por debajo de la previsión del gobierno

La desaceleración se intensifica: el PIB creció un 2,5% en 2018, cinco décimas menos

El frenazo del comercio exterior pasa factura a la economía española, muy enfocada al sector exportador. El crecimiento en 2018 fue el más bajo en cuatro años y prolonga la desaceleración

Foto: Una fábrica. (Reuters)
Una fábrica. (Reuters)
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La economía española intensificó el ritmo de la desaceleración en el año 2018 como consecuencia del frenazo que ha experimentado el comercio mundial por la crisis de los emergentes y la guerra comercial. España, que se ha convertido en un país muy volcado al sector exterior, ha sido uno de los que más ha sufrido este revés con una importante desaceleración de la actividad. En concreto, el PIB creció un 2,5% en el conjunto del año, lo que significa un avance cinco décimas inferior al registrado en 2017 y el peor dato desde 2014. Además, la economía cerró el cuarto trimestre del año con un ritmo de crecimiento interanual del 2,4%, lo que evidencia que la desaceleración se prolongará en 2019.

El dato de crecimiento era el esperado por la mayor parte de casas de análisis, aunque todavía esperaban un cierre de año más complicado. En el último trimestre, la economía creció un 0,7% intertrimestral, según los datos de contabilidad nacional adelantados por el INE, una décima por encima de los tres trimestres precedentes. Sin duda, el peor dato de todos los publicados ha sido el parón de la inversión empresarial, que hasta ahora había sido un motor fundamental de la actividad. La inversión en Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) cayó un 0,2% en el cuarto trimestre respecto al anterior y la inversión en maquinaria y bienes de equipo se hundió un 1,5%, el peor dato en más de un año.

El deterioro de la inversión empresarial responde al incremento de la incertidumbre que han mostrado los indicadores de confianza en los últimos meses. El sector industrial es el más afectado. Este sector experimentó un retroceso del 0,9% en el cuarto trimestre y el ritmo de caída interanual alcanza ya el 1,5%. La industria, que fue uno de los motores de crecimiento durante la recuperación, ahora lidera la desaceleración con sus peores registros desde 2013, cuando España todavía estaba en recesión. Por el contrario, el sector que más crece sigue siendo el de la construcción, con unos registros que casi doblan los del conjunto de la economía. En el último trimestre del año experimentó un avance del 1,2% trimestral gracias al buen momento que vive el mercado inmobiliario.

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El consumo de las administraciones públicas compensó en parte el deterioro de la actividad en la recta final del año. En el último trimestre experimentó un avance del 1,2% trimestral y del 3% interanual. Es necesario volver hasta el año 2009 para localizar un ritmo superior del consumo público. De esta forma, el Gobierno contrarrestó la desaceleración del consumo de los hogares, que creció un 0,5% trimestral, tres décimas menos que en el ejercicio precedente.

La demanda interna aportó 2,7 puntos al crecimiento de la economía en el cuarto trimestre del año, mientras que el sector exterior restó tres décimas. Con esta caída, la demanda externa suma ya seis trimestres consecutivos restando al crecimiento económico. Es así como la guerra comercial, la incertidumbre del Brexit o la crisis de los emergentes se contagia a la economía española. Acontecimientos que parecen tan lejanos y que no tienen influencia, se muestran clave en la desaceleración de la actividad de los últimos trimestres.

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El mejor dato de la contabilidad nacional lo ha dejado el mercado laboral: el ritmo de creación de empleo mantiene su dinamismo con un avance del 2,6% en la ocupación y del 3,2% en el número de asalariados. Esto permite que se hayan creado 463.000 empleos equivalentes a tiempo completo. No solo eso, los salarios cada vez toman más peso en el PIB. En concreto, la masa total de remuneración crece a ritmos del 4,7% interanual (dato en euros corrientes). Esto es, los salarios crecen casi un 50% más rápido que el conjunto del PIB, que avanza al 3,2% nominal. Por el contrario, los beneficios empresariales y del capital (rentas mixtas) van perdiendo peso, con un crecimiento que se ha limitado ya al 1%.

Estos datos son el resultado del avance en la negociación colectiva entre sindicatos y patronales tras el IV AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva) firmado el pasado mes de junio. Este acuerdo sirvió para dar un importante impulso a los salarios de convenio. Según los datos del INE, la remuneración por asalariado avanzó un 1,5% interanual en el último trimestre del año, el dato más alto desde 2010. Es de esperar que esta tendencia se mantenga en 2019 gracias a la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que aprobó el Gobierno.

El problema es que el crecimiento de los salarios no está acompañado de un avance de la productividad, de modo que España pierde ya competitividad de un modo acelerado. La productividad por hora trabajada cae ya a ritmos del 0,6% y suma tres trimestres consecutivos en negativo, la peor racha desde 1999.

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