Malas noticias en el mercado laboral

Empiezan los sustos: algunas provincias comienzan a destruir empleo

El frenazo en el mercado laboral provoca las primeras pérdidas reales de empleo. También empieza a subir el número de parados en algunas comunidades, lo que confirma el cambio de tendencia

Foto: Un camarero, en una terraza del centro de Barcelona. (EFE)
Un camarero, en una terraza del centro de Barcelona. (EFE)
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El mercado laboral español está inmerso en una fase de ralentización que va en línea con la desaceleración de la economía. Al inicio del año, la afiliación a la Seguridad Social crecía a ritmos del 3% interanual, esto es, un aumento de la ocupación a 12 meses de más de 530.000 cotizantes. Ahora, con los últimos datos de noviembre, el ritmo del empleo ya es inferior al 2,3%, lo que supone una diferencia de más de 100.000 cotizantes al año.

Esta ralentización del empleo se siente con mayor intensidad en las regiones del interior de España, las zonas vaciadas de las dos mesetas. Y a medida que el ritmo de creación de empleo va reduciéndose, aumentan las probabilidades de que un episodio de volatilidad provoque, por primera vez en toda la recuperación, pérdidas verdaderas de empleo. Esto es, se trata de caídas que no son estacionales, medidas con variaciones interanuales (de un mes respecto al mismo del año anterior) para evitar las oscilaciones provocadas por los efectos estacionales.

Estos ‘sustos’ ya han comenzado en las provincias más deprimidas. En estos últimos meses, se están produciendo las primeras pérdidas de empleo a nivel provincial. Aunque de momento son datos aislados, es fácil intuir que se pueden consolidar si el mercado laboral se sigue deteriorando en los próximos trimestres. Esto significa que ya hay algunas regiones de España que han pasado la fase de desaceleración del empleo y ya están perdiendo empleos. Un matiz que puede parecer pequeño, pero es muy importante.

Según los datos de afiliación de noviembre, publicados por la Seguridad Social el martes, la provincia de Cáceres perdió 711 afiliados respecto al mismo mes del año anterior. Eso significa que hace un año tenía más trabajadores que ahora. El descenso es de apenas el 0,5% del total de afiliados, un dato que en sí mismo no es preocupante.

Sin embargo, se trata de la primera caída en el número de trabajadores que sufre desde el inicio de la recuperación, lo que muestra que algo está cambiando. Y no solo eso, se produce una pérdida de empleo en un año en el que el PIB español se mantiene con un ritmo de crecimiento del 2%, ¿qué ocurrirá si la actividad se sigue frenando?

El frenazo del empleo en Cáceres ha sido muy brusco. Hace un año, la afiliación crecía a ritmos próximos al 2%, sin embargo, en los últimos meses se había frenado hasta llegar a crecer a tasas inferiores al 1%. Esa ralentización había dejado la provincia sin margen de error, y al primer salto de volatilidad, ha provocado la primera destrucción de empleo: 711 afiliados menos y, lo que es peor, se congela la creación de empleo.

[Las constructoras ya sienten el frenazo y vaticinan despidos]

Ciudad Real y Zamora experimentaron una situación idéntica a la de Cáceres en octubre, cuando perdieron 365 y 232 afiliados respectivamente, en tasa interanual. También se trata de un descenso muy leve, del 0,2% y el 0,4%, y, en ambos casos, el mercado laboral volvió a tasas positivas en noviembre.

Los casos de Cáceres, Ciudad Real y Zamora están muy afectados por la fluctuación de empleo en la agricultura, que está atravesando un año complicado. Sin embargo, en todas ellas se ha seguido creando empleo en el Régimen General, esto es, el que congrega a todos los asalariados. Sin embargo, el Régimen General ya ha empezado a destruir empleo en Ceuta, donde ha caído un 4,4%, y Guadalajara, Cáceres y Burgos ya están muy cerca, ya que la afiliación crece menos del 1%.

El paro empieza a subir

La consecuencia de la ralentización de la afiliación es que el desempleo ya empieza a subir en algunas comunidades autónomas. Ya hay tres regiones que tienen más parados apuntados en las oficinas de empleo que hace un año. Son Canarias, Baleares y Castilla-La Mancha.

En el caso de los dos archipiélagos, la causa es clara: el frenazo del turismo de 'sol y playa' unido a la quiebra de Thomas Cook ha provocado un varapalo a su mercado laboral, tan dependiente de la llegada de visitantes foráneos. Baleares encadena ya tres meses consecutivos de aumento del desempleo (en tasa interanual), hasta el punto de que en noviembre había 2.271 parados más que hace un año, lo que supone un aumento del 3,8%. En Canarias, el número de desempleados lleva dos meses subiendo, con un incremento de 918 personas, equivalente al 0,4%.

Pero el caso más preocupante es el de Castilla-La Mancha, porque esta región apenas está afectada por los vaivenes del turismo del Mediterráneo ni por la quiebra de Thomas Cook. Se trata, simplemente, de un incremento del paro por los malos registros del mercado laboral y por la incorporación de población activa. En el último año, el número de parados en la comunidad ha aumentado en 1.956 personas, una subida del 1,2%.

El desempleo ha subido en todas las provincias manchegas salvo en Albacete, donde ha caído apenas un 0,6%. En el resto se ha incrementado, en especial en Guadalajara, donde el desempleo está subiendo a ritmos del 4,9% interanual. Este aumento del desempleo en algunas regiones marca un claro cambio de ciclo en el mercado laboral. Lo que hasta ahora era solo una señal de alerta por la ralentización del empleo, se ha convertido ya en una preocupación por la subida del paro. Ahora está por ver si se consolida este cambio de tendencia y si será, como parece, otro duro golpe para la España vacía.

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