Turbulencias en los mercados

De las puntocom al Covid-19: así reacciona el Ibex tras los 'crashes' bursátiles

La bolsa española ha encajado en el último mes la caída más pronunciada de su historia, pero el ejemplo de anteriores crisis muestra que el castigo podría llegar a ser más severo

Foto: Pantallas del Ibex 35 en la Bolsa de Madrid. (EFE)
Pantallas del Ibex 35 en la Bolsa de Madrid. (EFE)
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En sus cerca de 30 años de historia, el Ibex 35 acumula numerosas magulladuras. El principal índice de la bolsa española ha sido testigo y víctima desde su creación de la sucesión de crisis que han golpeado a la economía española y a la internacional en las últimas décadas y que han dejado una huella profunda en el mercado español.

Especialmente convulsas han sido las dos primeras décadas del siglo XXI, que han arrojado una sucesión de turbulencias de tal calibre que el Ibex se mueve hoy en niveles que ya alcanzó por primera vez en 1997, poniendo en cuestión (siempre que se obvien los rendimientos obtenidos mediante dividendos) la máxima de que en la bolsa, a largo plazo, siempre se gana.

Este mes de marzo, se han cumplido 20 años del estallido de la burbuja puntocom, la primera gran convulsión del mercado en la actual centuria. Pero esta efeméride ha quedado eclipsada por las angustias presentes de un mercado que en el último mes ha vivido uno de los descalabros más violentos de su historia. En solo 19 sesiones, el Ibex ha llegado a perder cerca del 40% de su valor, fulminando por el camino algo más de 240.000 millones de euros, el equivalente a más de siete años de beneficios de las compañías que componen el índice.

La gestora Fidelity señala que la crisis generada por el coronavirus no tiene parangón desde la gripe española de 1919

La crisis desencadenada por el Covid-19 representa un fenómeno difícilmente comparable a cualquier otro revés económico de las últimas décadas. Y, de hecho, firmas como la gestora Fidelity defienden que para encontrar un episodio equiparable hay que retrotraerse más de un siglo, a 1918, cuando la epidemia de la conocida como gripe española causó estragos a nivel mundial.

Con todo, y aunque nada indique que en esta ocasión se vaya a cumplir un patrón similar, puede resultar útil poner el reciente derrumbe de la bolsa española en relación con sus más recientes convulsiones.

Desde la ya mencionada crisis de las puntocom y hasta la actualidad, se pueden distinguir en el mercado español al menos cinco grandes etapas bajistas, casi todas ellas divisibles en distintas fases, y que han dejado en todos los casos pérdidas que exceden un tercio del valor del Ibex.

Gráfico del Ibex tras el pinchazo de la burbuja 'puntocom'
Gráfico del Ibex tras el pinchazo de la burbuja 'puntocom'

La propia tormenta desatada en marzo de 2000, con epicentro en el sector tecnológico, se presenta como la más larga y dañina de cuantas se han sucedido en este periodo. A lo largo de los dos años y siete meses siguientes, el Ibex perdería algo más del 58% de su valor, hundiéndose hasta los 5.364 puntos, desde el nivel récord establecido por encima de los 12.800 enteros.

Esta crisis, no obstante, presenta dos periodos claramente diferenciados. Uno es el revés propiamente asociado a la burbuja puntocom, que se extendió durante año y medio y que causó pérdidas acumuladas del 49,3%, y que causó estragos en las compañías más ligadas al sector, como Indra, Prisa o Telefónica, con Terra como gran paradigma.

Cuando el mercado creyó haber salido de aquella aciaga etapa, con una remontada superior al 35% en menos de tres meses, entre septiembre y diciembre de 2001, las convulsiones geopolíticas derivadas del atentado terrorista del 11-S y los problemas económicos de Latinoamérica, con epicentro en Argentina, motivaron una nueva embestida bajista, que se llevó por delante otro 39,22% del valor del Ibex, en 10 meses.

Fue a partir de ese momento cuando el selectivo escribió el periodo más glorioso de su historia, que le llevó a revalorizarse durante los siguientes cinco años cerca de un 200%, hasta establecer el que aún hoy es su máximo histórico, al filo de los 16.000 puntos el 8 de noviembre de 2007.

Gráfico del Ibex desde los inicios de la crisis financiera y el colapso de Lehman Brothers
Gráfico del Ibex desde los inicios de la crisis financiera y el colapso de Lehman Brothers

Para entonces ya eran evidentes las primeras señales de dificultades en el sistema financiero internacional, y aunque nadie podía prever la tragedia que se avecinaba, el mercado comenzó un paulatino goteo a la baja que le llevó a situarse al cierre del viernes 12 de septiembre de 2008 en los 11.412 puntos, un 28,43% por debajo de sus máximos.

Ese fin de semana se escribiría la historia del colapso de Lehman Brothers, lo que no haría sino acelerar el declive de la bolsa, que en los seis meses siguientes restaría otro 40,26%, hasta establecer un mínimo, el 9 de marzo de 2009 en los 6.817 puntos.

En total, en menos de un año y medio, el índice español había visto desaparecer un 57,25% de su valor, con el sector inmobiliario al frente de un hundimiento que provocó pérdidas superiores al 90% a los accionistas de firmas como Colonial, Quabit o Renta Corporación, entre otras.

