MANTENER EL AUMENTO DEL GASTO DEBAJO DEL 1%

Bruselas marca los límites al nuevo Gobierno: reducir deuda es la prioridad

La Comisión Europea alerta a España de su “desviación significativa” y pide que se esfuerce en la reducción de deuda. "Debería ser su prioridad", advierte Bruselas

Foto: La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño.
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño.

Otro año más, Bruselas mira los planes presupuestarios de España para el próximo curso y ve un enorme parche. Las cuentas prorrogadas enviadas por Nadia Calviño a la Comisión Europea corren “el riesgo de no cumplir con las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento” y Bruselas advierte sobre los altos niveles de deuda, insistiendo al Gobierno en que centre esfuerzos en la reducción de la misma, algo que “debería ser su prioridad”.

Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, alerta de que hay una desviación “significativa” de la senda de ajuste a la que se comprometió el Gobierno, y señala que no hay señales de que el país “progrese lo suficiente hacia el cumplimiento con el criterio de reducción de deuda en 2019 y 2020”.

Con la expectativa de un Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos en el horizonte, la Comisión Europea insiste en que el aumento del gasto público en 2020 no debe exceder el 0,9%, pero las cuentas enviadas por Calviño a Bruselas apuntan a un aumento del gasto público del 3,8%, sin medidas de recaudación para equilibrar.

En cualquier caso, Moscovici ha hecho un llamamiento a que haya un “Gobierno estable” que permita acordar un plan presupuestario en línea con las normas europeas y que sea enviado cuanto antes a Bruselas. Esta misma semana, el comisario aseguraba en París que “se puede ser de izquierdas y serio a la vez” cuando era preguntado por la situación en España y Portugal.

En el acuerdo alcanzado entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se comprometen a impulsar medidas sociales y nuevos derechos, pero “con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa”.

Valdis Dombrovskis, vicepresidente encargado de la supervisión del área económica, ha evitado llegar “a conclusiones ahora”, señalando que se llegará a ellas cuando haya un plan presupuestario, evitando entrar a valorar el Presupuesto que puedan acordar PSOE y Podemos. Eso sí, ha señalado que “es importante que España continúe reduciendo su déficit y la ratio de deuda pública”.

La petición de mantener el aumento del gasto por debajo del 1% busca facilitar el ajuste estructural del 0,65% que Bruselas reclama a España, que en cambio ofrece un empeoramiento del déficit estructural del 0,1% para el próximo curso, lo que significa que es necesario un ajuste de un 0,8% del PIB, o lo que es lo mismo, el Gobierno deberá remontar unos 10.000 millones de euros más.

Hace solo unos días, los técnicos comunitarios elevaron el desequilibrio presupuestario en 2019 hasta el 2,3%, tres décimas más de lo que calcularon en verano, y hasta el 2% desde el 1,7% en el próximo ejercicio. Fuentes comunitarias señalaron que el empeoramiento se debe fundamentalmente a las nuevas medidas de gasto, como la vinculación de las pensiones con el IPC y el aumento del 2% a los sueldos de los funcionarios en 2020, sin medidas de ingreso para compensar.

Sobre la revalorización de las pensiones, fuentes comunitarias insisten en que son necesarias medidas compensatorias. “Puedes hacer eso si lo financias cada año, porque va a haber una diferencia anual”, explican mostrando preocupación por el aumento del gasto que puede representar la vinculación de las pensiones al IPC. “Dada la demografía de España, algo tiene que hacerse para mantenerlo [el gasto] bajo control”, señalan. Hemos destacado en anteriores análisis que los riesgos para la sostenibilidad en el largo plazo son altos”, recuerda otra fuente.

Este análisis llega sobre la base de la carta enviada el pasado 22 de octubre por Moscovici y el vicepresidente de la supervisión del área económica, Valdis Dombrovskis. En ella, los avisos eran similares: riesgo de una desviación significativa y la necesidad de unas cuentas enmendadas, si bien comprendían “la naturaleza en funciones” del Gobierno.

España es uno de los países con Gobierno en funciones, con Bélgica, Portugal y Austria. Pero de ellos, los planes españoles y belgas son los que “se alejarán más de su objetivo presupuestario a medio plazo”, con Portugal “más cerca de su objetivo”. Bruselas mete prisa a los países que han enviado cuentas prorrogadas: “Estos proyectos de planes presupuestarios actualizados deben presentarse a la Comisión y al Eurogrupo lo antes posible una vez se haya formado el nuevo Gobierno”.

Mensaje a los alumnos rezagados

No son pocos los Estados miembros que están en riesgo de desviación, pero la Comisión mete a España junto a Francia, Italia y Bélgica como Estados miembros que afrontan un mayor número de riesgos, porque estos “se relacionan tanto con la reducción insuficiente del alto nivel de deuda pública como con la desviación significativa proyectada de la ruta de ajuste hacia su respectivo objetivo presupuestario a mediano plazo”.

Los Estados con altos niveles de deuda, como Bélgica, Francia, Italia y España, deben aprovechar el menor gasto en intereses para reducirla

Moscovici lanza un mensaje a estos alumnos rezagados, e “invita a los países con altos niveles de deuda a perseguir políticas fiscales prudentes”, mientras Dombrovskis ha señalado que “los Estados miembros con altos niveles de deuda, como Bélgica, Francia, Italia y España, deben aprovechar el menor gasto en intereses para reducir su deuda”. “Debería ser su prioridad”, alerta el vicepresidente de la Comisión Europea.

En su documento, el Ejecutivo comunitario invita a “utilizar cualquier ganancia inesperada para acelerar la reducción de la ratio deuda pública/PIB”, que, según el plan presupuestario enviado por España, se encuentra en una reducción paulatina: en 2019, se situará en el 95,9%, y hasta el 94,6% el próximo curso, aunque Bruselas prevé que en 2020 el nivel de deuda siga en el 96,6%. La Comisión Europea indica que “no se espera que España avance lo suficiente hacia el cumplimiento en la reducción de la deuda en 2019 y 2020, lo que requeriría una mejora del saldo estructural del 0,5% y del 1% del PIB en 2019 y 2020 respectivamente”.

Aunque la Comisión Europea evita ser demasiado crítica públicamente con un Gobierno en funciones que tiene las manos relativamente atadas, lo cierto es que los avisos que llegan desde la capital comunitaria no son demasiado buenos. Hace solo dos semanas, rebajaban el crecimiento para 2019 del 2,3% que preveían en verano al 1,9%, y para 2020 del 1,9% al 1,5%, aunque el gran culpable de ese recorte fue el cambio en el cálculo del avance del producto interior bruto (PIB) por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) y varias fuentes alertaban sobre el desequilibrio que generaba el mayor gasto en pensiones y sueldos de funcionarios sin un aumento en la partida de ingresos.

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