Por la caída del PIB y la subida del déficit

La realidad económica desborda la previsión del Gobierno y complica su cuadro macro

Los indicadores conocidos en las últimas semanas muestran una evolución más desfavorable de la actividad económica como consecuencia de la duración de las medidas de confinamiento

Foto: La ministra de Economía (d), Nadia Calviño, y la titular de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Economía (d), Nadia Calviño, y la titular de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
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Los indicadores económicos publicados en las últimas semanas muestran que la caída de la actividad en el segundo trimestre del año no tiene comparación con ningún dato previo de la historia de España. El desplome del consumo, la producción y la confianza de los agentes económicos muestra la magnitud de la caída. La realidad ha superado las previsiones de los analistas de hace solo dos meses, lo que ha obligado a la mayor parte de expertos a recortar sus previsiones. El último en hacerlo ha sido el Banco de España, que el lunes publicó su informe trimestral, que forma parte de las previsiones del Banco Central Europeo. La entidad ha descartado ya el escenario más optimista que contemplaba en abril por la duración de las medidas de confinamiento, y ahora prevé una destrucción de producción y empleo mucho más intensa.

Esta oleada de rebajas en las previsiones de crecimiento ha dejado al Gobierno en la franja más optimista del consenso de analistas. Realmente será necesario que la recuperación sea intensa y sólida durante el segundo y el tercer trimestre del año para que al cierre del ejercicio se cumplan los datos que recoge su cuadro macroeconómico. No ha pasado todavía un mes y medio desde que el Ministerio de Economía actualizara sus previsiones, pero en este tiempo se han quedado desfasadas por la magnitud de la caída y la duración de las medidas de confinamiento. La incertidumbre económica sigue siendo muy elevada, pero a medida que pasan las semanas, se publican nuevos indicadores que muestran la realidad de la crisis.

En concreto, el Gobierno prevé una caída del PIB para este año del 9,2%, una cifra que sería el peor registro en casi un siglo, pero que puede ser todavía peor. El Banco de España enmarca esta previsión en el escenario de "recuperación temprana", que implica que el crecimiento sea intenso ya desde el mes de mayo, que no habrá rebrotes del coronavirus y que las medidas de política económica han servido para evitar problemas de solvencia en el sector privado. Tres hipótesis que, actualmente, no están en el escenario central de ningún analista.

La caída de la actividad registrada durante los meses de abril y mayo ha sido tan intensa que deja sin margen de error a las previsiones del Gobierno. Si la segunda mitad del año no se produce una recuperación intensa y sin sobresaltos, será muy difícil alcanzar las cifras del cuadro macroeconómico. En caso de que se produzca algún rebrote leve del virus o que las medidas de confinamiento provoquen una destrucción permanente de una parte de la oferta o la demanda, el PIB sufriría un desplome de doble dígito, según las previsiones del Banco de España. En este escenario de 'recuperación gradual', la caída del PIB en el segundo trimestre será más intensa, llegando a registrar un desplome del 22%, lo que retrasará la recuperación.

Si se cumple esta hipótesis, el Banco de España estima que la caída del PIB en el conjunto del año alcanzará el 11,6%. Y si en la segunda mitad del año se produce un fuerte rebrote del virus, la caída del PIB llegaría al 15%. Cifras que desbordan la previsión económica del Gobierno. Solo una segunda mitad de año muy positiva podrá reconducir la actividad económica hacia los niveles que contempla Economía.

El Banco de España no es el único organismo que ha recortado sus previsiones al conocer las cifras de los últimos días. Las casas de análisis privadas también han 'metido la tijera' para ajustar su escenario de estimaciones a la realidad que muestran los indicadores económicos. El consenso de mercado que recoge Focus Economics contempla una caída del PIB del 9,7% este año. En el último mes, han rebajado la previsión en nada menos que 1,7 puntos. Cada vez son más las casas de análisis que prevén una caída de la actividad de doble dígito para el conjunto del año.

El consumo no tira

El principal motivo por el cual las previsiones del Gobierno se han quedado desfasadas respecto al resto de analistas es el consumo de los hogares. El Ministerio de Economía prevé que el gasto de las familias caiga un 8,8%, esto es, un descenso inferior al del PIB. Sin embargo, el Banco de España es más pesimista con este indicador incluso en su escenario más optimista. La entidad prevé una caída que, en el mejor de los casos, sería del 9,1%, y en el escenario de recuperación gradual alcanzaría el 11,2%. Por su parte, el consenso de mercado ha pasado de estar alineado con el Gobierno hace un mes a estimar ahora una caída del consumo del 10,5%.

El desencadenante de estas revisiones a la baja fue la publicación de los datos de consumo minorista del mes de abril, que lanzó el INE hace apenas dos semanas. El instituto comunicó un desplome de las ventas del 32% respecto al mismo mes del año anterior, una caída que fue más del doble del descenso registrado en marzo. La magnitud de esta caída, con una grave incidencia sobre la automoción y los bienes de consumo duradero, muestra que el paso de los días no mejoró significativamente las compras de los hogares. De hecho, no lo hizo hasta que comenzó la desescalada.

Los datos de alta frecuencia que publica BBVA Research del gasto registrado en las tarjetas y TPV del banco muestran cómo el consumo no empezó a recuperarse hasta el inicio de la desescalada. Algunas provincias pasaron a la fase 1 al inicio del mes de mayo, pero otras, que incluyen Madrid y Barcelona, tardaron dos semanas más en empezar la vuelta hacia la normalidad. Esto provocará que la recuperación del consumo sea más lenta durante las últimas semanas del segundo trimestre, lo que anticipa una caída del PIB más profunda.

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La evolución negativa del consumo y la actividad económica tendrá su reflejo sobre el déficit de las administraciones públicas. El Gobierno elaboró su Programa de Estabilidad de 2020-2021 ocultando el ingreso mínimo vital que ya estaba elaborando, lo que significa añadir 0,1 puntos del PIB a su previsión, según los cálculos de la Autoridad Fiscal (AIReF). El Gobierno estima un déficit del 10,3% del PIB para el año 2020, sin embargo, si el crecimiento económico es menor del previsto, esta previsión se desviará al alza. La AIReF alerta de que el déficit ascenderá al 14% del PIB, una desviación más que significativa respecto a las estimaciones del Ministerio de Hacienda.

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