REUNIÓN DE MINISTROS DE FINANZAS

El Eurogrupo debate los detalles para el uso del fondo europeo de rescate

Con la vista puesta en España e Italia, el Eurogrupo debate este viernes la condicionalidad y el alcance de la ayuda que pueda prestar el fondo europeo de rescates

Foto: El presidente del Eurogrupo charla con la vicepresidenta económica del Gobierno. (Reuters)
El presidente del Eurogrupo charla con la vicepresidenta económica del Gobierno. (Reuters)

Los ministros de Finanzas tratan de concretar este viernes los últimos detalles para el uso del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para hacer frente al coronavirus, parte del paquete de respuesta a la pandemia que el Eurogrupo acordó el pasado 9 de abril. Los Veintisiete quieren que el MEDE esté disponible para que a partir del 1 de junio los países que así lo necesitan puedan pedir crédito por valor de hasta el 2% de su PIB y con una condicionalidad “muy ligera”.

Los dos países en los que todo el mundo piensa cuando se habla de la posibilidad de acudir al MEDE son España e Italia, a pesar de que, por el momento, ambos países han negado que tengan intención de acudir al eurofondo de rescate. A pesar de que para Madrid y Roma sería ahora mismo mucho más barato obtener crédito por parte del Mecanismo, este instrumento es políticamente muy tóxico en el sur.

Para intentar evitar que países que lo necesiten se abstengan de acudir al MEDE, los ministros de Finanzas acordaron que estos fondos, que se articularán como una línea de crédito de condiciones mejoradas dentro del Mecanismo, tengan muy poca condicionalidad: a priori la única condición sería dedicar el dinero a gastos relacionados con el covid-19. El MEDE, un instrumento puesto en marcha para hacer frente a la anterior crisis, establecía la necesidad de que los países que acudan a él tengan que firmar un memorando de entendimiento (MoU). Durante los años de la crisis del Euro eso significaba una larga lista de dolorosas condiciones a cambio de fondos. Eso ha hecho que acudir al Mecanismo sea políticamente tóxico y que se hable de un “estigma” en su uso.

Por eso la Comisión Europea ha propuesto al Eurogrupo que estos paquetes de ayuda del MEDE no incluyan un supervisión que requiera visitas de los llamados "hombres de negro", ni que haya ningun referencia a nada parecido a la troika. Son parte de las propuestas que hacen Paolo Gentiloni, comisario de Economía, y Valdis Dombrovskis, vicepresidente económico de la Comisión Europea, en una misiva enviada a los ministros de Finanzas. En el texto, ambos miembros del Ejecutivo comunitario insisten en que las condiciones están "estrictamente limitadas" al uso de los fondos para la financiación de gasto "directo o indirecto" del sistema sanitario"

Los líderes italiano, Giuseppe Conte, y español, Pedro Sánchez, durante una cumbre europea. (EFE)
Los líderes italiano, Giuseppe Conte, y español, Pedro Sánchez, durante una cumbre europea. (EFE)

Pero aunque parece haber acuerdo sobre que los fondos de los que ahora se habla no deben tener condicionalidad lo cierto es que todavía quedan ciertos detalles por concretar, y de hecho no todos los Estados miembros entienden esa falta de condicionalidad de la misma manera. Una alta fuente europea explicó esta semana que el Eurogrupo debatirá un “modelo” que los países que pidan ayuda al MEDE tendrían que completar y que sería controlado por la Comisión Europea.

Ese modelo serviría como sustituto del tradicional MoU. "Si un país solicita el apoyo de MEDE, necesitaría completar esa plantilla, y esta será el memorando. Enumerará los costos que tiene y en los que espera incurrir respecto a la crisis covid", ha explicado un funcionario europeo.

Las mismas fuentes explican que se discutirán otros detalles, como el uso concreto de esos fondos, es decir, si solamente se podrán destinar a gasto sanitario directamente provocado por el covid-19 o habrá una interpretación más amplia. También habrá que acordar el vencimiento de los créditos, que sería un elemento central y problemático, aunque estas fuentes se muestran confiadas en que sea posible alcanzar un acuerdo este viernes.

Respecto a la elegibilidad para el acceso a dicho instrumento, la Comisión Europea ya ha enviado a las capitales los criterios, y ha dado luz verde en el análisis de sostenibilidad de la deuda de todos los Estados miembros, también la de aquellos países más endeudados, como España, Italia o Grecia. Las previsiones del Ejecutivo comunitario para 2020 apuntan a que la deuda pública de este último país podría finalizar el año rozando el 200% del PIB.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas. (EFE)
Sede de la Comisión Europea en Bruselas. (EFE)

Fondo de Recuperación

Aunque no está previsto que los ministros discutan sobre el Fondo de Recuperación, el elemento central de la respuesta europea al coronavirus, fuentes europeas no descartan que durante la reunión se debata sobre este instrumento, que ha ocupado tanto a los ministerios de Finanzas como a los líderes europeos durante las últimas reuniones.

Bruselas tenía previsto aprobar una primera propuesta este pasado 6 de mayo, pero finalmente ha retrasado la fecha de aprobación. Josep Borrell, alto representante de la UE para Exteriores y Política de Seguridad, explicó este jueves que esa fecha siempre fue difícil de alcanzar. Fuentes europeas apuntan a que el Ejecutivo comunitario está trabajando para lograr que la primera propuesta no sea rechazada de plano y sea un buen primer intento para intentar aterrizar un acuerdo.

Y es que las posiciones están muy separadas. España propuso que este Fondo tuviera un tamaño de más de un billón de euros, financiado con bonos perpetuos con el respaldo del presupuesto europeo, y que el dinero se repartiera en forma de transferencias. Pero los nórdicos dudan de que el plan deba tener un tamaño tan grande, y en cualquier caso creen que los fondos deben repartirse en modo de crédito y en ningún caso en forma de subvenciones.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ya apuntó que el plan de la institución era apostar por un término intermedio y lograr el “equilibrio” entre créditos y transferencias. Las primeras filtraciones de los borradores con los que trabajaba el Ejecutivo comunitario, donde se planteaba que el Fondo tuviera dos patas, una de 300.000 millones dependientes de los presupuestos europeos, y otra de 320.000 millones recaudados en los mercados, supuestamente movilizando al final unos 2,2 billones de euros, fue de lleno rechazado por eurodiputados y analistas.

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