Castilla-La Mancha, Madrid y Cataluña, las CCAA con más gasto sanitario covid en el primer año de pandemia
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Más de 270 euros por habitante

Castilla-La Mancha, Madrid y Cataluña, las CCAA con más gasto sanitario covid en el primer año de pandemia

Las regiones con más contagios tuvieron mayor gasto sanitario, pero el coste marginal fue decreciente. El gasto por contagiado fuera mayor en las CCAA con menos casos

Foto: Imagen de una UCI en el Hospital Puerta de Hierro en Madrid. (EFE)
Imagen de una UCI en el Hospital Puerta de Hierro en Madrid. (EFE)

La pandemia del coronavirus tuvo un coste, en términos sociosanitarios, de 10.713 millones de euros para las comunidades autónomas en el primer año —desde la segunda mitad de marzo de 2020 hasta finales de marzo de 2021—, según los datos publicados esta semana por el Ministerio de Hacienda. Se trata de una cuantía que es, por ejemplo, la mitad de toda la recaudación que se genera en un año con los impuestos especiales —alcohol, cerveza, tabaco, combustibles, electricidad, etc.—. Una cuantía muy importante que se destinó, principalmente al refuerzo del sistema sanitario con nuevas contrataciones, así como la compra de material y productos farmacéuticos. Conviene recordar que son las comunidades autónomas las que tienen casi la totalidad de las competencias sanitarias.

En total, el gasto por habitante en el tratamiento y la prevención del virus fue de 214,4 euros por cada ciudadano. Sin embargo, existen grandes diferencias entre comunidades autónomas, ya que la pandemia no ha sido igual en todos los territorios. Y tampoco el esfuerzo presupuestario de cada región. El grueso de este gasto lo sufragó el Estado con transferencias extraordinarias a las CCAA, aunque en 2022 tocará liquidar el sistema de financiación ordinario y las regiones tendrán que hacer una devolución de miles de millones de euros a Hacienda.

Foto: La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. (FMI)

El gasto por habitante más elevado fue el de Castilla-La Mancha, con 283 euros por cada ciudadano residente. Muy cerca de la comunidad manchega se sitúa Madrid, con un gasto de 281 euros, y también Cataluña, con 271 euros por habitante. Estas tres son, con gran diferencia, las regiones que más gasto sociosanitario realizaron durante el primer año de la pandemia. Es lógico que así sea, ya que son tres de las regiones más golpeadas por el virus, superando la media nacional tanto en contagios, como en hospitalizaciones y pacientes en UCI. Como consecuencia, tuvieron que hacer un esfuerzo presupuestario adicional para cubrir la atención sanitaria y el rastreo de casos.

Los datos de gasto por habitante que recopila mensualmente la Intervención General (IGAE) muestran grandes diferencias entre las distintas comunidades autónomas. Esta brecha es tan grande que la región que tuvo que hacer mayor esfuerzo presupuestario por habitante, Castilla-La Mancha, gastó más del doble que la comunidad con menor esfuerzo, Canarias, que gastó 129 euros. Lo que indican estos datos es que las comunidades que tuvieron mayor éxito en el control de los contagios generaron un gran ahorro de recursos públicos en materia sanitaria. Por el contrario, las regiones más afectadas por la pandemia tuvieron que soportar un gran sobrecoste de personal y material para luchar contra el virus.

Esto es lo que muestra el gráfico anterior, que compara el gasto por habitante con el número de casos en el primer año de la pandemia. Ambos indicadores tienen una correlación positiva: a más casos, más gasto sanitario. Y los datos son similares también si se toma el número de hospitalizaciones o de pacientes en UCI.

Hay algunas regiones que se distancian de la línea de regresión, lo que muestra un patrón de gasto diferente al habitual. Es el caso, por ejemplo, de La Rioja, una región registró muchos contagios, pero que ha realizado un gasto por habitante relativamente bajo: 203 euros por habitante. En su caso, la explicación puede deberse a que La Rioja realizó importantes cribados de población para detectar casos, lo que tuvo un impacto sobre el gasto sociosanitario.

En el extremo opuesto se sitúa Cantabria, que ha realizado un gasto por habitante de 197 euros, superior al que le hubiese correspondido por el número de casos. Sin embargo, en esta comunidad hubo un porcentaje elevado de pacientes que requirieron su entrada en UCI, lo que implica un coste sanitario mayor.

Costes marginales decrecientes

Como se ha señalado, el gasto por habitante es creciente con los casos: a más contagios, mayor gasto. Sin embargo, si se analiza el gasto por cada contagiado, la correlación es negativa. Esto es, las comunidades con menos casos de covid fueron las que realizaron un gasto por contagiado más elevado.

