CENTRAL DE BALANCES SEMESTRAL

El beneficio de las empresas se estanca y confirma la desaceleración

La ralentización de la actividad empieza a pasar factura a los beneficios empresariales. Así lo avanza la central de balances del Banco de España del primer semestre del año

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño, en una rueda de prensa. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño, en una rueda de prensa. (EFE)

Cambio de signo en la rentabilidad y en el volumen de negocio de las empresas. Los últimos datos del Banco de España muestran que el valor añadido bruto, es decir, el conjunto de bienes y servicios que producen las empresas durante un determinado periodo de tiempo, creció “únicamente” un 0,4% en el primer semestre de este año respecto del mismo periodo del año anterior. Muy lejos, por lo tanto, del 4,8% que avanzaba un año antes.

Como consecuencia de ello, junto a los incrementos del gasto en personal, los beneficios se han resentido de una forma vigorosa. Hasta el punto de que entre enero y julio, el resultado económico bruto —la diferencia entre los ingresos y los gastos de explotación— se contrajo un 2,2%, tasa que contrasta, como resalta el propio banco central, con el crecimiento del 6,1% del ejercicio precedente. Solo la reducción de los costes financieros, debido a la caída de los tipos de interés, ha compensado ese descenso de la rentabilidad. En concreto, los gastos financieros retrocedieron un 3,5% como consecuencia de los menores costes medios de financiación soportados por las empresas, que solo fueron parcialmente compensados por un ligero crecimiento de la deuda con coste

Los datos más recientes de la Agencia Tributaria confirman esa tendencia. Según sus estadísticas, las ventas de la grandes empresas están creciendo a un ritmo anual del 1,9%, por debajo del 3% a que lo hicieron en 2018, algo que, lógicamente, influye en la recaudación. El volumen de los beneficios empresariales, igualmente, influye en variables como la inversión o el tamaño de las plantillas y los salarios, y, de hecho, fueron una tracción determinante durante la salida de la Gran Recesión tras aplicarse una política de devaluación interna para recuperar la competitividad perdida durante los años anteriores a la crisis.

Aun así, los pagos fraccionados en el impuesto de sociedades, las cantidades que están obligadas a adelantar las empresas a Hacienda a la luz de sus beneficios, crecen todavía un 3,2%, pero esta tasa se refiere a lo que sucedió en el primer trimestre, cuando la ralentización era menos evidente que ahora. Tanto las bases imponibles como los beneficios crecen más en las grandes empresas que en las pequeñas y medianas.

Radiografía empresarial

La evolución de los gastos de personal tampoco ha ayudado a mejorar la rentabilidad de las empresas. Como apunta el banco central, crecieron un 3,1% en términos interanuales. Pero mientras que el aumento de las plantillas contribuyó con un incremento del 0,6%, la remuneración media creció un 2,5%, por encima del 1,7% registrado en el primer semestre del año anterior. A destacar, igualmente, que, por primera vez desde 2013, con el final de la crisis, aumenta el número de empresas que destruye empleo, principalmente, en energía e industria. En concreto, algo más de un tercio de las que colaboran con el Banco de España para realizar la mejor radiografía que existe sobre el mapa empresarial en términos de actividad y rentabilidad.

El enfriamiento de los resultados empresariales, más acusado en el caso de las compañías más volcadas a la exportación, coincide en el tiempo con la ralentización de la actividad económica, que se ha trasladado también al empleo, como lo refleja el hecho de que el número de puestos de trabajo creció en el primer semestre un 0,6%, por debajo del 2% que reflejó la anterior central de balances del Banco de España, que trimestralmente pone al día la marcha de las empresas.

El deterioro de la actividad ha afectado a casi todos los ámbitos, pero, en particular, al sector industrial, con un descenso del valor añadido generado del 6,8%. El ajuste ha sido especialmente intenso en el caso del refino de petróleo (-23%), fabricación de productos minerales y metálicos (23%), fabricación de productos informáticos y electrónicos (21%) y otras industrias manufactureras (9%). En sentido contrario, destacan la fabricación de material de transporte y la industria química, con unos incrementos del valor añadido del 5,4% y el 2,3%, respectivamente.

La conclusión que sacan los economistas del Banco de España no deja lugar a dudas: “Las ratios de rentabilidad se redujeron ligeramente, mientras que las de endeudamiento repuntaron algo, rompiendo con la tendencia descendente que habían seguido en los últimos años”.

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