CERCA DEL 20% DE LA RECAUDACIÓN

El desplome del PIB hará un agujero de más de 42.000 millones a Hacienda

La recesión tendrá efectos devastadores para Hacienda. No solo por la vía del gasto, también por los ingresos. La recaudación se hundirá casi un 20%. Es decir, 42.000 millones

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
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El grado de incertidumbre sobre el futuro de la economía es máximo. Pero, aun así, ya existe un cierto consenso sobre cuánto puede desplomarse el producto interior bruto (PIB) en 2020.

La horquilla se mueve entre un -8% estimado por el Fondo Monetario Internacional y el -9,5% calculado por el Banco de España en su escenario intermedio. Otros servicios de estudios, incluso, prevén un hundimiento mayor dependiendo de la duración del cierre de actividades. Pero todavía sería peor si se desata, como consecuencia de la crisis económica, un fuerte tensionamiento de los mercados financieros o un agravamiento de la solvencia de las empresas. Si se dieran estas circunstancias, según el banco central, se estaría hablando de una caída de la actividad económica equivalente al 12,4%.

En todo caso, alrededor de tres veces el 3,8% que cayó la economía en 2009, el año de la Gran Recesión, que se llevó por delante el 6,1% de las bases imponibles que grava Hacienda. O el 6,6% si se tiene en cuenta únicamente lo que realmente recauda el Estado a través de su sistema impositivo (IRPF, IVA, sociedades, impuestos especiales…). Sin contar los tributos propios de las comunidades autónomas o las tasas que imponen las corporaciones locales.

Es decir, que, dada la elasticidad de los impuestos respecto de la actividad económica, se estaría hablando de una caída de la recaudación del 19,8% en 2020, el triple que hace 11 años. La elasticidad de los impuestos, como se sabe, se define como la sensibilidad de los ingresos al ciclo económico. O expresado de otro modo, el cociente entre los crecimientos de la recaudación en términos homogéneos y el incremento nominal del PIB (con inflación).

Elasticidades

¿Cuánto supone ese casi 20% respecto de lo que recaudó en 2019 Hacienda? Pues, ni más ni menos, algo más de 42.100 millones de euros. Es decir, los ingresos tributarios totales del Estado pasarían de 212.808 millones de euros —última estimación de la Agencia Tributaria— a algo más de 170.700 millones, habida cuenta de que las elasticidades no han cambiado de forma relevante entre la anterior recesión y la actual.

La Comisión Europea, como reveló el actual Gobierno en su último programa de estabilidad enviado a Bruselas, ha corregido la influencia del ciclo económico en el saldo presupuestario, que se actualiza cada seis años. Y el resultado es que, para el caso de España, la elasticidad ha pasado de 0,54 en 2013 a 0,60 en 2019, lo que implica un aumento de la sensibilidad del presupuesto ante el ciclo económico. En el caso del IRPF, los economistas Sanz, Castañer y Romero han estimado una elasticidad de 1,37.

Aunque todas las figuras impositivas se verán afectadas por la caída de la recaudación, el caso más significativo es el del IVA y el impuesto de sociedades. En el primer caso, por el desplome del consumo, y en el segundo, por el derrumbe de los beneficios empresariales en un contexto en el que muchas empresas trabajan a medio gas o, incluso, han cesado su actividad.

En el caso del consumo privado, que es el principal componente del PIB desde el lado de la demanda, BBVA Research ha estimado un retroceso del -8,7% para el conjunto del año. Por el momento, lo que se sabe es que los sectores relacionados con la hostelería, el turismo y el entretenimiento registran descensos del gasto entre un 60% y un 100%, y eso, lógicamente, lastra la capacidad recaudatoria del Estado.

El consumo privado, principal componente del PIB desde el lado de la demanda, podría caer un 8,7%, según las estimaciones de BBVA Research

El propio Banco de España recuerda en su último informe que el retroceso de la recaudación por IVA e impuesto sobre sociedades en 2008-2009 superó en torno a un 50% al que hubiera cabido esperar según las elasticidades históricas.

Y hay que tener en cuenta que ambos tributos suponen nada menos que el 45% de todo lo que ingresa el Estado (incluyendo los tramos autonómicos) por impuestos. El IVA, en concreto, recaudó el año pasado 71.538 millones de euros, mientras que, en sociedades, con un descenso del 4,4%, la recaudación total ascendió a 23.733 millones.

El impuesto sobre la renta

El caso del IRPF es todavía más preocupante, ya que se trata de la figura impositiva más potente. Recaudó el año pasado 86.892 millones de euros, lo que da idea de su importancia desde el punto de vista de los ingresos.

El impuesto sobre la renta, como se sabe, está determinado por el comportamiento del empleo, y lo que se sabe hasta ahora es que solo en marzo la economía destruyó 834.000 puestos de trabajo. Una cifra que irá en aumento en los próximos trimestres, lo que obviamente reducirá de una forma muy significativa las bases imponibles. Sin empleo, no hay nada que gravar.

La recaudación de los impuestos especiales, igualmente, sufrirá un fuerte descenso. En particular, el que grava la venta de hidrocarburos. En este caso, por un doble motivo. Por un lado, por el hundimiento de las ventas, pero, también, por el desplome de los precios de las gasolinas. Este martes, el barril tipo Brent (159 litros) cotizó por debajo de los 20 dólares, nivel mínimo desde 2002.

En el programa de estabilidad presentado a Bruselas, el Gobierno había previsto un aumento de la recaudación impositiva de tres décimas de PIB (del 22,8% al 23,5%), mientras que, incluyendo las cotizaciones sociales y las rentas del patrimonio, había estimado como posibles unos ingresos equivalentes al 39,8%, siete décimas más que un año antes. Esas previsiones son hoy papel mojado.

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