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¿Tambores de recesión? El margen de Europa para evitar una caída se estrecha
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La coyuntura económica se complica

¿Tambores de recesión? El margen de Europa para evitar una caída se estrecha

La coyuntura económica se complica cada semana a medida que la guerra en Ucrania no cesa y que la crisis energética se agudiza. En EEUU los economistas empiezan a discutir sobre la recesión ¿y en Europa?

Foto: La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en Bruselas. (Reuters/Yves Herman)
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en Bruselas. (Reuters/Yves Herman)
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La retirada de las tropas de Rusia de las cercanías de Kiev ha sacado a la luz la brutalidad del ejército invasor. Pero también ha dejado en evidencia la situación insostenible de Europa manteniendo las compras de materias primas energéticas, con las que inyecta 800 millones de euros cada día al Kremlin. El debate sobre el final de las importaciones ha vuelto al seno de la Unión y, con él, las dudas sobre la coyuntura económica. ¿Qué margen tiene Europa para esquivar la recesión?

La realidad es que todo dependerá de las decisiones de la política. Un corte del suministro de energía desde Rusia será el camino directo a la recesión. Sin embargo, es difícil pensar que alguno de los dos bloques quiera adoptar esta decisión. Moscú se enfrenta a una recesión de doble dígito, por lo que cualquier dinero extranjero es bienvenido. Y en Europa, Alemania mantiene su rechazo a las restricciones al petróleo y al gas.

Foto: Imagen de un supermercado.

A la espera de las decisiones políticas sobre el futuro de la guerra, los economistas empiezan a hacer números sobre la base de la coyuntura actual. Los indicadores de la segunda mitad de marzo y los primeros días de abril muestran un importante deterioro y anticipan una desaceleración en el segundo trimestre del año. La encuesta a analistas publicada por 'Bloomberg' esta semana cifra el riesgo de recesión en la eurozona durante los próximos 12 meses en el 35%.

Aunque esta cifra sea elevada, la realidad es que Europa todavía tiene margen para evitar una recesión. Y por dos motivos. El primero es que todavía se beneficia del rebote del final de la pandemia. En el caso de España, si se produjese un estancamiento del PIB durante todo el año, el PIB anual crecería un 3,2% por el crecimiento de la segunda mitad de 2021. El segundo es que el primer trimestre ya está salvado y el tercero se beneficiará de la recuperación del turismo. Eso aleja la posibilidad de una recesión, que técnicamente son dos trimestres consecutivos de contracción económica.

Pero este margen para evitar la recesión se ha estrechado en las últimas semanas porque se está produciendo una doble reducción de la renta disponible de familias y empresas a través de dos hechos paralelos. El primero es la crisis energética, que obliga a realizar importaciones de petróleo y gas mucho más caras. Los europeos pagan cada mes más de 50.000 millones de euros en importaciones energéticas, más del doble que hace un año. Esto ha provocado que el tradicional superávit comercial de la Unión se haya convertido en un déficit de más de 30.000 millones de euros solo en el mes de enero.

A este deterioro de la balanza comercial se suma el incremento de los costes financieros por la escalada de los tipos de interés en el mercado. Los inversores esperan un endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales para contener la inflación. Esto está provocando un endurecimiento de las condiciones del crédito y un freno en el flujo de nuevos préstamos, tal y como ha advertido el Banco de España esta misma semana.

El euríbor también ha respondido con una fuerte escalada, situándose en terreno positivo por primera vez desde el año 2015. Esto implica un encarecimiento de las hipotecas para todos los que tengan revisión. Y todo indica que la subida seguirá durante los próximos meses a medida que los bancos centrales endurezcan su política monetaria.

En este camino hacia la normalización de los tipos de interés, la Reserva Federal lleva la delantera al Banco Central Europeo porque su recuperación está en una fase más avanzada. La consecuencia en los mercados está siendo una depreciación del euro frente al dólar, que cotiza ya cerca de la paridad (un euro por un dólar). Este descenso del euro, que hace unos meses superaba los 1,20 dólares, tiene también implicaciones para la compra de petróleo y gas, ya que los contratos suelen firmarse en dólares. Cuanto más caiga el euro, consecuencia de que el BCE mantiene los tipos de referencia en el -0,5, mayor será el coste de comprar energía en dólares.

Todos estos factores están afectando a las rentas de hogares y empresas y reducen sus expectativas. En España, el CIS registró en marzo la mayor caída de la confianza de los consumidores de la serie histórica. Y en el resto de países europeos, las encuestas de sentimiento también se han desplomado. Por ejemplo, la encuesta mensual que elabora el instituto alemán ZEW a empresas europeas dejó en abril un descenso hasta -43 puntos. Antes del estallido de la guerra, el optimismo empresarial superaba los 40 puntos, pero en esta nueva coyuntura, las previsiones de negocio se han deteriorado rápidamente. De hecho, el peor nivel de la pandemia fue de -49,5 puntos, no mucho peor que el nivel actual.

Es posible que empresas y hogares hayan sobrerreaccionado a la crisis energética con un fuerte deterioro de sus previsiones, pero si esa incertidumbre conduce a una reducción de su consumo y su inversión, la demanda interna en Europa y España estará lastrada durante los próximos meses. Si eso llevará a la contracción, es pronto para saberlo, lo que está claro es que el margen para el segundo trimestre del año es muy estrecho.

En su último informe de previsiones, el Banco de España anticipa un crecimiento pírrico del 0,1% de la economía española en el segundo trimestre. Esto significa que cualquier leve deterioro de la situación económica respecto a las previsiones podría llevar a una contracción económica. En el tercer trimestre, el impulso del turismo debería ser suficiente para evitar la recesión, pero en los entornos de alta incertidumbre las familias suelen ahorrar recortando los gastos más prescindibles: los viajes. Justo lo que necesita España para completar su recuperación. En definitiva, los riesgos en el horizonte son elevados, incluso sin restricciones al gas y al petróleo de Rusia. El margen para evitar una contracción se ha estrechado mucho, pero todavía no ha desaparecido. Lo que está claro es que ya nadie puede descartar una recaída de la actividad, incluso aunque esta no conduzca a una recesión.

La retirada de las tropas de Rusia de las cercanías de Kiev ha sacado a la luz la brutalidad del ejército invasor. Pero también ha dejado en evidencia la situación insostenible de Europa manteniendo las compras de materias primas energéticas, con las que inyecta 800 millones de euros cada día al Kremlin. El debate sobre el final de las importaciones ha vuelto al seno de la Unión y, con él, las dudas sobre la coyuntura económica. ¿Qué margen tiene Europa para esquivar la recesión?

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