Evolución del Ibex desde el inicio de la crisis del euro y hasta los mínimos de julio de 2012
Evolución del Ibex desde el inicio de la crisis del euro y hasta los mínimos de julio de 2012

En este caso también, la rápida recuperación iniciada a partir de marzo de 2009 tuvo un final brusco apenas nueve meses después, cuando el inicio de la crisis del euro con el descubrimiento del falseamiento de las cuentas griegas provocó una reedición de la crisis financiera que, a través de diversas oleadas, generaría caídas en el Ibex superiores al 51%, hasta establecer el 24 de junio de 2012 sus niveles más bajos en una década, por debajo de los 6.000 puntos.

A aquel momento se llegó en tres etapas fácilmente distinguibles. La primera, la iniciada en enero de 2010, se prolongó hasta el 6 de junio del mismo año, cuando la aprobación por parte de las autoridades europeas del primer rescate a Grecia pareció calmar los ánimos del mercado. Entre medias, el índice selectivo de la bolsa española había encajado un recorte próximo al 29%.

Ligeramente superior, del 30%, sería el revés que sufriría en la siguiente oleada bajista provocada por una crisis que llegó a poner en cuestión la supervivencia del proyecto común. Tuvo lugar entre el 8 de abril de 2011 y el 12 de septiembre del mismo año, cuando los sucesivos rescates de Irlanda y Portugal y las subidas de tipos aprobadas por el Banco Central Europeo (BCE) en abril y julio hicieron sembrar la desconfianza sobre la solidez de las cuentas de Italia y España.

La crisis del euro provocó, en tres oleadas bajistas, pérdidas superiores al 51%, a lo largo de dos años y medio, hasta junio de 2012

Aquellos temores lograron aplacarse por un tiempo con las primeras intervenciones del BCE en el mercado de deuda y la reversión de las subidas de tipos que llevó a cabo un recién llegado Mario Draghi en el último tramo de 2011.

Pero los miedos volverían a dispararse cuando a inicios de 2012 se conoció que el déficit español era muy superior al anunciado previamente y la sombra de la desconfianza arreció sobre el sector financiero español. Así, entre el 9 de febrero y el 24 de julio, el Ibex restó otro 33,09%, agravando la herida de una banca que encajó en aquellos dos años y medio de tormenta sobre el euro, recortes en torno al 60%, encabezados por Bankia, que precisó de un millonario rescate.

Pocos días después vendría el famoso discurso del "whatever it takes" con el que Draghi disipó los miedos del mercado sobre la ruptura de la Eurozona, y que fue el preludio de una larga etapa de recuperación en el mercado que se extendería hasta abril de 2015, cuando el Ibex volvió a rondar los 12.000 puntos.

A partir de entonces se inició una nueva etapa de temores económicos a nivel internacional, motivado por el derrumbe de los precios del petróleo y los temores a una desaceleración brusca de la economía china, y que tendría su epílogo a finales de junio de 2016, con la conmoción que causó en las bolsas mundiales el voto favorable en referéndum a la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

El viernes 24 el Ibex restó más de un 12%, en la que hasta este mes era la mayor caída de su historia, y al lunes siguiente prolongó su caída, hasta situarse ligeramente por encima de los 7.600 puntos. En solo 14 meses, había perdido un 35,57% de su valor. Nuevamente, la banca corrió con la peor parte, con CaixaBank, Bankia o Santander restando más de un 50% de su valor, al igual que IAG.

El periodo transcurrido desde entonces y hasta el pasado 19 de febrero no ha estado exento de dificultades para el Ibex. Pero en ningún caso las convulsiones han alcanzado proporciones equiparables a las desatadas en el último mes, en el que el sector turístico ha sido especialmente golpeado: IAG y Meliá han restado, junto a ACS, algo más del 60%.

Gráfico del Ibex durante la crisis del Covid-19
Gráfico del Ibex durante la crisis del Covid-19

Por su virulencia, el derrumbe del último mes ha sido el más pronunciado de cuantos ha sufrido el mercado español en las últimas dos décadas. Pero en términos cuantitativos, se mantiene aún lejos de las pérdidas superiores al 50% acumuladas tras el estallido de las puntocom, el derrumbe de la burbuja inmobiliaria a partir de 2007, o la crisis del euro a partir de 2010.

Eso sí, estas caídas se produjeron en una sucesión de oleadas bajistas, provocadas por la concatenación de problemas. Y cada una de esas etapas ocasionó pérdidas en torno al 30 y el 40%, esas sí, equiparables, a las que ha acumulado el Ibex a causa de la crisis del Covid-19.

Los últimos movimientos del mercado han alentado las expectativas de que las bolsas, al fin, estén dibujando un suelo tras el brusco derrumbe de las últimas semanas. Para ello será necesario que se cumplan los pronósticos que aún mantienen firmas como Goldman Sachs, de que, aunque severa y profunda, la crisis actual será pasajera y la recuperación igualmente rápida. Y de que las distorsiones generadas en esta etapa no den pie a nuevas oleadas bajistas que prolonguen el daño al mercado.

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