El PIB se hundirá un 8% este año

Aviso del FMI: la crisis será especialmente dura en España y el paro superará el 20%

El Fondo prevé la mayor contracción de la economía global desde la Depresión del 29 y anticipa que España será uno de los países perdedores junto con Grecia e Italia

Foto: La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el pasado Foro de Davos. (EFE)
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el pasado Foro de Davos. (EFE)

Malas noticias para España: si hasta 2019 era una de las economías desarrolladas que más rápido crecían, tras la crisis del coronavirus será una de las más afectadas. Una vez más, el país vuelve a mostrar todas las vulnerabilidades de su tejido productivo y su mercado laboral, esta vez agravadas por la delicada situación de las cuentas públicas. Así lo alerta el FMI en su informe 'Perspectivas económicas mundiales', publicado este martes, en el que estima el impacto de la crisis provocada por el coronavirus y 'el Gran Encierro', como bautiza a esta situación de confinamiento.

El Fondo prevé un hundimiento del PIB español del 8% este año, uno de los peores datos de entre las grandes economías, solo mejor que Italia, que caerá un 9,1%. Los dos países serán, junto con Grecia, los más afectados de la eurozona, cuya economía se contraerá un 10%. Por el contrario, los países del norte compensarán la caída del sur, lo que permitirá que la destrucción de producción en el conjunto de la eurozona sea del 7,5% este año, según el FMI. Se trata de cifras de caída de la actividad realmente históricas que no se han visto en casi un siglo, mucho peores que las registradas tras la crisis de Lehman Brothers. La caída del PIB será intensa durante todo el año, ya que el FMI pronostica un descenso interanual en el cuarto trimestre del 7%.

A partir de 2021 comenzará la reconstrucción de la economía, pero el organismo estima que será lenta, especialmente en España e Italia. Esto significa que el escenario de recuperación en V es cada vez menos probable. Es cierto que se producirá un repunte importante de la actividad por el mero hecho de que se terminen las medidas de confinamiento y cierre de negocios, pero la vuelta a la normalidad todavía quedará muy lejos.

El FMI prevé que la economía española avance un 4,8% en 2021, lo que significa que solo habrá recortado la mitad de la caída y el PIB seguirá un 4% por debajo del nivel de 2019. Por el contrario, el conjunto de la eurozona crecerá un 4,7% en 2021, según el FMI, lo que significaría que la crisis será más profunda en España, y la recuperación, más lenta.

El FMI dibuja así una destrucción de actividad que no se recuperará tras la salida de la crisis sanitaria y que será necesario reconstruir con el tiempo. Esta es la consecuencia del pobre tejido productivo español, con un gran porcentaje de microempresas y autónomos, y un modelo de crecimiento basado en servicios de bajo valor añadido.

El resultado de estos factores es que el paro se volverá a disparar en España, hasta alcanzar el 20,8% de media anual este ejercicio, según las previsiones del FMI, el dato más alto desde 2015. El desempleo subirá en casi siete puntos a lo largo del año, y en el segundo trimestre, el más afectado por la pandemia, podría incluso superar el 21%. Esto sin tener en cuenta a los trabajadores afectados por ERTE, ya que ellos figuran en las estadísticas como ocupados.

Estas previsiones del FMI están sujetas a una “incertidumbre extrema”, como reconoce el propio organismo, ya que es imposible predecir el comportamiento de la pandemia del coronavirus. Sin embargo, la lectura concluyente que se extrae es que la crisis será más profunda y duradera en España y otros países con grandes vulnerabilidades, como Italia o Grecia.

En el conjunto de la eurozona, la tasa de paro ascenderá hasta el 10,4%, 10 puntos menos que en España. No solo el nivel que se alcanza es inferior, también la subida, ya que mientras en España avanzará el desempleo en casi siete puntos, en la eurozona lo hará en menos de tres puntos. Esta destrucción de empleo diferencial marcará la profundidad de la crisis y también el ritmo de la recuperación, ya que los países que más tejido productivo pierdan tardarán más tiempo en recuperar las cifras precrisis.

El FMI estima que la crisis será más leve en EEUU, con una caída del PIB del 5,9% este ejercicio y un crecimiento del 4,7% en 2021. Si se cumplen estas previsiones, el país estaría recuperando el nivel de PIB trimestral previo a la crisis en un año y medio. En el caso del Reino Unido, la situación también es mejor que en la eurozona, ya que el FMI prevé una caída del PIB del 6,5% este año y una recuperación del 4% para el próximo.

Por el contrario, China, origen del brote de la pandemia, podría evitar la contracción de su economía en el conjunto del año. Las medidas de confinamiento adoptadas evitaron una propagación generalizada del virus por todo el país, de modo que la caída de la actividad se limitó a las regiones más afectadas. Esto explica por qué el país ha recuperado una cierta normalidad en la actividad de forma rápida. Según las previsiones del FMI, el país crecerá un 1,2% este año y un 9,2% en 2021.

El FMI ha dado en llamar a estas medidas de confinamiento ‘el Gran Encierro’ ('The Great Lockdown') y anticipa que generarán la mayor caída del PIB desde la gran recesión posterior al 'crack' del 29. “El Gran Encierro, como uno podría llamarlo, se prevé que provoque un hundimiento dramático del crecimiento global”, escribe Gita Gopinath, economista jefa del FMI. “Esta crisis es como ninguna otra por tres motivos”, señala la encargada del departamento de estudios del Fondo. En primer lugar, por la magnitud del impacto, en segundo, por la incertidumbre sobre la duración de la pandemia, y en tercero, porque la respuesta pública tradicional ante una crisis, estimular la demanda, aquí no sirve de nada.

El problema para algunos países es que las medidas de confinamiento agravarán su impacto económico como consecuencia de sus vulnerabilidades intrínsecas. Estas provocarán un efecto dominó sobre otras variables económicas. “Muchos países enfrentan una crisis de múltiples capas que incluye un 'shock' de salud, trastornos económicos internos, una caída de la demanda externa, reversiones del flujo de capital y un colapso en los precios de los productos básicos”, explica el FMI, “y los principales riesgos de desviación de este escenario son a la baja”.

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