'Mañana, mañana', el Gobierno vuelve a dejar la gran reducción de déficit para el año siguiente
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Corrige sus estimaciones iniciales

'Mañana, mañana', el Gobierno vuelve a dejar la gran reducción de déficit para el año siguiente

El Gobierno repite su fórmula de años anteriores: admite en el programa de estabilidad que el déficit será superior al avanzado en el plan presupuestario y retrasa 'al año siguiente' el grueso del ajuste

placeholder Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

Igual que le ocurriera al exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la actual ministra, María Jesús Montero, corre el riesgo de agotar el crédito inicial con el que parten todos los responsables de las cuentas públicas cuando arrancan su mandato. Una vez más, y son ya tres de tres, la ministra ha vuelto a empeorar en el programa de estabilidad las previsiones de déficit que envió a Bruselas en el plan presupuestario. Esto es, reconoce que no cumplirá las cifras de déficit incorporadas a los presupuestos generales del estado, pero señala que la verdadera corrección del déficit público se producirá 'al año siguiente'. En este caso 2022, pero viene ocurriendo lo mismo desde 2018.

La estrategia de fijación de los objetivos de déficit de Montero es diferente a la de su antecesor en el cargo, aunque en ambos casos los resultados son similares. Montoro habitualmente presupuestaba una reducción del déficit público muy intensa con unas previsiones de ingresos que hacían aguas.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

En ese momento todavía no estaba muy instaurada la política de supervisión de los presupuestos por parte de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), por lo que optaba por pintar unas estimaciones inalcanzables. Por ejemplo, en los años 2014, 2015 y 2016 presentó unos presupuestos que reducían el déficit en 1,4 puntos del PIB de promedio; sin embargo, la reducción real fue de 0,9 puntos, esto es, una desviación de medio punto por año.

Ahora, por el contrario, la reputación de la AIReF está muy asentada y los gobiernos intentan ajustar más sus cuentas para no recibir una reprimenda. Además, durante los últimos años del ciclo expansivo, presentar unas cuentas contractivas era delicado desde el punto de vista del mensaje político. Es por este motivo que la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez cambió y optó por que sus programas de estabilidad retrasaran sistemáticamente al año siguiente (T+1) el ajuste del déficit más cuantioso. Así ocurrió con las sendas de déficit de 2019, 2020 y se ha repetido en el programa de estabilidad de 2021.

El primer plan presupuestario que elaboró María Jesús Montero situó el objetivo de déficit en el 1,8%, esto es, cinco décimas más de la cifra fijada por el Gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo, seis meses después cambió esta cifra, elevándola al 2% y finalmente el año terminó con un déficit público del 2,9% del PIB. Esto es, un desvío del déficit de 0,9 puntos del PIB.

Al año siguiente, en el plan presupuestario estimó un déficit para el año 2020 del 1,7% del PIB y cinco meses después, cuando tomó posesión el nuevo Gobierno de coalición, elevó esta cifra en una décima, al 1,8%. Nunca sabremos si esa previsión se habría cumplido, porque unas semanas después estalló la pandemia que lo cambió todo.

En la presentación del plan presupuestario para 2021 anexo a los PGE el Gobierno estimó que el déficit sería del 7,7% del PIB frente al 11,3% que estimaba entonces para el cierre del ejercicio 2020. Esto es, una reducción del déficit equivalente a 3,6 puntos del PIB, la más intensa nunca registrada. Sin embargo, apenas medio año después Hacienda ha rectificado y ahora admite que el ajuste del déficit público será de menos de la mitad: 1,7 puntos.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

Lo que hace el Gobierno es pasar al año siguiente, en este caso 2022, la gran reducción del déficit. En concreto, promete una mejora del saldo de las administraciones públicas de 3,4 puntos del PIB. Este ajuste tan ambicioso supera en un punto completo a la mayor reducción de déficit realizada nunca por España, la del año 2012. Sin embargo, en ese año se produjo una gran subida de impuestos, con IVA e IRPF a la cabeza, y una fuerte contención del gasto público. Sin embargo, para el año 2022 Hacienda estima que el ajuste del déficit será muy superior a ese del año 2012 sin tocar los impuestos y sin recortar el gasto público.

No es la primera vez que el Gobierno de Sánchez presenta una senda de déficit en la que deja para el año siguiente (T+1) el mayor ajuste del déficit. Lo hizo, por ejemplo, en el año 2019, cuando dibujó una rebaja de 0,5 puntos para el ejercicio en curso y de casi el doble, 0,9 puntos, para el ejercicio siguiente. En ese momento la explicación era que los ‘viernes sociales’ eran imperativos por la situación heredada del anterior Ejecutivo, de modo que la reducción del déficit tenía que posponerse.

En la senda de estabilidad aprobada en 2020 antes de la pandemia, el Gobierno repitió el proceso: avanzó una reducción del déficit de 0,2 puntos del PIB para el ejercicio en curso y de 0,3 puntos para los tres ejercicios posteriores, esto es, un 50% más cada año. Y en 2021 ha vuelto a ocurrir lo mismo: para el año en curso la reducción del déficit será de 1,7 puntos del PIB y para el próximo promete que será el doble: 3,4 puntos del PIB.

Sea cual fuere la estrategia de previsión del déficit, lo que está claro es que los gobiernos han fracasado estrepitosamente con casi todas las promesas de déficit realizadas a la Comisión Europea. Está por ver si las cifras ambiciosas estimadas para 2022 se cumplen o si, por el contrario, el Gobierno tiene que volver a corregir a medida que avancen los meses.

Déficit público María Jesús Montero
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