Estrena discurso económico optimista

Las cinco contradicciones económicas del presidente Sánchez con el 'Pdro' candidato

El presidente del Gobierno mostró su discurso más optimista para referirse a la economía. ¿Tanto ha cambiado España en los últimos meses como para pasar del pesimismo a la celebración?

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su discurso de cierre de año. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su discurso de cierre de año. (Reuters)

A medida que se acercan las elecciones, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, va subiendo el tono de su optimismo económico. El Sánchez presidente celebró, en su discurso de fin de año, las cifras económicas que el 'Pdro' candidato tanto criticaba. Lo hizo sin cometer ningún error técnico, pero sí con un relato sesgado de la realidad que le permitió elogiar lo que antes criticaba. La diferencia está básicamente en la forma de medir la realidad económica: si antes se fijaba en el 'stock', ahora lo hace en el flujo. Esto es, ahora hace lo mismo que hacía Rajoy hasta hace unos meses. Solo así se explica un discurso tan diferente en apenas siete meses.

El flujo mide la evolución de una variable, por ejemplo, la comparativa de un año a otro; mientras que el 'stock' mide el dato agregado de esa misma variable. El ejemplo más sencillo para comprenderlo está en el empleo: el flujo mide la creación de puestos de trabajo y el 'stock' los puestos de trabajo totales que existen.

Pues bien, Sánchez prefiere fijarse en el flujo, ya que el ritmo de la economía sigue siendo bueno, y ha empezado a ocultar el 'stock', esto es, todos los desequilibrios que tiene acumulados España. El 'Pdro' candidato decía la verdad cuando se fijaba en la tasa de paro superior al 15% y el Sánchez presidente también dice la verdad cuando se refiere a los 450.000 empleos creados. Sin embargo, cualquiera de las dos visiones está sesgada y responde a una lectura partidista.

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1. Empleo. En un mitin en Molina de Segura (Murcia) Sánchez recordaba una conversación reciente con "una compañera" trabajadora de Madrid de 45 años que quería comprarse una casa pero que no lo iba a hacer porque "no sabía si va a seguir trabajando o se irá al paro". El presidente se refería así al grave problema del elevado nivel de desempleo. En efecto, se trata de un drama nacional y, además, del mayor problema económico de España.

En ese momento el paro estaba por encima del 15% y en ese nivel cerrará el año (todavía no se conoce el dato oficial, pero la previsión del Gobierno es que acabe en el 15,5%). La diferencia es que Sánchez no hizo ni una sola referencia al drama del desempleo durante su discurso de cierre de año. Directamente ocultó a los 3,3 millones de parados. Eso sí, elogió el buen ritmo de creación de empleo: "Hay medio millón de personas más trabajando durante estos meses que hace un año".

Sánchez no hizo ni una sola referencia al drama del desempleo, directamente ocultó a los 3,3 millones de parados que todavía tiene España

También celebró el incremento del empleo entre las mujeres: "Hay 261.406 mujeres más trabajando entre enero que hace un año". Y jóvenes: "En los últimos doce meses han encontrado un trabajo 111.000 jóvenes". Además de ignorar el problema de la tasa de desempleo, el presidente celebró unos buenos datos que en los últimos trimestres han sido peores de lo que eran hace un año. Esto es, ni siquiera se refirió a la desaceleración del mercado laboral.

De hecho, para referirse a las previsiones de creación de empleo lo hizo agregando las cifras de 2018 y 2019: "Las previsiones que maneja el Gobierno es que se crearán 800.000 empleos en dos años". De esta forma ocultó la realidad, que no es otra que el ritmo de creación de empleo se frenará significativamente en 2019, pasará de crecer un 2,5% a un 2%, según las estimaciones del propio Ejecutivo. En cifras, esto significa que España pasará de crear 423.000 empleos en 2018 a 371.000 empleos en 2019, esto es, más de 50.000 empleos de diferencia. Pero el Sánchez presidente ocultó ese dato que no se le hubiese pasado por alto al PDR candidato.

