España concede a Cuba una moratoria tras el impago de la deuda
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CUBA EMPEZÓ A NO PAGAR EN 2019

España concede a Cuba una moratoria tras el impago de la deuda

Cuba ha dejado de pagar sus deudas. España y otros acreedores del Club de París han aprobado una moratoria. Los impagos son anteriores a la irrupción de la pandemia

placeholder Foto: El presidente cubano, Díaz-Canel. (EFE)
El presidente cubano, Díaz-Canel. (EFE)

El Gobierno cubano, como si se tratara de una premonición de lo que sucede estos días en la isla, solicitó hace apenas un mes y logró, sin coste económico alguno, un aplazamiento de su abultada deuda externa en el marco del Club de París. Entre los principales acreedores está España, que en 2015 ya firmó con La Habana un acuerdo de reestructuración y condonación de deuda, junto con otros 13 prestamistas. Fue el exministro De Guindos quien suscribió, con el vicepresidente de Cuba, Ricardo Cabrisas, la anulación de 1.492,3 millones de euros en concepto de intereses (incluidos los de demora). Pero ahora los intereses que resultan de la deuda que todavía sigue viva, unos 2.000 millones de euros, son lo que Cuba no está en condiciones de pagar. Ha entrado en situación de fallido.

El Gobierno cubano esgrimió el mes pasado para justificar el aplazamiento la situación económica provocada por la pandemia. Sin embargo, al contrario que en otras ocasiones, tampoco antes había logrado una reducción de su elevado endeudamiento externo. En total, según el último informe del Club de París (2019), que reúne solo los gobiernos, no a los prestamistas privados, 5.211 millones de dólares, de los que más del 95% ha sido en el marco de los programas de ayuda al desarrollo.

Foto: Manifestantes en La Habana. (EFE)

En su última comparecencia ante el Congreso, en octubre pasado, la anterior secretaria de Estado de Economía, Ana de la Cueva, ya advirtió de que la economía de Cuba había experimentado un “deterioro financiero” que le había impedido hacer frente a sus compromisos de pago desde octubre de 2019. Es decir, incluso antes de la irrupción de la pandemia.

De la Cueva admitió, de hecho, que la morosidad había experimentado un ligero incremento asociado principalmente a la línea de Cesce para cobertura de operaciones con Cuba, que se ha visto también afectada por los impagos correspondientes. Hay que tener en cuenta que, según lo pactado en su día, los intereses de demora pueden alcanzar el 9%, aunque recientemente se han suspendido esas condiciones por ser desorbitadas en un contexto como el actual. Ante la situación excepcional de la pandemia, señaló el actual Gobierno en el Congreso, “todos los países han acordado que ese tipo ahora no se aplica y que cuando acordemos las nuevas condiciones veremos cuál será”, dijo De la Cueva. Cesce, como se sabe, es un organismo semipúblico que asegura operaciones del sector privado para apoyar la internacionalización de sus negocios.

Saldar deudas

El aumento de la morosidad del Estado cubano comenzó a materializarse en octubre de 2019, cuando La Habana no pudo hacer frente a la cuota correspondiente a dicho mes. El Gobierno cubano expresó en aquel momento su voluntad de saldar esta cuota “a la mayor brevedad posible”. No se ha cumplido esa promesa.

Foto: Protesta contra el Gobierno cubano en La Habana. (Reuters)

No se trata de un problema nuevo. La deuda cubana comenzó a ser una realidad en los años ochenta y primeros noventa, y tiene, por lo tanto, un carácter fundamentalmente histórico. No ha sido generada en los últimos años. Entre otras razones, porque los acreedores han sido más exigentes para hacer frente a los continuos fallidos.

Desde 2019, como dijo la exsecretaria de Estado de Economía, las cosas han ido incluso a peor, precisamente por la aparición del coronavirus y el posterior colapso de la llegada de extranjeros a un país que vive, fundamentalmente, del turismo. Algunos estudios han estimado que el año pasado Cuba solo ingresó el 55% de las divisas previstas, lo que da idea de la situación de su balanza de pagos. Si en 2019 entraron algo más de dos millones de turistas a la isla, según el INE cubano, el año pasado fueron apenas 659.100, lo que significa que se han esfumado dos de cada tres turistas.

Algunos estudios han estimado que el año pasado Cuba solo ingresó el 55% de las divisas previstas

El aplazamiento de los pagos, pactado el pasado 9 de junio, es especialmente significativo porque ya en 2015, según el Centro de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad de La Habana, se renegociaron algo más de 11.000 millones de euros. Entonces, fue condonado el pago del 100% de los intereses (incluyendo los de demora). La deuda restante debía pagarse en un periodo de 18 años en cuotas crecientes, que son las que ahora no se han desembolsado pese a que se ha cumplido el vencimiento.

