna del PSOE dista mucho de estar en calma.

Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía. (EFE)
Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía. (EFE)

Tampoco ocultan desde las filas socialistas en Andalucía que la investidura puede ser sólo el aperitivo de una legislatura infernal. Si lograr la abstención de la oposición para poder formar gobierno está siendo una pesadilla, admiten que cualquier proyecto de ley revivirá ese calvario. La prórroga del actual presupuesto se da ya casi por hecha. Aprobar unas nuevas cuentas en diciembre es misión imposible, admiten desde el Gobierno andaluz.

Saben que será una legislatura corta, posiblemente de no más de dos años y confían en obtener la investidura y que cinco o seis meses después la tormenta política amaine.

Susana Díaz ha descolgado el teléfono, algo que hace habitualmente, y ha hablado personalmente con Rajoy, Rivera e Iglesias en las últimas semanas. A todos les ha trasladado su “preocupación” por la situación de Andalucía y les ha pedido “responsabilidad”, un argumento en el que cuenta con el apoyo de los empresarios, que insisten en la necesidad de que se forme Gobierno cuanto antes. Ninguno de los líderes nacionales ha aceptado una negociación directa y todos, según confirman desde cada uno de los partidos, la han emplazado a dialogar con sus líderes andaluces. La socialista no quiere bajar al fango de la negociación para evitar más sobreexposición aunque es la reclamación unánime que le hacen Ciudadanos y PP. Quizás al final tenga que ceder, pero ahora mismo no entra en sus planes. Tampoco entraba el estallido del caso de la mina de Aznalcóllar. De forma urgente, el Gobierno andaluz ha encargado un informe a su gabinete jurídico que concluye que el procedimiento “se ajustó a Derecho”. “Es una pelea entre dos multinacionales y estamos absolutamente tranquilos”, señalan fuentes cercanas a Díaz.

Los trece funcionarios que prestarán declaración ante la UDEF están firmes y declarando sin dudas que todo ha sido impoluto”. Habrá que ver los atestados policiales y las resoluciones de una juez cuyo primer auto ha sido implacable al mostrar las “graves irregularidades” de un concurso que fue una apuesta personal de Díaz. Este seísmo puede volver a romper la nueva hoja de ruta del PSOE tras el 24-M.

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