Previsión para el cierre del año

España afronta la primera subida real del paro desde que empezó la recuperación

El número de desempleados apuntados en las oficinas de empleo entre octubre y noviembre creció tanto que encamina a España a sufrir el primer aumento trimestral del paro desde 2012

Foto: Vista exterior de una oficina de empleo de Madrid. (EFE)
Vista exterior de una oficina de empleo de Madrid. (EFE)
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Después de seis años de intensa recuperación económica, el mercado laboral español está muy cerca de sufrir su primer cambio de tendencia desde 2013. En este cierre de año, se podría registrar el primer incremento real del paro registrado desde que empezara el crecimiento económico. La combinación explosiva que producen la ralentización del empleo y el aumento de la población activa está detrás de este giro del mercado laboral.

BBVA Research anticipa que el paro registrado subirá en este trimestre por primera vez desde la crisis. Será una subida leve, pero un incremento al fin y al cabo que refleja el debilitamiento de la economía. Está por ver si este cambio de tendencia se consolida y va a más en 2020 a medida que la creación de empleo siga frenando. Esto no significa que se vayan a destruir puestos de trabajo, este es un escenario remoto, pero sí que se va a frenar el ritmo de la ocupación.

Se trataría de la primera subida trimestral con datos ajustados de temporalidad y calendario. Las pobres cifras de octubre y noviembre han complicado tanto el cierre del año que es muy complicado que pueda corregirse en diciembre. Solo un mes extraordinario conseguiría evitar la primera subida del número de parados apuntados en las oficinas de empleo. “El cuarto trimestre podría cerrar con un crecimiento del empleo cercano al 0,5%, pero también con un incremento marginal del paro registrado que rompería la tendencia a la baja registrada desde el segundo trimestre de 2013”, señalan Luis Díez y Camilo A. Ulloa, analistas de BBVA Research.

En octubre, el desempleo aumentó en casi 98.000 personas, el peor dato desde 2012, en plena sacudida de la crisis económica. En noviembre, los datos mejoraron solo levemente: se incorporaron otras 20.500 personas al paro, la mayor cifra desde 2016 y la segunda mayor desde 2012. De esta forma, al cierre de noviembre había ya 118.000 desempleados más que en septiembre, más del doble del promedio de los años de la recuperación. Así, aunque en diciembre tradicionalmente se reduce el paro en más de 50.000 personas, es muy complicado que sea posible acabar el año con menos desempleados. En cifras desestacionalizadas, el paro aumentó tanto en octubre como en noviembre, lo que dificulta que diciembre pueda corregir el cierre trimestral.

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Esta subida del paro contrasta con los buenos datos que todavía se producían al inicio del año. Cada trimestre, se reducía el desempleo en unas 30.000 personas (datos desestacionalizados). Sin embargo, esta estadística se ha dado la vuelta rápidamente a medida que la desaceleración ha empezado a afectar a la creación de empleo.

El cuarto trimestre podría cerrar con un crecimiento del empleo del 0,5%, pero también con un incremento marginal del paro

Si finalmente se produce este aumento del paro, significará que las oficinas de empleo recogen la misma realidad que la Encuesta de Población Activa (EPA), que ya lleva dos trimestres apuntando una subida del desempleo en España. Según sus datos, el desempleo aumentó un 0,74% en el segundo trimestre y un 1,72% en el tercero, ambos datos también desestacionalizados.

El empleo sigue creciendo

El repunte del paro no está reñido con la creación de empleo. España seguirá aumentando el número de afiliados este trimestre, aunque lo haga cada vez con menor intensidad. Esta diferencia entre la evolución del empleo y del paro tiene una causa principal: el aumento de la población activa.

España está captando mano de obra extranjera a ritmos de unas 200.000 personas al año. Esto significa un fuerte ritmo de entrada de personas demandantes de empleo, lo que reduce el ritmo de ajuste del paro. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) realizó su propia estimación de población hace unos meses en la que estimaba que España tendrá una inmigración neta de unas 270.000 personas al año. Esto significa que los datos de 2019 todavía estarían por debajo de los niveles que se alcanzarán en la próxima década.

El ritmo de creación de empleo, en tasainteranual, se frenó en el mes de noviembre hasta el 2,28%, la cifra más baja desde 2015

Esto provoca que la fuerza de trabajo de España (población activa) crezca más rápido que la oferta de trabajo. Sin embargo, como todavía se crean empleos y se generan oportunidades, existe ese reclamo que impulsa la inmigración. Los datos así lo corroboran: casi uno de cada tres empleos que se crean es ocupado por inmigrantes.

El aumento de la ocupación entre los extranjeros no solo es consecuencia de la creación de puestos de trabajo, también lo es de las cifras crecientes de jubilados, que dejan empleos vacantes que tienen que ser repuestos con la mano de obra activa existente. Eso sí, el ritmo de la afiliación se ha frenado en los últimos meses, aproximándose también a las pobres cifras que arroja la EPA. El ritmo de creación de empleo, en tasa interanual, se frenó en noviembre hasta el 2,28%, la cifra más baja desde 2015.

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