"Vamos al colapso"

Madrid pierde la pista de los rebrotes tras el agotamiento del sistema de rastreo

Médicos y especialistas de la región confiesan que en muchos casos se encomienda al paciente avisar a sus contactos cercanos y se chequea muy poco el confinamiento

Foto: Foto: EFE.
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La capacidad de rastreo en la Comunidad de Madrid está a punto de perder la pista al covid e imposibilitar el seguimiento de los nuevos brotes. A medida que la segunda ola de la epidemia avanza en la capital, esta herramienta clave —que depende en gran parte de una Atención Primaria sobrecargada— estira los pocos recursos que tiene para que el sistema de vigilancia no se desmorone. Al menos, ese es el diagnóstico que hacen los propios profesionales a los que se les ha encomendado el trabajo. "Vamos hacia el colapso", resume una de las enfermeras consultadas.

Los profesionales ven cada día más complicado el seguimiento, con jornadas maratonianas en las que deben asistir a casi 80 pacientes, llamar, pedir test, firmar bajas y todo sin apenas refuerzos, mientras miles de contagiados y personas en cuarentena se quejan de no haber recibido llamada alguna de un rastreador. Todo ello, sumado a la confusión sobre los efectivos disponibles: ni los propios sanitarios encargados saben con certeza el número exacto de rastreadores que tiene disponible la región ni cómo funciona el equipo de rastreadores. Algunos insisten en que no han visto ni a uno solo de estos rastreadores en sus centros.

Como consecuencia de todo ello, centenares de usuarios llevan días quejándose en redes sociales de que no han recibido una sola llamada de los rastreadores madrileños pese a ser contacto estrecho, y los propios profesionales explican que se ha optado, en muchos casos, por el 'autorrastreo' como medida para intentar evitar el abandono total del seguimiento. El problema no es solo de agotamiento del personal, insisten, sino también un asunto sistémico.

Un buen ejemplo de ello es que la región lleva desde el 23 de agosto sin publicar el informe diario en que se mostraban los brotes encontrados por los rastreadores y los positivos descubiertos por los mismos. Ese día, dieron con cinco nuevos brotes y 74 positivos, cuando la región notificó 894 en total.

¿Dónde están los rastreadores?

"Mucha gente cree que no existen los rastreadores profesionales, cosa que no es verdad. Sí que los hay, pero lo cierto es que la mayor parte del trabajo cae sobre nosotros y estamos al límite", explica la doctora Milagros González Béjar, directora del centro de salud de Montesa, en el barrio de Salamanca, y miembro de la junta directiva de Semergen. "Al final, estos rastreadores profesionales suelen aparecer solo en brotes grandes, cuando se comunica a Salud Pública para que actúe. Pero los tiempos se alargan tanto que en brotes pequeños o familiares, muchas veces, ni se les notifica", apunta. Se pierde información y control por el camino y, al menos a día de hoy, "los médicos prefieren evitar esa vía".

Madrid pierde la pista de los rebrotes tras el agotamiento del sistema de rastreo

Según González, aunque se avise a los rastreadores, la labor de seguimiento del paciente vuelve a caer sobre la atención sanitaria, al acudir dicho contacto a su centro de salud. "Sea como sea, siempre acaba sobre nosotros, y por eso al final muchos optan por hacer ellos el seguimiento, o creen que así puede ser más rápido. Pero, claro, el problema es que si esto lo sumamos a todo el trabajo que ya hacemos y hacíamos antes de la pandemia y a que ahora tenemos incluso menos personal o poco refuerzo, pues la situación es muy delicada. No damos abasto".

En esta línea también apunta otra enfermera en un centro de salud de Torres de la Alameda, en la Comunidad de Madrid, que atiende a más de 20.000 pacientes y que entre sus labores también está la de rastrear. "Por suerte, la mayoría de los contactos estrechos son familiares y las enfermeras especialistas de familia saben manejar los problemas de una unidad así. Pero quedando tan pocas especialistas y con el aumento de casos, va complicándose el escenario. De momento, seguimos haciendo el seguimiento de contactos estrechos, por lo menos en mi zona. Pero lo cierto es que vamos al colapso".

Ese colapso también se ve reflejado en las cifras. Madrid cuadruplica la tasa de positividad establecida por la OMS como el límite para tener la epidemia controlada. Del 5% recomendado, según los datos del Ministerio de Sanidad, en la CAM se pasa al 21,4%, más del doble que la de Cataluña (9,1%) o el País Vasco (8,1%), y solo superada por Melilla (21,85%). En los últimos días la cifra crece y una de cada cuatro pruebas hechas en Madrid resultan positivas. Eso sí, en el lado contrario encontramos que, junto a Extremadura y Galicia, la capital es la región que más asintomáticos detecta con cerca de un 67% de casos detectados que no mostraron síntomas se situarían a la cabeza.

Esto mostraría que algo de rastreo se hace, pero González Béjar, por ejemplo, no lo ve tan claro. "Es cierto que puede ser parte del rastreo y de las peticiones que hacemos a los positivos para que avisen a todos sus contactos estrechos para que vayan al centro de salud, pero también puede ser de gente que no tiene muy claro cómo funciona el sistema. Hay mucha confusión, viene la gente sin saber qué es un caso estrecho, se hacen muchas más PCR en general...". Todo vuelve a la misma casilla de salida: la Atención Primaria.

