CONSENSO DE QUE SERÁ UNA CRISIS TEMPORAL

En 'V', 'U', 'J'... Escenarios para la recuperación económica en la vida poscoronavirus

Aluvión de informes de gestoras y bancos que prevén que la actividad se reactive tras esta crisis. La única duda es la intensidad y rapidez, pero hay consenso de recuperación

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Gestoras, bancos de inversión y otros analistas ya han realizado sus apuestas, y el consenso es que esta crisis será pasajera. Es decir, no ven razón para que esta parálisis sin precedentes en la actividad económica pase de ser coyuntural a estructural. La única duda es la intensidad y rapidez con que se pueda producir esta recuperación.

Con esta premisa, S&P y Moody's mantuvieron el 'rating' de la deuda española el viernes, en su revisión periódica, y con perspectiva estable. En el caso de S&P, arrojó previsiones de una profunda recesión. Esa es la mala noticia, cada vez más evidente por el frenazo de la economía ante el estado de alarma y la curva aún convexa del número de contagios de Covid-19, así como los masivos expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que el Ejecutivo ha tratado de flexibilizar. Pero la buena es que será una crisis coyuntural, según estos economistas.

El pronóstico de S&P es de una contracción de la economía española en 2020 del 1,8% del PIB, frente al pronóstico anterior de crecimiento del 1,5%. Esto implica un impacto del 3,3% de la producción del año anterior, lo que supone más de 40.000 millones, con un déficit público estimado en torno al 5%. El daño dependerá de la prolongación del estado de alarma, que por ahora durará hasta el 11 de abril si el Congreso lo secunda.

“Nuestro escenario base es que el Covid-19 no hará un daño permanente en las métricas de crédito de España”, arguyen estos expertos. En su análisis centrado en la capacidad de hacer frente a la deuda, la crisis del coronavirus no es permanente. Con la misma expectativa de que lo coyuntural no sea estructural, CaixaBank explicó esta semana a los analistas que espera “una recesión corta y severa, seguida de un repunte de la actividad durante la segunda mitad de 2020”.

Por ahora, los organismos nacionales e internacionales admiten las dificultades para cuantificar el agujero económico que provoca esta crisis. Aunque España es uno de los países que más sufren la pandemia y, también, que más restrictivo está siendo ahora con las medidas de confinamiento, el impacto económico es global. “Habrá que esperar hasta finales de 2022 para que el PIB mundial recupere los niveles previos al coronavirus”, alertan en el instituto de investigación de Aberdeen Standard Investments, aunque estos expertos sostienen un escenario de ‘U’.

Esta forma de describir la economía implicaría “que el coronavirus se extendería de forma amplia a nivel global, aunque la economía mundial evitaría la recesión técnica; eso sí, la expansión caería hasta el 1% en 2020. Algunas zonas entrarían en recesión, entre otras, la eurozona. La respuesta coordinada de los bancos centrales y una reacción fiscal agresiva por parte de los Estados ayudarían a recuperar el crecimiento en el cuarto trimestre de 2020”.

El escenario de ‘U’ es el tomado como base. El coronavirus se expande por diferentes bloques económicos, como está ocurriendo, con los casos de esta pandemia a escala mundial aumentando “rápidamente”. Los viajes y el turismo se desploman con las restricciones, hay fuertes caídas de la producción industrial y el comercio regional, con debilidad en gran parte de 2020. “Los bucles de retroalimentación negativa de los canales del mercado financiero (divisas, crédito y liquidez) amplifican el choque inicial, pero luego retroceden”, añaden. El PIB mundial se contraería en el segundo trimestre y sería positivo, pero débil, en el tercero, para recuperarse en el cuarto. Habría que esperar a 2022 para volver a la tendencia de producción anterior a este ‘shock’.

Hay un escenario más positivo, bautizado por los analistas como ‘V’, que se refiere a una recuperación drástica y vertical con la misma intensidad que la caída actual de la economía. Para Aberdeen, este escenario necesita que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los órganos nacionales informen del éxito de contención a finales de marzo. Esta posibilidad, cada vez más remota, permite que la tendencia del PIB se recupere a principios de 2021.

También hay opciones para una realidad económica peor, que en Aberdeen denominan ‘J invertida’, por ser una caída drástica como la que se está viviendo y una recuperación posterior solo parcial. El escenario ‘V’ parte de que se contiene el virus de forma temprana. En caso contrario, como está ocurriendo, habría dos escenarios: el ‘U’ ya mencionado y el de ‘J invertida’, que alude a un daño en la cadena de suministro.

“Los viajes y el turismo mundial se detienen. Las cadenas de suministro se rompen, las industrias anuncian graves problemas, hay una importante reorganización de la cadena de suministro”, explican los economistas de la gestora como premisas de este escenario. Así, la recesión provoca el final definitivo del ciclo de crecimiento, que era el más largo de la historia en Estados Unidos, hay eventos contra la estabilidad financiera, en particular en países y sectores con mayores desequilibrios, y aumenta el proteccionismo para prevenir futuras pandemias. El resultado es recesión ahora y crecimiento un 3% o 4% por debajo de la tendencia previa en 2022.

Medidas extraordinarias

Si la base con la que se construyen estos escenarios es correcta, todo parece indicar que la recuperación será en forma de ‘U’ o ‘J invertida’. Pese al pesimismo generalizado por el aumento de contagios y la situación de confinamiento, las medidas adoptadas por los bancos centrales y por algunos gobiernos reducen el riesgo de eventuales problemas financieros o restricciones en el crédito (‘crunch credit’), como ocurrió entre 2008 y 2012. También hay mayor predisposición que entonces a la intervención fiscal para contribuir a la recuperación de la economía.