Los principales acreedores de Cuba, además de España, son Australia, Reino Unido, Suiza, Suecia y Países Bajos. El Gobierno de Rajoy, en aquel momento, destacó que España había impulsado esas negociaciones y había desempeñado "un papel determinante en la solución multilateral para la deuda cubana".

Foto: Un integrante de las brigadas especiales, durante las protestas. (EFE)

El instrumento más utilizado ha sido el llamado Programa de Conversión de Deuda (PCD), que a cambio de una condonación real permite a las empresas españolas optar a planes de desarrollo e infraestructuras y así se garantiza que cobran. El comité está formado por funcionarios de España y Cuba y es el encargado de establecer las prioridades de financiación, aprobar los proyectos que se van a ejecutar y supervisar la correcta utilización de los fondos convertidos en dinero.

Soberanía nacional

Los acreedores privados no han tenido mejor suerte. El Banco Internacional de Pagos de Basilea (el banco de los banqueros centrales) ha publicado que los bancos extranjeros reclaman a Cuba el pago de otros 2.091 millones de dólares a 31 de diciembre de 2019.

La apelación de Cuba a préstamos entre Estados o a deudas de carácter privado es una consecuencia lógica de su estatus en el ámbito internacional. El país no forma parte ni del Fondo Monetario Internacional (FMI) ni del Banco Mundial, que son los grandes prestamistas del planeta, además de los bancos centrales. En particular, en el caso de los países en desarrollo. Sin duda, porque el régimen cubano ha priorizado la soberanía nacional y así defenderse del bloqueo de EEUU, aunque no del resto del planeta. Esto ha obligado a las autoridades a firmar acuerdos bilaterales, ya sea con los Estados o con entidades privadas.

Foto: Un vehículo militar, en las calles de La Habana. (Reuters)

Esto hace que parte de sus deudas se negocie en el Club de Londres, que tiene un carácter privado. Y recientemente, CRF I Ltd, el fondo de inversiones principal acreedor de deuda cubana, ofreció al Gobierno de Miguel Díaz-Canel convertir 1.400 millones de dólares de los valores que le adeuda en un bono de cupón cero sin pagos hasta 2026, una oferta que permitiría a Cuba regresar a los mercados internacionales, según Bloomberg.

No hay que olvidar que Raúl Castro, el expresidente cubano, dio un giro radical a la política de su hermano Fidel, que siempre se mostró contrario a pagar la deuda, pero en la práctica eso es lo que se ha hecho. Tanto por las dificultades sobrevenidas del país como por las heredadas por su aislamiento internacional. Es decir, los compromisos de pago no se han atendido, lo que hace que el país esté incluido en todas las listas de morosos. En febrero de 2020, de hecho, su principal acreedor privado, el fondo CRF I Ltd, interpuso una demanda por incumplimiento ante un tribunal de Londres.

La inflación puede estar creciendo un 500%. El descontento y el malestar no han caído del cielo

Junto a la pandemia, que es una cuestión exógena que afecta a todo el planeta, la economía cubana se ha visto asolada por decisiones estratégicas. Primero, la crisis de Venezuela, que es quien suministra cada vez menos petróleo por razones internas a través de Petrocaribe, lo que produce cada vez más cortes de energía, y segundo, por la decisión del Gobierno de reformar el sistema monetario. Las autoridades decidieron eliminar el sistema de doble moneda sacando de la circulación el peso convertible a partir de comienzos de 2021. El resultado ha sido, según el catedrático Carlos Malamud, del Instituto Elcano, que cita informes de economistas cubanos, que la inflación puede estar creciendo en torno a un 500%. El descontento y el malestar no han caído del cielo.

El Gobierno cubano, como si se tratara de una premonición de lo que sucede estos días en la isla, solicitó hace apenas un mes y logró, sin coste económico alguno, un aplazamiento de su abultada deuda externa en el marco del Club de París. Entre los principales acreedores está España, que en 2015 ya firmó con La Habana un acuerdo de reestructuración y condonación de deuda, junto con otros 13 prestamistas. Fue el exministro De Guindos quien suscribió, con el vicepresidente de Cuba, Ricardo Cabrisas, la anulación de 1.492,3 millones de euros en concepto de intereses (incluidos los de demora). Pero ahora los intereses que resultan de la deuda que todavía sigue viva, unos 2.000 millones de euros, son lo que Cuba no está en condiciones de pagar. Ha entrado en situación de fallido.

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