El caso más evidente es el de Canarias, que es, con diferencia, la comunidad con menos casos acumulados en el primer año de la pandemia, con 2.100 positivos por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, el gasto por cada contagiado es el más alto de todos, 6.120 euros, casi el doble que la media nacional, que fue de 3,110 euros. Y lo mismo ocurre si se analiza el gasto por hospitalizado o por paciente en UCI.

Por el contrario, las regiones con más casos tuvieron un coste unitario más reducido. Aragón es una de las comunidades que ha registrado más contagios, casi 8.300 por cada 100.000 habitantes, y su gasto por contagiado fue el más bajo, de 1.900 euros, casi un 40% menos que la media nacional. En Madrid, el gasto por cada contagiado fue de 3.020 euros, también por debajo de la media.

Lo que indican estos datos es que existió un gasto base común a todas las comunidades autónomas independiente al número de casos. Esto es, todas las regiones tuvieron que reforzar su personal con nuevas contrataciones, adquirir equipos de protección (EPI), medicamentos, test PCR y de antígenos, etc. Todas las regiones tuvieron que hacer frente a este gasto que se puede considerar estructural de la pandemia y que es independiente al número de contagiados.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Como consecuencia, el gasto marginal por cada nuevo contagiado fue decreciente. ¿Esto que significa? Que el coste de añadir un nuevo positivo era cada vez menor, ya que esto repartía entre más personas todos los gastos fijos. Esto explica que la correlación entre número de casos y gasto por contagiado sea negativo. De esta forma, Canarias, que tuvo mucho éxito a la hora de contener la pandemia, tuvo unos costes base similares al resto de territorios.

Estos datos muestran que el gasto en la pandemia tuviese unos costes marginales decrecientes pero positivos al fin y al cabo. Esto es, aunque cada contagio tuviese un coste añadido menor que el anterior, siguió siendo positivo, lo que al final encareció la factura sanitaria del covid a las comunidades más afectadas por el virus.

Las estadísticas de gasto también estuvieron marcadas por la intensidad de las diferentes olas. Durante la primera ola (meses de marzo a mayo de 2020) el gasto por habitante estuvo contenido principalmente por la dificultad de las comunidades para adquirir material sanitario. Merece la pena recordar que durante esas semanas apenas se hacían pruebas PCR, no existía ningún tipo de rastreo y no había equipos de protección suficientes para los profesionales. Y mucho menos para los ciudadanos. Las campañas de regalo de mascarillas de las comunidades a los ciudadanos empezaron ya en verano, durante la fase de valle entre la primera y la segunda ola.

El mayor gasto se produjo durante la segunda ola, desde agosto hasta diciembre, que es cuando las regiones pudieron hacer provisiones de material, en especial inversión en equipamiento de las UCI con nuevos respiradores y equipos médicos, seguimiento de casos, etc. De hecho, una buena parte de los equipos sanitarios que se utilizaron durante la tercera ola se adquirieron durante la segunda. Una vez más, se trata de costes fijos que tuvieron que asumir todas las regiones, lo que explica que casi todas tuvieran un mayor gasto covid en la segunda ola que en la primera.

Solo hay dos excepciones y media. Las dos excepciones son La Rioja y País Vasco y la media es Madrid, que tuvo prácticamente el mismo gasto por habitante en la primera ola que en la segunda. Estas tres regiones fueron, junto a Castilla-La Mancha, las que antes sufrieron el impacto del coronavirus, de modo que tuvieron más contagios y, además, su gasto empezó antes, lo que explica que la segunda ola fuera tan 'cara'.

Metodología

Los datos sanitarios (casos, hospitalizaciones y hospitalizaciones en UCI) proceden de la notificación individualizada que las comunidades autónomas realizan a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) a través de la aplicación SiViEs. Esa información la publica el Instituto de Salud Carlos III en su web. Los datos de hospitalizaciones (convencionales y en UCI) a partir de agosto de 2020 son los publicados en la estadística de capacidad asistencial, que el Ministerio de Sanidad recaba directamente de los hospitales.

Las olas están divididas de la siguiente manera: primera ola (hasta el mes de mayo de 2020); segunda ola (agosto-diciembre 2020); tercera ola (enero-marzo 2021).

En cuanto a la recopilación de los datos económicos, se trata de una información que obtiene mensualmente la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE, dependiente del Ministerio de Hacienda) a partir de los datos de ejecución presupuestaria remitidos por las CCAA. El gasto sociosanitario comprende el gasto en personal sanitario y en atención hospitalaria específica del covid (se excluye la atención primaria y la atención no especializada), el gasto farmacéutico, ya sea en hospitales como en recetas o donaciones a la población, externalización de servicios de covid (contratación a empresas), el gasto sociosanitario de la pandemia e inversiones específicas para el tratamiento del covid. Es importante señalar que la inversión para construir el Hospital Isabel Zendal no se incluye en estas estadísticas de gasto covid al tratarse de una inversión estructural.

Gasto sanitario
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