De hecho, hay expertos que creen que todavía es posible una fuerte recuperación, en forma de ‘V’. “En Europa, estamos con seis semanas de retraso con respecto a la curva china. Estamos ahora mismo en el enero de China”, recordaba Alex Fusté, economista jefe de Andbank, hace unos días en una entrevista en este medio. “China no está parada. He hablado con varios industriales sobre cómo están viendo el uso de capacidad y me ha sorprendido la cifra. Estos empresarios me han dicho que están al 80% y otros al 85%. Eso significa que la recuperación en ‘V’ está, es un hecho. Hubo un enero nefasto, se tomaron grandes medidas de restricción de movimientos, cuarentenas masivas de millones de personas. Se sintieron los efectos en febrero y ahora, en marzo, se está recuperando la producción”, añadió.

“Estamos en medio de una recesión, y una muy profunda, De ahí que, al aparecer este desencadenante, la confianza se evapora y todo el ciclo amenaza con dar un vuelco”, explica Victor Verberk, director adjunto de Inversiones de Robeco. Pero dentro de este análisis hay espacio para reducir el pesimismo natural de este contexto. “A diferencia de lo que sucedió en 2008, esta vez los políticos están comprendiendo mucho más rápido que nos encontramos ante una situación precaria. Sobre todo porque las grandes empresas y las pymes, al igual que sus propios votantes, están sufriendo. En 2008, eran los bancos y Wall Street los que necesitaban ser rescatados, y eso no era plato de buen gusto. Ahora mismo, se observa una reacción mucho más rápida y parece que se van a adoptar medidas presupuestarias de estímulo. El movimiento se demuestra andando, por supuesto, pero al menos hay alguna noticia positiva”, arguye Verberk.

“Los datos económicos que están llegando empiezan a dibujar un feo panorama para el crecimiento de las economías más avanzadas. Las peticiones de ayuda por desempleo en Estados Unidos subieron bruscamente la semana pasada, en lo que parece el comienzo de una tendencia al alza para las próximas semanas”, señala Esty Dwek, jefe de Estrategia Global de Natixis IM. “Seguimos creyendo que se necesita alcanzar un pico en el número de casos [de coronavirus] en el mundo desarrollado para que tenga lugar una recuperación sostenible. Ya sabemos que los datos de marzo serán malos y los de abril también, así como que el impacto podría continuar más allá”, matiza Dwek, que prevé que las medidas recientes de bancos centrales y gobiernos ayudarán a evitar el peor escenario y opta por prever una “recuperación en forma de 'U', que será lenta”.

Otras formas de recuperación serían la de 't' o 'T', en este caso apuntadas por Richard Woolnough, gestor de renta fija de M&G. Su tesis es que cuando el mundo supere esta pandemia, "se podría haber producido el mayor colapso y también el mayor repunte de la historia en el PIB en base semanal y mensual en muchos países". Sin embargo, "en esa vuelta a la normalidad, la nueva tendencia de crecimiento sería sobre una base inferior a la anterior. Ello hace que este tipo de recesión tenga forma de t: una drástica caída seguida de un marcado repunte y, finalmente, el regreso al ciclo económico normal en un nivel probablemente inferior, a no ser que la respuesta política logre atajar por completo la tendencia descendente, en cuyo caso volveríamos a los niveles previos (por lo que estaríamos ante una evolución en forma de T y no de t)", argumenta.

Pánico en los mercados... ¿hasta cuándo?

Estrés sistémico en Estados Unidos. (Fuente: Allianz Global Investors)
Estrés sistémico en Estados Unidos. (Fuente: Allianz Global Investors)

El miedo también se ha desatado a lo largo de los mercados, sin activo refugio posible porque la ola de ventas alcanzó al oro y a los bonos soberanos, al menos hasta la intervención del Banco Central Europeo (BCE) con el anuncio de un nuevo programa de compras con 750.000 millones de euros. El VIX marcó máximos históricos en los 84 puntos, por encima de 2008, aunque ya ha reculado a los 66 puntos, Wall Street acumula un descenso desde el 21 de febrero del 30%, y el Ibex, del 35%.

La encuesta mensual de Bank of America Merrill Lynch a gestores de fondos refleja el mayor pesimismo desde la caída de Lehman Brothers, y la proporción de inversores bajistas sube del 50% en Wall Street, según la American Association of Individual Investors (AAII), el mayor valor de 2013, como recuerda Stefan Scheurer, de Allianz Global Investors, mientras que en el mercado de fondos monetarios ha habido salidas por valor de 200.000 millones de dólares, algo no visto desde 2007.

“Debido a la aversión al riesgo, las ratios ‘put/call’ (opciones de venta y compra) han aumentado a unos valores similares a los que había en tiempos de la crisis financiera de 2008 y 2009 o la crisis del euro. También empiezan los primeros indicadores de reacción: los indicadores de fortaleza relativa apuntan a una situación, marcada en algunos casos, de sobreventa en los mercados de acciones”, puntualiza Scheurer.

“La respuesta más obvia ante este tipo de situaciones es el miedo, que es connatural al comportamiento humano y se ha desarrollado como forma de responder rápidamente ante el peligro”, explican en Fidelity bajo el prisma de la economía conductual, y prosiguen: “El miedo no destaca precisamente por su capacidad para preservar las inversiones. Estas emociones son el producto de los sesgos cognitivos. Se produce un tipo de sesgo cuando los inversores se centran en las últimas noticias para tomar decisiones (sesgo de la experiencia reciente), en lugar de estudiar ejemplos históricos y adoptar una perspectiva a largo plazo”.

Rentabilidades ante el riesgo de perderse las mejores sesiones del mercado. (Fuente: Fidelity)
Rentabilidades ante el riesgo de perderse las mejores sesiones del mercado. (Fuente: Fidelity)

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