con la amenaza de nuevas elecciones

Ciudadanos y Podemos se lo ponen difícil a Susana Díaz: se abre la negociación

El PSOE abre las negociaciones bilaterales para pactar la investidura de la socialista con la promesa de “diálogo de máximos” pero sin concesiones a sus adversarios políticos

Foto: La presidenta en funciones de la Junta, Susana Díaz, recibe al líder de Ciudadanos, Juan Marín. (EFE)
La presidenta en funciones de la Junta, Susana Díaz, recibe al líder de Ciudadanos, Juan Marín. (EFE)

Llegó la hora de la verdad tras el 22 de marzo. Lo verdaderamente difícil. Arrancan las negociaciones para la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta y hay una pregunta en el aire: ¿Sabe el PSOE que tiene que ceder y negociar con otros cuatro partidos? Los negociadores designados por Díaz aseguran que sí, que parten de posiciones de máximos pero que están dispuestos a concesiones para cerrar acuerdos. La amenaza son nuevas elecciones en septiembre.

Sin embargo, en el día uno del diálogo en Andalucía, los socialistas no han respondido a ninguna de las condiciones impuestas por los otros partidos y se limitan a recordar que son el primer grupo en el Parlamento con 47 de los 109 escaños. Se sitúan en una posición de fuerza y no se mueven de la zona de confort en la que están instalados tras 33 años en el poder, con cómodas mayorías absolutas o fáciles coaliciones de gobierno. Ahora se estrena otro mapa político. Necesitan convencer a Podemos o Ciudadanos, y no lo van a tener nada de fácil. Pablo Iglesias y Albert Rivera, que no se sientan en la mesa de negociación pero se juegan mucho con lo que ocurra en Andalucía, han dado sus avisos. Ambos se dirigieron en la antesala del diálogo directamente a Susana Díaz.

El líder de Ciudadanos advirtió a la socialista de que tiene “la oportunidad de romper con el pasado” y volvió a emplazarla a que expulse a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que en los próximos días desfilarán ante el Tribunal Supremo por el caso ERE. La retó a tener “valentía” y volvió a exigirle que fuerce la dimisión de sus “jefes” para empezar a hablar. Casi al unísono, el secretario general de Podemos dejaba claro que las tres condiciones puestas sobre la mesa por su candidata, Teresa Rodríguez, son “líneas rojas” y “no son negociables”. “No va a haber un mercado persa”, avisó. Elevó la presión frente a Díaz y le recordó que llevan dos semanas esperando una respuesta, “demasiado tiempo”, añadió. Podemos pide también la dimisión de Chaves y Griñán diga lo que diga el Supremo por responsabilidad política, reclama una reducción drástica de altos cargos y condiciones a la banca para frenar los desahucios.

Podemos acepta "evitar el bloqueo" en la investidura andaluza si Susana Díaz admite sus "líneas rojas"

 

Las conversaciones arrancan hoy martes con Ciudadanos, el miércoles con el PP y el jueves con Podemos. Los socialistas no quieren ir radiando las reuniones, no darán a conocer la agenda y sólo informarán de los acuerdos alcanzados. Intentan rebajar la presión pero lo tienen difícil. El foco está puesto sobre el diálogo bilateral que empieza en el Parlamento. El secretario de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, y el hasta ahora portavoz parlamentario, Mario Jiménez, llevarán el peso. El número dos del PSOE andaluz abrió la mano a “un diálogo sin límites” y emplazó a que se abran las negociaciones para ir sopesando lo que plantea cada partido. Sin embargo, dejó claro que las dimisiones de Chaves y Griñán no entran en sus planteamientos. En esto, advirtió, no se moverán “ni un ápice”. Nadie pierde de vista que las negociaciones arrancan cuando los expresidentes y exconsejeros en el Supremo están en el epicentro político. Si tras sus declaraciones son imputados de delitos, “hablará el partido”, se limitan a decir.

Teresa Rodríguez. (EFE)
Teresa Rodríguez. (EFE)

El PSOE tampoco ha realizado ninguna oferta con los sillones que hay que designar en el Parlamento andaluz. Esto centrará la primera parte del diálogo. Los socialistas quieren la presidencia de la Cámara y otros dos sillones de los siete que hay para repartir. Al resto de partidos, pues todos deben tener representación, les correspondería sólo un puesto. PP, con 33 diputados, Podemos, con 15, Ciudadanos, con 9, o Izquierda Unida, con 5, tendrían un cargo en la cúpula de la Cámara. La posibilidad de ampliar el número de representantes en la Mesa del Parlamento tampoco está, de momento, abierta. Pero todo forma un bloque y si quieren pactar la investidura tendrán que hacer cesiones en el Parlamento.

Por Podemos se sentará el secretario de Organización, Sergio Pascual, hombre de Iglesias, y el economista Manuel Garí, persona de confianza de Teresa Rodríguez, ajeno a la cúpula de Podemos y sin acta de diputado. Un tándem negociador mitad Iglesias, mitad Rodríguez para solventar las diferencias internas. Por Ciudadanos negociarán dos andaluces, el coordinador territorial de la formación en Andalucía, Manuel Buzón, y el parlamentario electo por Huelva, Julio Díaz. Su candidato, Juan Marín, aseguró tener “autonomía” frente a Rivera, pero todo apunta a que el político catalán tendrá la última palabra. Como condiciones se aferran a un decálogo contra la corrupción en el que figuran asuntos o modificaciones legales, como la reforma del Código Penal para tipificar delitos de corrupción, sobre las que Andalucía no tiene competencias.

Si el PSOE evita descalificar o poner trabas a las condiciones de Podemos y Ciudadanos, sí usa mano de hierro con el Partido Popular. Fue Susana Díaz la que decidió un adelanto electoral y necesita ahora negociar para tener la estabilidad que le permitirá formar gobierno. Sin embargo, los socialistas tiran a dar directamente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Lo acusan de “boicotear la estabilidad” y de “irresponsable”. El líder del PP volvió a dejar en el aire cuál será la posición oficial de su grupo parlamentario en Andalucía. En una entrevista en RNE aseguró que cuando Díaz explique qué va a hacer decidirán su voto. La propuesta de que gobierne la lista más votada que mantuvo durante la campaña electoral ha decaído. El PP andaluz se mantiene instalado en el no a la investidura de la socialista. El candidato Juan Manuel Moreno Bonilla sigue sin hacer autocrítica pública por su derrota y directamente se ha lanzado a la campaña de las municipales. Gobiernan las ocho capitales por mayoría absoluta y se juegan mucho en ese próximo envite. El líder andaluz asegura que quiere ser “la voz de los alcaldes” en el Parlamento. Aún queda por ver qué papel tendrá en la campaña de las municipales y si el partido aguanta unido y sin tensiones internas su pérdida de escaños.

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