MENOR RITMO DE CRECIMIENTO EN TRES AÑOS

El consumo pincha y el PIB ya avanza por gasto público y exportaciones

El PIB del segundo trimestre se situó en el 0,4% respecto del trimestre anterior, lo que supone una décima menos que entre enero y marzo

Foto: La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño (Efe)
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño (Efe)

La economía española continúa deslizándose por la pendiente. Y lo que es más relevante, la demanda interna, que había sido la principal tracción de crecimiento en los últimos años, comienza a deteriorarse de forma significativa.

Los datos avanzados hoy por Estadística, en concreto, sitúan el PIB del segundo trimestre en el 0,4% respecto del trimestre anterior, lo que supone una décima menos que entre enero y marzo. En términos anuales, esto significa que el producto interior bruto (PIB) ha crecido en los últimos doce meses un 2%, lo que supone el menor avance desde 2015, que es cuando la recuperación tomó carta de naturaleza tras la doble recesión que sufrió la economía española.

El avance de la demanda nacional (consumo privado, público e inversiones) fue del 1%, por lo tanto, nueve décimas menos que el trimestre anterior, y ya muy lejos de los crecimientos superiores al 3% registrado hace apenas un año. Esto es así porque el gasto en consumo final de los hogares (que es lo que más pesa en la contabilidad nacional), experimentó un crecimiento interanual de sólo el 0,6%, lo que representa cinco décimas menos que en el trimestre pasado.

La otra cara de la moneda fue el consumo del sector público, que creció un 2,2%, lo que se explica fundamentalmente por la cercanía del ciclo electoral. En cuanto a las inversiones, la formación bruta de capital registró un crecimiento del 1,2%, inferior en 3,4 puntos al del trimestre anterior. Es decir, sólo el sector público y la demanda externa tiran de la economía.

A destacar el frenazo del sector de la construcción. En concreto, la inversión en ladrillo crece ya a un ritmo interanual del 2,9%, por lo tanto, muy lejos de tasas superiores al 7% que registraba hace un año. La inversión en maquinarias y bienes de equipo, incluso, ha entrado en negativo, algo que no sucedía desde antes de la recuperación.

La demanda externa, en concreto, aportó la mitad de crecimiento por el efecto combinado de más exportaciones y menos importaciones. En concreto, las ventas al exterior de bienes y servicios crecen a un ritmo del 2,2% respecto al segundo trimestre de 2018, lo que supone 1,9 puntos más que en el trimestre anterior.

Bienes y servicios

Las importaciones, por su parte, disminuyen a un ritmo del 0,7% respecto al mismo trimestre del año anterior, tres décimas más que en el primer trimestre. Esta desaceleración se explica por la disminución en las importaciones de bienes (del –1,7% al –2,5%) compensada por un incremento en la tasa de variación interanual de las importaciones de servicios (del 5,5% al 7,5%).

La ralentización de la economía española, en particular del consumo privado, se manifiesta de forma visible en la inflación, que lejos de repuntar como pretenden las autoridades monetarias, sigue desacelerándose. Hasta el punto de que indicador adelantado sitúa el crecimiento de los precios en septiembre en apenas un 0,1%, una tasa que no se recordaba desde los tiempos de la recesión.

Lo singular, por tanto, es que al mismo tiempo que se produce un recorte del consumo privado y una caída de la inflación, se está registrando un sostenido aumento de la remuneración de los asalariados, lo que sugiere que las familias, ante un futuro incierto, prefieren ahorrar antes que gastar.

En concreto, y según Estadística, la remuneración de los asalariados creció en términos interanuales un 5,2% en el segundo trimestre, dos décimas por encima del trimestre anterior. Este resultado es consecuencia del aumento del 2,7% del número de asalariados (la creación de empleo), cuatro décimas por debajo del trimestre precedente, combinado con una variación de la remuneración media por asalariado de un 2,4%, frente al 1,9% del primer trimestre. Es decir, pese a que las rentas de los hogares crecen (por el empleo y los sueldos), el avance del consumo privado se frena de forma relevante.

En cuanto a los beneficios empresariales, y con datos del segundo trimestre del año, crecen un 3,3% en tasa interanual, lo que supone 1,7 puntos más que en el primer trimestre del año.

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