El gasto en I+D vuelve a estrellarse y ya es más bajo que en Grecia y Polonia
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REPRESENTA APENAS EL 1,14% del PIB

El gasto en I+D vuelve a estrellarse y ya es más bajo que en Grecia y Polonia

Los datos que acaba de revelar Eurostat reflejan una carencia histórica de España: la escasez de recursos destinados a esta partida. Incluso países más pobres que España invierten más

placeholder Foto: Varios científicos trabajan en el laboratorio de análisis de metales pesados en espacios naturales del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). (EFE)
Varios científicos trabajan en el laboratorio de análisis de metales pesados en espacios naturales del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). (EFE)

Asegura el Gobierno en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, el documento que sirve de base para captar las ayudas europeas, que su objetivo es impulsar la ciencia y la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) “como elemento clave de fomento de la productividad, el empleo y de la modernización y transformación de los procesos productivos, sociales y ambientales”. ¿Qué ha sucedido en 2019? Pues ni más ni menos que el gasto en I+D ha vuelto a caer. En concreto, representó el 1,14% del PIB, prácticamente la mitad que en la Unión Europea (2,19%). En 2018, ese gasto fue equivalente al 1,24% del PIB, muy similar al 1,21% del año anterior.

Lo singular, sin embargo, no es que los recursos hayan descendido en un año, algo que puede deberse a razones coyunturales, sino que se trata de una tendencia que se manifiesta en la economía española desde, al menos, 2009. Es decir, desde la anterior recesión. Aquel año, España destinó a I+D, una variable fundamental para aumentar el potencial de crecimiento de la economía, un 1,36% del PIB, pero desde entonces se ha producido un lento declive, pese a que la economía ha enlazado un quinquenio (a partir de 2014) con un crecimiento medio cercano al 3%.

O expresado de otra forma, si en la anterior recesión el gasto en I+D alcanzaba los 315,4 euros por habitantes, una década más tarde apenas se llega a los 303,2 euros, lo que da idea de la importancia que le han dado los sucesivos gobiernos a un asunto que hoy se considera determinante para el crecimiento económico.

Los datos los acaba de publicar Eurostat, y muestran que mientras España ha arrastrado los pies durante todos estos años, otros países no lo han hecho, lo que significa que la diferencia con Europa (se trata de un problema histórico) lejos de estrecharse se ha ensanchado. La zona euro destinó en 2009 el 1,99% de su PIB en investigación y en desarrollo (551 euros por habitante), mientras que el año pasado ese porcentaje subió hasta el 2,22%, lo que significa 776 euros por habitante, dos veces y media más que España.

Intensidad del gasto

No es que la zona euro sea especialmente generosa en invertir a largo plazo, al contrario. Como acreditan los datos de la agencia estadística de la Unión Europea, la intensidad del gasto en I+D en la UE es mucho menor que en Corea (4,5%), Japón (3,3%) y EEUU (2,8%), mientras que se sitúa aproximadamente en el mismo nivel que en China (2% en 2018), más alto que en Reino Unido (1,7%) y mucho más elevado que en Rusia (1%).

Dentro de Europa, el país que más recursos destina a I+D es Suecia (3,4%), seguida de Austria (3,2%) y Alemania (3,2%). Muy cerca de ellos se encuentran Dinamarca, Bélgica y Finlandia, todos con niveles cercanos al 3% del PIB. En el lado opuesto están Rumanía, Malta, Chipre o Irlanda, con porcentajes que no alcanzan el 1% del PIB.

A destacar el hecho de que países con un nivel de desarrollo inferior a España, como Grecia, Polonia, Portugal o Estonia, destinan más recursos, lo que refleja una distinta política de prioridades presupuestarias por parte de los poderes públicos y del interés del sector privado.

Los casos de Grecia (1,27%) y Polonia (1,32%) son significativos, porque es la primera vez que ambos países invierten más que España (1,14%) en investigación y desarrollo, mientras que la brecha se sigue ampliando en favor de Portugal (1,40%).

Los datos de Eurostat, para poder hacer las comparaciones de forma homogénea, se presentan en términos de paridad de poder de compra en euros de 2005, y por eso difieren de los que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según estos datos, el gasto en investigación y desarrollo (I+D) ascendió a 15.572 millones de euros en 2019, lo que supuso un aumento del 4,2% respecto del año anterior. Dicho gasto representó el 1,25% del producto interior bruto (PIB), frente al 1,24% del año 2018.

En todo caso, cualquier de las dos cifran reflejan un problema estructural que la Fundación Cotec, una institución sin ánimo de lucro que evalúa el esfuerzo que hace cada año España en investigación, dice que nada tiene que ver con el potencial económico de cada país de la UE. Por el contrario, los datos hay que relacionarlos con la política de prioridades. De hecho, como sostiene Cotec, si se toman los valores medios de la UE a 28 como un índice 100 en renta per cápita, España se situaría en 91 puntos, mientras que la inversión en I+D por habitantes baja hasta los 49.

Foto: El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque. (EFE)

En todo caso, los datos de cierre del año 2019 muestran que se han incumplido una vez más los objetivos previstos en el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Investigación, que establecía para 2020 llegar al 2%, y que “ya no es posible cumplir”, asegura, tampoco alcanzar el 2,12% previsto en la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología.

Según los datos de Estadística, un total de 231.413 personas en equivalencia a jornada completa se dedicaron a actividades de I+D interna en 2019, lo que representó el 1,17% de la población total ocupada y un aumento del 2,5% respecto del año anterior. Más en detalle, el colectivo de investigadores alcanzó la cifra de 143.974 personas en equivalencia a jornada completa, lo que supuso un 0,73% de la población total ocupada y un aumento del 2,8% respecto de 2018.

Por último, las comunidades con mayor porcentaje de gasto en actividades de I+D sobre el PIB fueron País Vasco (1,97% del PIB), Madrid (1,71%) y Navarra (1,67%). Por el contrario, las que registraron los menores porcentajes fueron Baleares (0,40% del PIB), Canarias (0,47%) y Castilla-La Mancha (0,59%).

Asegura el Gobierno en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, el documento que sirve de base para captar las ayudas europeas, que su objetivo es impulsar la ciencia y la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) “como elemento clave de fomento de la productividad, el empleo y de la modernización y transformación de los procesos productivos, sociales y ambientales”. ¿Qué ha sucedido en 2019? Pues ni más ni menos que el gasto en I+D ha vuelto a caer. En concreto, representó el 1,14% del PIB, prácticamente la mitad que en la Unión Europea (2,19%). En 2018, ese gasto fue equivalente al 1,24% del PIB, muy similar al 1,21% del año anterior.

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