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2. Precariedad. En una rueda de prensa celebrada en la sede del PSOE en Ferraz en enero de 2018, Sánchez centró su intervención en unos datos concretos. Y lo hizo para "volver a denunciarlos, ponerlos negro sobre blanco porque me parece importante". Se refería a la precariedad del empleo: "El 90% de los contratos firmados en 2017 fueron temporales".

Solo el 10,58% de los contratos firmados en noviembre fueron indefinidos, mientras que la temporalidad superó el 89%

Ese dato era muy importante para el 'Pdro' candidato, pero no para el Sánchez presidente, ya que no hizo referencia a la temporalidad en la contratación. Y eso que no ha cambiado casi nada desde entonces. Según los datos de las Oficinas de Empleo, solo el 10,58% de los contratos firmados en noviembre fueron indefinidos, mientras que la temporalidad superó el 89%, y eso que no es un buen mes para los sectores estacionales.

3. PIB. Sánchez inició su discurso económico de cierre de año con un indicador que hasta ahora apenas había empleado: el PIB. "España lidera el crecimiento entre las principales economías europeas" y completó, "según las estimaciones de la Comisión, España crecerá más que Francia, Italia, Alemania y el promedio del área del euro". No le falta razón, el problema es que esto viene pasando desde hace varios trimestres y nunca se lo había reconocido al Gobierno anterior.

El segundo problema es que, igual que le ocurre al empleo, el PIB está en fase de desaceleración. Según la propia previsión del Gobierno, la economía crecerá un 2,6% este año y un 2,3% el próximo.

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4. Finanzas públicas. Sánchez presumió durante su discurso de cierre de año de la senda de consolidación fiscal que está siguiendo su Gobierno. "Conseguiremos el primer superávit primario desde el inicio de la crisis", presumió. El dato primario se refiere al saldo antes del pago de los intereses de la deuda. Efectivamente será positivo este año, pero en su discurso no dijo que se deberá únicamente a los presupuestos que dejó firmados el exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro y no a su gestión.

De hecho, la senda de estabilidad que pretende establecer Sánchez marca un ritmo más laxo en la reducción del déficit público y no corrige al déficit estructural. El Gobierno presentó antes las Cortes un nuevo objetivo de estabilidad que elevaba en 6.000 millones de euros el umbral máximo de déficit para 2019. El PP utilizó su veto en el Senado para frenar la iniciativa, pero quedó patente que el Ejecutivo no tiene mucha prisa en reconducir la senda fiscal.

La senda de estabilidad que pretende establecer Sánchez marca un ritmo más laxo en la reducción del déficit público y no corrige al déficit estructural

No solo eso, el Sánchez de la oposición se centraba más en montante total del déficit que en su evolución anual. "España sufre el mayor déficit público de toda la Unión Europea, solamente superado por Grecia", acusó a Rajoy durante la sesión de investidura de agosto de 2016. Dos años después, España es el país con mayor déficit público, esta vez superando a Grecia, y es el único país que sigue dentro del brazo correctivo de la UE por déficit excesivo, pero de eso el presidente Sánchez prefiere no acordarse.

5. Exportaciones. Sánchez presumió también de la buena imagen que lanza la economía española hacia el exterior. Lo hizo refiriéndose a la inversión extranjera directa (IED) y también a un indicador un tanto extraño: las exportaciones de bienes. Es extraño porque el presidente no se acordaba de las exportaciones cuando estaba en la oposición, porque es más normal referirse a todas las exportaciones y no solo a las de bienes, porque los datos están muy afectados por la subida del precio del crudo y, sobre todo, porque el sector español vive sus peores meses en años.

El sector exterior es la causa principal de la desaceleración de la economía española. Este año restará en torno a cinco décimas al PIB como consecuencia del parón de las exportaciones. En el último trimestre cayeron ya en territorio negativo: -0,9% intertrimestral. En tasa interanual apenas crecen un 1,3%, esto es, cuatro veces menos que hace justo un año.

Y en el caso concreto de la exportación de bienes, el frenazo del comercio mundial ha provocado que la industria española esté al borde de la recesión después de perder un 0,2% de su actividad en el tercer trimestre del año. Sorprende, por lo tanto, que presuma de las exportaciones y que oculte que el sector vive uno de sus peores momentos de la última década.

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