Previsiones del FMI

La recuperación será lenta: la mitad de los despedidos en 2020 seguirá en paro en 2021

Un millón y medio de trabajadores se quedarán en el paro este año y apenas la mitad saldrá del desempleo en 2021, lo que obligará a muchas familias a hacer un duro esfuerzo durante estos años

Foto: Una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
Una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
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A medida que pasan los días, la crisis económica provocada por el coronavirus parece más crisis y menos un bache temporal. El martes coincidió la publicación de las previsiones económicas del FMI y del panel de expertos de Bloomberg, y ambas coinciden en señalar que el impacto de la crisis será largo. Según los economistas, se tardará dos años, en el mejor de los casos, en recuperar los niveles de actividad y de empleo previos a la pandemia. Los países más afectados no necesariamente serán aquellos con más contagios, sino los que tengan una economía más vulnerable, y España vuelve a destacar por situarse en los peores puestos.

El FMI prevé que el PIB de España se hundirá un 8% este año, la mayor caída desde la Guerra Civil, y provocará una escalada del paro hasta las puertas del 21%. Y eso sin contar los 3,5 millones de trabajadores que están afectados por un ERTE, que si se contabilizaran como desempleados, duplicarían la estadística hasta el entorno del 40%. Eso significa que en los próximos meses se quedarán en el paro un millón y medio de trabajadores, una subida equivalente a la experimentada en 2009 tras la quiebra de Lehman Brothers.

Tras este batacazo de la economía, la recuperación será larga y obligará a muchas familias a realizar importantes sacrificios. Cada vez menos economistas esperan una rápida recuperación que permita volver a los niveles previos a la crisis este año. Al contrario, el paro seguirá siendo alto durante varios años. Según las estimaciones del FMI, en 2021 se reducirá el desempleo en unas 750.000 personas, esto es, la mitad de toda la subida. Sin embargo, todavía quedará la mitad del camino por recorrer, lo que prolongará hasta 2022, en el mejor de los casos, la salida de la crisis.

El problema de España vuelve a ser la elevada temporalidad, del 26%, 10 puntos superior a la del conjunto de la eurozona. Esto son casi 4,4 millones de trabajadores temporales que se encuentran en gran riesgo de perder su empleo como consecuencia de esta crisis. Y si todos ellos se quedaran en el paro, el número de desempleados aumentaría un 135%. No significa que este sea el escenario base, pero sí refleja la vulnerabilidad de España como consecuencia de la cantidad de contratos temporales que existen.

La salida de la crisis será lenta, en gran medida, como consecuencia de la prolongación de las medidas de restricción de la movilidad. Ya nadie confía en que las limitaciones se levanten de forma brusca, al contrario, la reactivación de la economía durará semanas e incluso meses. Por ejemplo, el sector del turismo ya da por perdida la campaña de verano, lo que supondrá un gran golpe para la actividad económica y el empleo. Todos los negocios que requieran de la acumulación de clientes difícilmente podrán volver a la normalidad en los próximos meses.

Los países con un tejido productivo menos sólido son los que destruirán más empleo y tendrán una salida más lenta de la crisis. Y España destaca ampliamente por el elevado porcentaje de pymes y autónomos. Estas empresas son las que tienen una supervivencia más delicada, como muestran los datos de la estadística de empresas activas de la Seguridad Social, que muestran que en marzo se perdieron 122.000 empresas y autónomos empleadores.

La escalada del paro también supondrá un duro golpe para las cuentas públicas. España tendrá que asumir un aumento del desempleo de 1,5 millones de personas, con lo que eso supone de pérdida de ingresos (IRPF y cotizaciones sociales) y el aumento del gasto en prestaciones. Una vez más, los estabilizadores automáticos funcionan con intensidad para ser la última red de seguridad para los ciudadanos, pero exigen un gran esfuerzo por parte de las cuentas públicas.

La tasa de paro en España duplicará la de la eurozona este año y también en 2021. Solo Grecia estará en una situación peor, con un nivel de desempleo superior al 22%. Estos niveles tan altos de paro suponen un riesgo para la futura recuperación económica, ya que podrían provocar una caída brusca de la confianza de los hogares y la demanda en el futuro.

El FMI señala claramente en su informe que estas previsiones tienen una “incertidumbre excepcional”. El principal foco de incertidumbre es el propio comportamiento de la pandemia, que es impredecible. Pero también hay un gran riesgo derivado de la caída tan brusca de la producción y el empleo, que podría generar un efecto dominó sobre otras variables económicas. De ahí que el Fondo reconozca que los principales riesgos sobre sus previsiones económicas son a la baja. Esto es, el escenario base es, también, uno de los más optimistas.

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