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La crisis arrasa con 3.500 millones de horas trabajadas (-10%)
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AUMENTA LA PARCIALIDAD

La crisis arrasa con 3.500 millones de horas trabajadas (-10%)

España recupera la normalidad. Atrás queda un recorte histórico en el número de horas trabajadas, que hoy es el mejor indicador para conocer la evolución del empleo

Foto: Trabajador en una fábrica. (Reuters)
Trabajador en una fábrica. (Reuters)

Existen, al menos, dos reglas para medir el impacto de la crisis del coronavirus sobre el empleo. Una es la evolución de la ocupación a la luz de la Encuesta de Población Activa (EPA), es decir, cuántos puestos se han perdido a causa de las restricciones de la movilidad. Y existe otra más precisa que calcula las horas trabajadas por el conjunto de ocupados, y que, en definitiva, es lo que nutre el avance (o el retroceso) del PIB.

En el primer caso, según la EPA, cuya correlación con los datos de afiliación a la Seguridad Social es muy elevada, se destruyeron el año pasado 622.600 empleos, lo que supuso el 3,12% de la fuerza laboral. El resultado de la otra medida es muy diferente. En 2020, la economía española perdió 3.561 millones de horas de trabajo. O lo que es lo mismo, el 10,4%. Es decir, el triple que el empleo.

Esta aparente contradicción tiene que ver tanto con las medidas de protección de empleo, los ERTE, como con otras fórmulas de contención del paro para los trabajadores por cuenta propia, que han hecho que muchos trabajadores hayan permanecido como ocupados en las estadísticas oficiales aunque no hayan podido trabajar. De ahí que las horas trabajadas sean el mejor indicador de actividad, incluso por encima del empleo.

Esto explica que a menudo se interprete que esta crisis ha sido diferente a las anteriores porque la caída del PIB (-10,8%) ha sido casi el triple que la de la ocupación (-3,12%). Por decirlo de otra forma, no es que se haya destruido menos empleo, sino que lo que se han hundido son las horas trabajadas porque había limitaciones. No solamente por las restricciones al comercio y a la movilidad, principalmente en los meses más duros de la pandemia, sino, también, por el incremento de la parcialidad. Es decir, del número de trabajadores con un horario laboral inferior a la jornada ordinaria. Como sostiene el INE (Instituto Nacional de Estadística), se considera que las horas trabajadas, frente a los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, reflejan “de manera más clara” los efectos inducidos en el empleo por la pandemia y las sucesivas medidas adoptadas.

Nivel de actividad

¿Qué está sucediendo en 2021? Pues justo lo contrario. A medida que se han ido levantando las restricciones crece el empleo, pero también las horas trabajadas. Y lo que dice la Contabilidad Nacional del primer trimestre revelada este jueves es que la economía española todavía debe recuperar 662,8 millones de horas de trabajo para recuperar el nivel de actividad del primer trimestre de 2019.

Foto: Imagen de Steve Buissinne en Pixabay. Opinión

Como se sabe, la mitad del mes de marzo de 2020 estuvo ya afectada por la pandemia, lo que obliga a que las comparaciones haya que hacerlas con 2019. Igualmente, respecto del mismo periodo, ya que el nivel de actividad varía en función del trimestre elegido. Históricamente, el segundo trimestre es el de mayor actividad en horas trabajadas, mientras que en el lado opuesto se encuentra el tercero pese a la fuerza del turismo— por las vacaciones de una parte mayoritaria de la fuerza laboral.

Lo relevante al medir el comportamiento del empleo en relación con las horas trabajadas es que así se puede observar con mayor nitidez la evolución de la ocupación en las distintas ramas de actividad. Y así, se puede comprobar que, como es lógico, el comercio, el transporte y la hostelería han sido los más castigados. En concreto, con un retroceso del 19,2% el año pasado frente al ejercicio anterior.

El levantamiento de restricciones ha hecho que en el primer trimestre de 2021 el descenso haya bajado hasta el -11,7%

El levantamiento de la mayoría de las restricciones, sin embargo, ha hecho que en el primer trimestre de 2021 el descenso haya bajado hasta el -11,7%, todavía niveles extraordinarios, lo que refleja la anormalidad laboral que se vivió entre enero y marzo, trimestre afectado, igualmente, por el mal tiempo y un repunte importante del número de contagios. Las actividades inmobiliarias, por el contrario, tras una intensa caída en la primera parte del año pasado, se han recuperado con fuerza. Hasta el punto de que en tasa interanual (los últimos 12 meses) el incremento es del 10,6%, lo que puede explicarse por la reactivación del mercado inmobiliario tras algunos meses de parón en la compraventa de viviendas o solares.

Aunque el total de horas trabajadas cae a un ritmo del 3,5%, algunos sectores, además del inmobiliario, ya registran avances, en particular las actividades relacionadas con el sector público, educación o sanidad. Igualmente, las actividades financieras y de seguros crecen a un ritmo del 2,3%. La industria, sin embargo, pese a la reactivación que se está produciendo en los mercados exteriores, todavía sufre un descenso del 6,9% en las horas trabajadas.

Existen, al menos, dos reglas para medir el impacto de la crisis del coronavirus sobre el empleo. Una es la evolución de la ocupación a la luz de la Encuesta de Población Activa (EPA), es decir, cuántos puestos se han perdido a causa de las restricciones de la movilidad. Y existe otra más precisa que calcula las horas trabajadas por el conjunto de ocupados, y que, en definitiva, es lo que nutre el avance (o el retroceso) del PIB.

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