Acaba con la política de la prudencia

La previsión económica del Gobierno ya es más optimista que la de los analistas

El panel de Funcas y el de Bloomberg rebajan la previsión de crecimiento para 2019 hasta el 2,3%. El Ejecutivo se enfrenta a un gran dilema: reconocer la ralentización o mantenerse en el optimismo

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Una de las primeras decisiones económicas que adoptó Mariano Rajoy cuando llegó a La Moncloa en 2011 fue terminar con las previsiones económicas optimistas. Es cierto que lo hizo como respuesta a la negación de la crisis de su antecesor en el cargo, José Luis Rodríguez Zapatero, pero mantuvo esta posición hasta el final de su presidencia. Eso no significa que Rajoy respetase las buenas prácticas presupuestarias, porque con unas previsiones de crecimiento prudentes, siempre hinchaba la previsión de ingresos para cuadrar los números, pero sus estimaciones de PIB siempre eran conservadoras.

Ahora es el turno de Pedro Sánchez de establecer su política presupuestaria, y todo parte con la elaboración del cuadro macroeconómico que tiene que soportar las previsiones de ingresos y gastos del Estado. El problema para este Gobierno es que ha accedido a La Moncloa justo en un momento en que los indicadores macro han mostrado una debilidad superior a la esperada. En los últimos años siempre fue fácil hacer previsiones prudentes, porque en todos los casos se revisaban al alza, dado el buen ritmo de la recuperación. Sin embargo, ahora ocurre lo contrario, la ralentización está siendo más lenta de lo que todos anticipaban.

La mayor parte de analistas han reaccionado a estos datos revisando a la baja su previsión de crecimiento para este año y el próximo. Una situación que deja la estimación oficial del Gobierno entre las más optimistas del mercado. Esto significa que el Ministerio de Economía, encargado de elaborar el cuadro macroeconómico, se ve presionado a recortar la previsión de crecimiento con la que se elaborarán los Presupuestos Generales del Estado para 2019. De lo contrario, mantendrían una estimación que no se alinea con el mercado.

[Por qué EEUU recuperó en 2013 el dinero del rescate y España perderá 60.000 millones]

Los paneles de Funcas y Bloomberg publicados esta semana apuntan hacia una mayor desaceleración de la economía. Las dos encuestas entre analistas recogen una previsión de crecimiento para 2019 del 2,3%, una décima menos que en su previsión de primavera y también una décima menos de la actual estimación del Gobierno.

El Ejecutivo revisó el cuadro macro de Rajoy el pasado mes de julio y decidió mantener sin cambios las previsiones de crecimiento. En ese momento, las estimaciones se situaban en línea con las del mercado, pero no se conocían todavía los indicadores del verano. La debilidad del turismo o las exportaciones evidencian cómo se está desacelerando la demanda exterior, que fue el gran viento de cola de España en 2018.

La llegada de turistas en julio se contrajo un 5% interanual y las exportaciones crecen tres veces menos que en 2017

La llegada de turistas en julio se contrajo un 5% respecto al mismo mes del año anterior. Además, las exportaciones crecieron menos de un 3% en el primer semestre del año, muy lejos del ritmo de crecimiento superior al 9% del mismo periodo del ejercicio anterior. Estas cifras, unidas a la caída de la confianza de los consumidores y las empresas, ponen de manifiesto que la economía española se enfrenta a una fase de desaceleración.

Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) elabora un cálculo del ciclo económico actualizado diariamente en base a los diferentes indicadores que se van publicando. Este Índice Fedea muestra en agosto su primera contracción desde el año 2014. Si bien la caída es débil y puede ser pasajera, sí que refleja las dudas actuales de los analistas sobre la evolución económica.

La batalla por la décima

Es cierto que las previsiones del consenso de mercado apenas difieren en una décima de las del Gobierno, lo que significa que en ningún caso hay un optimismo desmesurado en Moncloa. Sin embargo, el mero hecho de que las estimaciones del Ejecutivo se mantengan en la parte alta evidencia las reticencias a cambiar el cuadro macro.

Por el momento, la presión sobre el Gobierno se limita a la rebaja de las previsiones de los analistas privados. El problema verdadero llegará cuando los organismos oficiales como el FMI, la Comisión Europea o la OCDE actualicen sus estimaciones. Llevan sin hacerlo desde la primavera y todas lo harán en las próximas semanas, y el riesgo de que sea a la baja es muy elevado.

[Normalización, el nuevo eufemismo del Gobierno para referirse a la desaceleración]

En ese momento, el Gobierno tendrá pocos argumentos para no reflejar en sus previsiones los pobres datos de los últimos días. El Ministerio de Economía se resistirá a hacerlo por dos motivos. El primero es que cuanto más optimista sea el cuadro macro, mayores serán las proyecciones de ingresos y, por tanto, mayor gasto público permitirá la Comisión Europea. El segundo es que Moncloa quiere quitar gravedad a la desaceleración económica y, para ello, necesita que los datos económicos sean lo más benignos posible.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
13 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios