La fabricación de automóviles cayó un 92%

La producción industrial se hundió un 34% en abril y supera el desplome de la crisis

El cierre de centros de producción como consecuencia del confinamiento y el permiso retribuido obligatorio. Sólo se salvó del colapso la industria farmacéutica

Foto: Imagen de la fábrica de Seat en Martorell. (Efe)
Imagen de la fábrica de Seat en Martorell. (Efe)

La producción industrial de España se hundió nada menos que un 33,6% en abril en comparación con el mismo mes del año anterior. Un auténtico desplome que muestra el impacto de las medidas de confinamiento durante el mes en el que España estuvo absolutamente cerrada. Se trata del mayor descenso de toda la serie histórica que arranca en 1975, superando con creces la mayor caída registrada tras la crisis de 2008, que se quedó en el 22%. En solo dos meses de crisis del coronavirus, la producción industrial ha caído más que en los ocho meses posteriores a la quiebra de Lehman Brothers.

El peor dato de todos se lo llevó la industria del automóvil, que estuvo prácticamente cerrada a lo largo de todo el mes. En concreto, su producción fue un 92% inferior a la de abril de 2019. En su caso, como en el de otras muchas fábricas, la crisis no solo fue de oferta, sino que la demanda tuvo mayor influencia. La venta de coches se paralizó a partir de mediados de marzo como consecuencia de que todos los concesionarios no pudieron abrir. Esto llevó a la industria automovilísitca a optar por el cierre total de sus fábricas, provocando este desplome de la producción. Esta situación precipitó el anuncio del cierre de la fábrica de Nissan de Barcelona, que estuvo cerrada durante todo el mes.

Realmente toda la industria de bienes de consumo duradero sufrió un desplome histórico. Los hogares cortaron cualquier gasto en este tipo de bienes, que van desde aparatos electrónicos hasta muebles o automóviles. De ahí que la respuesta de las fábricas fuera reducir la producción para no acumular stock. Cualquier decisión de sustituir un bien antiguo por otro nuevo ha sido pospuesta y está por ver cuándo podrá recuperarse. Por ejemplo, la producción de muebles se hundió un 71%.

La industria textil también sufrió con dureza el golpe de la crisis. En su caso, las fábricas sí pudieron mantener la producción, aunque con limitaciones, pero redujeron drásticamente su volumen ante la caída de la demanda. En total, la industria de prendas de vestir sufrió una caída de la producción del 77%, y la del cuero y calzado cayó 73,5%.

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Además de la caída del consumo interno, también se complicó la exportación de productos a terceros países, ya fuese por los problemas para mantener el flujo de mercancías, como por la caída de la demanda. Esto explica el hundimiento de la industria de bienes intermedios que son utilizados como insumos en otras fábricas. La producción de productos de caucho y plástico se hundió un 45%; la de productos minerales no metálicos, un 53%; la metalurgia, un 40% y la industria química, que superó mucho mejor la crisis, registró aún así una caída del 14%.

Ni siquiera el sector agroalimentario superó airoso la crisis. Aunque algunos productos concretos hayan experimentado un fuerte aumento de la demanda, los problemas para mantener la producción y la exportación terminaron por lastrar al sector. En concreto, su producción fue un 7% inferior a la del mes de abril de 2019, mientras que la producción de bebidas cayó un 27%.

La situación excepcional fue tan compleja que ni siquiera la industria farmacéutica pudo aumentar su producción agregada. Aunque algunos productos concretos tuvieran una gran demanda, en otros se produjo un retroceso y las empresas almacenaron stock. En concreto, la producción de la industria farmacéutica fue un 0,3% inferior a la del mismo mes del año anterior.

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