EL PEOR PAÍS EN EMPLEO Y PIB POR LA PANDEMIA

Los dos gráficos que dejan en evidencia la economía española

La economía española ha tenido los peores registros de Europa durante la pandemia. Tanto en relación con el PIB como en el empleo. Así lo ha adelantado Eurostat

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño, en su visita a la Comisión Europea. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño, en su visita a la Comisión Europea. (EFE)
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La economía española ha iniciado en este trimestre el camino de la recuperación. Pero lo que ha dejado atrás es digno del museo de los horrores económicos. No en vano, España ha sido, con diferencia, el país más castigado. Y no solo en términos de salud pública.

Lo acaba de poner negro sobre blanco Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, que ha estimado que el PIB de España, como se sabía, no solo ha sido el que más ha caído de la UE (-18,5%), sino que la destrucción de empleo, pese a los ERTE, ha sido la más intensa de la región. En los últimos 12 meses, en concreto, se ha perdido el 7,6% de la ocupación, y si se compara el segundo trimestre de este año con el primero, en la misma línea, la caída se sitúa en un 7,5%. Es decir, prácticamente el triple que en la eurozona durante ambos periodos.

En el caso de la evolución del PIB, el dato es incluso peor en términos interanuales (segundo trimestre de 2020 frente al mismo periodo del año pasado) y una vez corregidas las cifras de variaciones estacionales para homogeneizar los distintos calendarios. En este caso, el desplome del PIB ha sido del 22,1%. Por lo tanto, muy lejos del 13,9% de media en la Unión Europea o del 14,7% si se tiene en cuenta únicamente la zona euro.

Caída del PIB en el segundo trimestre de 2020. (Fuente: Eurostat)
Caída del PIB en el segundo trimestre de 2020. (Fuente: Eurostat)

La caída es, incluso, superior a la del Reino Unido, que está ya fuera de las estadísticas de la UE, aunque Eurostat lo incluye solo por razones informativas. En este caso, el descenso ha sido equivalente al 21,7%, es decir, cuatro décimas menos que España. Sin embargo, si se incorporan los datos del primer trimestre, en que el PIB cayó un 5,2%, el resultado es todavía más significativo. En el primer semestre de este año, ha retrocedido nada menos que 23,7 puntos porcentuales. Es decir, se ha esfumado casi la cuarta parte de la riqueza nacional producida en un año ‘habitual’ por la economía española.

Obviamente, no hay precedentes de un desplome similar, aunque lo más relevante sea, además del derrumbe del PIB, el distinto grado de vulnerabilidad de los países de la UE frente a la pandemia. Mientras que España obtiene los peores registros, en 10 países la destrucción de empleo no llega al 2% (-7,5% en España). Incluso Malta y Luxemburgo, dos pequeños países, han sido capaces de crear empleo en medio de la catástrofe.

La dureza del confinamiento

Ese 7,5% se refiere a las horas trabajadas, que en esta pandemia son un indicador más representativo que la EPA o, por supuesto, que el paro registrado y la afiliación a la Seguridad Social, que no tienen en cuenta como desempleados a aquellos ocupados que no pueden trabajar por las razones que sean, algo que sí incorpora la contabilidad nacional, que tiene en cuenta únicamente las horas efectivamente trabajadas, no las teóricas. Por eso, no tiene ningún valor estadístico comparar los datos actuales de destrucción de empleo, o de creación, con los registrados durante anteriores recesiones.

Esto sugiere una fuerte divergencia europea que se explica, fundamentalmente, por el grado de exposición de cada economía a los sectores más vulnerables a la pandemia, aunque también a la dureza de los distintos confinamientos, que han sido muy desiguales. Además de la propia gestión política y sanitaria de la pandemia y, por supuesto, las medidas económicas aplicadas por cada país para contener la hemorragia económica.

Este punto es relevante, porque los gobiernos con mayor margen presupuestario han podido tomar medidas contracíclicas de más envergadura, lo que ha permitido sujetar el desplome del PIB. España, por el contrario, ha dispuesto de un estrecho espacio fiscal derivado del elevado déficit con que cerró el año 2019 (un 2,64% del PIB).

Crecimiento del porcentaje de paro en el segundo trimestre de 2020. (Fuente: Eurostat)
Crecimiento del porcentaje de paro en el segundo trimestre de 2020. (Fuente: Eurostat)

El otro factor determinante, como se ha dicho, tiene que ver con la elevada exposición de la economía española a algunos de los sectores económicos que más están sufriendo con la pandemia, como el turismo, el comercio, el transporte, principalmente aéreo, o, incluso, el automóvil. También influye la existencia de un mercado laboral con una temporalidad que alcanza a la cuarta parte de los asalariados, aunque si se suman quienes tienen un empleo a tiempo parcial no deseado, el porcentaje llega al 40%. Las dos últimas recesiones (1992 y 2008) mostraron que cuando se produce una fuerte caída de la actividad, tanto por razones endógenas como exógenas, los primeros despidos se concentran en los empleos más precarios.

La enorme divergencia en la caída del PIB y del empleo en el conjunto de la UE es un factor de inestabilidad para el euro, que nació, precisamente, para procurar la convergencia.

El hecho de que la economía española haya sido la que ha tenido el peor comportamiento de la UE tanto en empleo como en PIB es relevante, debido al efecto base que incorpora. Eso quiere decir que en el tercer trimestre, al ser el nivel de partida sensiblemente más bajo, la recuperación será más intensa. Y, de hecho, la vicepresidenta Calviño ha manejado en diversos actos un rebote superior al 10%.

La parte positiva es que si la UE ha caído sensiblemente menos que España, la capacidad de recuperación de su tejido productivo será mayor, y esto, por lo tanto, beneficia las exportaciones, que hoy juegan un papel fundamental en la economía española.

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