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La edad a la que se jubilan los trabajadores sigue aumentando y ya roza los 65 años
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Sube en 2022 a 64,8 años

La edad a la que se jubilan los trabajadores sigue aumentando y ya roza los 65 años

La edad media a la que los trabajadores se retiran en 2022 está en 64,8 años, un año más que hace una década. Más de la mitad de la población de 60 a 64 años está activa

Foto: Imagen de un pensionista en un banco.
Imagen de un pensionista en un banco.
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El retraso de la edad efectiva de jubilación es uno de los grandes retos a que se enfrentan los sistemas de seguridad social de los países desarrollados. En España se ha conseguido un gran avance desde el año 2011, cuando se aprobó la reforma de pensiones que retrasaba paulatinamente la edad legal de jubilación. Esta ley todavía sigue desplegándose, incorporando un mes al año hasta 2027, cuando se alcanzará la cifra de los 67 años de edad legal de jubilación.

El despliegue de esta reforma, así como los cambios sociales y de calidad de vida, está teniendo un efecto claro sobre los trabajadores, que cada vez se jubilan más tarde. En 2022, la edad media de retiro ha ascendido a los 64,8 años (solo se tiene en cuenta a los cotizantes a la Seguridad Social, los trabajadores públicos de las clases pasivas se jubilan mucho antes). Se consigue así un doble objetivo. El más evidente es retrasar el inicio del pago de las pensiones, lo que permite un ahorro a las arcas de la Seguridad Social. Pero el segundo, y no menos importante, es la conservación de fuerza laboral activa.

En sociedades tan envejecidas como las europeas, la pérdida de mano de obra en la próxima década va a ser veloz. De ahí que la prolongación de la etapa laboral permita mantener capital humano en el mercado de trabajo y mayor contribución a las arcas de la Seguridad Social.

Desde el año 2010, la edad de jubilación efectiva de los trabajadores se ha incrementado en un año completo. Según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), cada año de retraso en la edad media de jubilación contiene el gasto en pensiones entre 0,4 y 1,2 puntos del PIB a largo plazo. Esto es, un ahorro muy significativo incluso en el peor de los casos. En definitiva, el retraso en la edad de jubilación supondrá un gran ahorro a largo plazo para el sistema.

Foto: Imagen de una tienda en liquidación en Londres. (EFE)

En el año 2007, casi el 25% de los trabajadores que se jubilaban tenía 61 años o menos. Este porcentaje se ha reducido tanto que en 2022 ya son apenas el 5% del total. Por el contrario, los que en 2007 se jubilaban con 65 años o más eran apenas el 57% del total y actualmente son casi el 63%. Se ha producido así un desplazamiento de la jubilación, logrando minimizar la salida muy temprana de trabajadores.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE muestran también cómo se está transformando la fuerza de trabajo a medida que se avanza en la edad de jubilación. En el año 2010, la población activa (personas que están trabajando o desean hacerlo) entre los 60 y los 64 años era poco más de un tercio del total de personas en este grupo de edad. En la actualidad, es algo más de la mitad (el 54%).

Y entre los 65 y los 69 años ya hay casi un 10% de la población activa. Esto es, hay un porcentaje importante de trabajadores que deciden extender su vida laboral más allá de la edad legal de jubilación. Y esto incluso antes de que entrara en vigor la reforma de las pensiones del ministro Escrivá, que introduce incentivos a la jubilación demorada. Es importante tener en cuenta que al analizar población activa y no ocupada se elimina el posible efecto distorsionador de que el freno en las jubilaciones quite trabajo a los jóvenes, ya que en esta estadística están incorporados los parados.

El resultado es que el grupo que más ha aumentado el número de trabajadores en las últimas décadas es precisamente el de los trabajadores sénior. Actualmente, hay casi 700.000 personas activas más que en 2010 con una edad entre los 60 y los 64. Por el contrario, el número de activos que tienen entre 30 y 34 años se ha reducido en casi 850.000 personas. Esto significa que la prolongación de la vida laboral está compensando la pérdida de población activa en las generaciones más jóvenes. De lo contrario, la pérdida de fuerza laboral estaría siendo mucho más intensa.

Foto: Dólares estadounidenses y euros. (Reuters/Dado Ruvic)

Además, hay 130.000 personas activas más que en 2010 con edades entre los 65 y los 69 años. Esto es, la fuerza laboral que retrasa su edad de jubilación se ha más que duplicado en este periodo. El incremento de la población activa en edades sénior ha sido más intenso entre las mujeres que entre los hombres. En concreto, hay 131.000 mujeres más activas por 103.000 hombres.

Es previsible que la edad media de jubilación siga aumentando y que en el caso de los cotizantes a la Seguridad Social llegue a los 65 años de forma inminente. Está por ver cómo afecta a las decisiones de jubilación anticipada y demorada de la reforma aprobada en el año 2021 que introduce desincentivos e incentivos para que los trabajadores decidan permanecer activos por más tiempo.

El retraso de la edad efectiva de jubilación es uno de los grandes retos a que se enfrentan los sistemas de seguridad social de los países desarrollados. En España se ha conseguido un gran avance desde el año 2011, cuando se aprobó la reforma de pensiones que retrasaba paulatinamente la edad legal de jubilación. Esta ley todavía sigue desplegándose, incorporando un mes al año hasta 2027, cuando se alcanzará la cifra de los 67 años de edad legal de jubilación.

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