Aumentó en 19.000 personas

El paro trimestral empieza a subir y desbarata el cuadro macro del Gobierno

El cuarto trimestre del año dejó el primer avance trimestral del desempleo en datos desestacionalizados. La ralentización de la afiliación amplía la brecha frente a las previsiones

Foto: Una persona entra en una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
Una persona entra en una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
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España cerró 2019 con casi 3,2 millones de desempleados registrados en las oficinas de empleo, 38.700 menos que en 2018. Sin embargo, la evolución no ha sido homogénea a lo largo del 2019 y, si bien los datos fueron favorables al inicio del año, el cierre mostró su peor cara. El mercado laboral sufrió en el cuarto trimestre la primera subida del paro, con los datos desestacionalizados, de toda la recuperación.

Se trata, por tanto, de la primera subida real del paro (en otros meses se han producido fluctuaciones al alza, pero siempre como consecuencia de la estacionalidad). En concreto, el número de desempleados aumentó en 19.000 personas desde septiembre hasta diciembre, según los cálculos de BBVA Research (el Ministerio de Trabajo no ofrece datos desestacionalizados). Ha sido la primera subida trimestral del desempleo desde el año 2012, último año de crisis en España antes de comenzar la recuperación.

El paro subió en todos los meses del cuarto trimestre, aunque fue especialmente intenso en octubre, con un alza de 13.000 personas. La ralentización de la economía está detrás de estos malos datos del desempleo, pero hay más causas. La primera es el aumento de la población activa que reflejan las estadísticas de la EPA (casi 240.000 más en el último año) como consecuencia de la inmigración. También influye el aumento de las coberturas de protección a desempleados aprobadas al inicio de 2019 y que suponen un incentivo extra para que los parados sigan registrados en las oficinas de empleo.

En cualquier caso, el aumento del paro está provocado por una notable desaceleración del empleo a lo largo del año, aunque todavía sigue creciendo. En 2019 se crearon 384.500 empleos, mientras que en 2018 alcanzó los 564.000, lo que supone una caída del 32% (datos medidos en términos de afiliación).

Aunque el año empezó con muy buen ritmo, el empleo se fue desacelerando a partir del segundo trimestre y terminó el año con un frenazo. En tasa interanual, el ritmo de la afiliación ha pasado del 3,1% hace un año al 2% en el cierre de 2019. Esto significa que, aunque el número de cotizantes sigue creciendo más rápido que la economía, esta brecha se está reduciendo. La incertidumbre nacional e internacional ha terminado por contagiar al empleo.

La ralentización de la afiliación en la recta final del año desbarata también el cuadro macro del Gobierno, que actualizó el pasado mes de octubre cuando remitió a la Comisión Europea su Plan Presupuestario para 2020. La estimación del Ministerio de Economía apunta a un crecimiento del empleo del 2,3% para este año, sin embargo, la afiliación se ha frenado hasta el 2% al cierre del año.

La previsión del Gobierno no contempla el empleo en términos de afiliación, sino en contabilidad nacional (puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo) y ese dato no se conocerá hasta finales de enero. Sin embargo, el frenazo del empleo a partir del verano aleja mucho los datos del cuadro macro. En concreto, el ritmo del empleo en contabilidad nacional cayó hasta el 1,8% interanual en el tercer trimestre. Sería necesaria una aceleración del empleo hasta el 2% para que se cumpliera el cuadro macro, un escenario que se anticipa muy complicado dada la desaceleración de la actividad.

Un inicio de 2020 delicado

Los pobres datos del cierre del año anticipan un inicio de 2020 delicado, ya que los sectores afectados difícilmente remontarán en los próximos meses. La afiliación cayó en el conjunto del año en las finanzas —la banca continúa con su ajuste— las empresas de suministro de energía y el trabajo en el hogar.

En el resto de actividades, todas aumentaron el empleo, aunque en algunos casos sufrieron un gran parón. El peor de todos fue para la construcción, que pasó de crear 65.400 empleos asalariados en 2018 a 23.400 en 2019. Este frenazo, del 64%, evidencia la desaceleración de la construcción como consecuencia de la escalada de precios, la pérdida de confianza de los hogares y los cambios en la normativa de hipotecas. La caída de las compraventas está afectando ya a los precios, lo que anticipa un año delicado.

La industria todavía atraviesa una situación delicada que se evidencia en los datos de afiliación. En 2019 aumentó la ocupación en 34.500 personas, un 25% menos que en 2018. La guerra comercial y las tensiones internacionales tampoco invitan al optimismo en este sector. Los datos del PMI publicados durante la semana reflejan la situación delicada que se avecina.

[La trampa de la precariedad atrapa a los españoles]

Funcas anticipa ya una destrucción de 229.500 empleos en el mes de enero y una desaceleración del avance interanual de la afiliación hasta el 1,9%. Este círculo negativo del cierre del año amenaza con contagiar a la economía del próximo ejercicio. La principal esperanza para dar la vuelta a la desaceleración está en la evolución del sector servicios, que se ha convertido en el auténtico motor de crecimiento.

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