Madrid pierde la pista de los rebrotes tras el agotamiento del sistema de rastreo

El embudo de la Atención Primaria

Aunque desde el inicio del verano la guerra por las cifras de rastreadores es continua, en julio se confesó que había 142 profesionales de este tipo, en agosto se subió a 500 y Ayuso, en el debate del estado de la región, prometió que en octubre serían 1.500, lo cierto es que todo el peso de esta labor ha caído, principalmente, en la ya esquilmada Atención Primaria. Son ellos los que llevan haciendo el seguimiento desde principios del verano y los que empiezan a no poder más con ello.

El ala más castigada de esta vuelta del covid es la que se ve obligada también a cargar con todo este peso. "Antes de la pandemia, tenía unos 30 pacientes fácilmente en cada turno. Ahora, tengo que hacer más del doble de llamadas cada día, unas 70 u 80, y más de la mitad son para el covid", comenta a este periódico un médico de un centro de Atención Primaria dependiente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. "Yo llamo, hago seguimiento de los síntomas, doy consejos de aislamiento en el entorno familiar, organizo citas de las PCR, firmo las bajas... Pero no podemos asumir el papel de rastreadores, porque simplemente no damos, no tenemos manos", explica.

Una enfermera atiende a una paciente frente al centro de salud de Abrante (Madrid). (D. Brunat)
Una enfermera atiende a una paciente frente al centro de salud de Abrante (Madrid). (D. Brunat)

Lo mismo apunta Salvador Carmona, médico en un centro de salud en Soto del Real, un municipio al norte de la región. "Nosotros ya nos teníamos que encargar de muchísimas cosas en un área esquilmada, y ahora encima tenemos que rastrear contactos. Con 60 pacientes al día, el seguimiento es imposible", comenta. Carmona explica que tuvo unos cinco positivos durante la semana pasada y aunque sí se les hace un rastreo, el problema es que con tan pocos recursos es imposible la vigilancia más allá del entorno familiar. "Sabemos que hay gente que se salta la cuarentena, pero para controlarlo correctamente necesitamos unos recursos que no tenemos", añade.

Al ser interrogados sobre la localización de los rastreadores, ambos profesionales admiten no conocer a ninguno. "Aquí en este centro nadie sabe nada de los rastreadores en Madrid. Y llevamos varios meses así", añade el primero de ellos, que puntualiza que a día de hoy prácticamente son los pacientes quienes se encargan de localizar a sus contactos estrechos. "El único caso que me ha venido derivado de un rastreo fue un chaval que había estado en una boda en País Vasco y le habían llamado desde allí", resume un facultativo de un centro madrileño.

Hay que separar el rastreo de la Atención Primaria, crear un área específica para esta labor. Así se hizo en Corea y por eso funciona

Carmona exige un cambio en la estrategia. "Hay que separar el rastreo de la Atención Primaria, crear un área especial para esta labor. Así se hizo en Corea y por eso funciona". La Atención Primaria se ha convertido en un embudo con muchísimas responsabilidades y muy pocas manos. Y a esto hay que añadir que el resto de eslabones tampoco van sobrados, como son los laboratorios donde se realizan las PCR.

"Ahora se ha bajado a una media de unos ocho días, pero hasta hace nada hemos estado con 14. ¿Qué pasaba entonces? Que según el protocolo, esa persona, muchas veces, ya había pasado el tiempo de cuarentena desde el contacto de riesgo", añade el primero de los médicos. Algo que confirma un microbiólogo que trabaja en otro hospital de la comunidad. "La capacidad de diagnóstico en los laboratorios está al límite. Aumenta el volumen de PCR y positivos cada día, lo que supone una mayor sobrecarga para Atención Primaria y rastreadores ya mermados por bajas y vacaciones. Podríamos afirmar que estamos cerca del colapso como no se tomen medidas".

La fe en el 'autorrastreo'

¿Qué queda entonces si esto sigue su ascenso sin freno y termina explotando? Autorrastreo y responsabilidad personal, según estos expertos. Que sea el propio paciente el que avise a sus contactos, respete su cuarentena y siga todas las recomendaciones. En palabras de algunos profesionales, hace semanas que se confía en ellos esta responsabilidad y muchos usuarios también lo mencionan en redes sociales.

"¿El rastreo? Eso hace semanas que si no lo hacen los propios infectados, no se hace", explica una doctora de otro centro de Atención Primaria de la capital. "Todo el mundo al que he tenido que llamar cuando volví de vacaciones me dice que quiere hacerse la prueba porque tal familiar o tal compañero de trabajo ha dado positivo y le ha avisado. No he recibido a nadie que me haya llegado porque un rastreador le haya avisado".

El 30 de julio, se decía en un artículo publicado en El Confidencial que el sistema estaba cogido con pinzas y que tocaba remangarse para evitar volver a una situación como la de principios de año. Estas son las medidas a seguir por si te toca esa situación.

Lista de tareas para el autorrastreo de contactos
1Con fiebre, tos, pérdida de olfato o gusto, aíslese voluntariamente e informe a un médico si nota dificultades para respirar.
Tómese la temperatura regularmente y anote su evolución.
2En una libreta, apunte las personas con las que tuvo relación estrecha —más de 15 minutos a menos de dos metros— hasta 72 horas antes de empezar los síntomas. Incluya los lugares donde les vio y la actividad realizada.
3Póngase en contacto con estas personas para informarles de su situación, infórmeles también de cuándo tuvo contacto con ellas y pídales por favor que vigilen su evolución, se aíslen y avisen al médico si notan síntomas.
4Comparta esta información recabada de sus contactos con el profesional de Atención Primaria o el rastreador cuando reciba su llamada telefónica.
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