ENTREVISTA CON EL EXGOBERNADOR DEL BANCO DE ESPAÑA

"Hemos tenido una tremenda soberbia de reguladores después de la caída de Lehman"

A Fernández Ordóñez le tocó vivir uno de esos momentos que marcan para toda la vida: la crisis de Lehman. En esta entrevista, la primera que concede, reflexiona sobre lo que pasó

Foto: Miguel Ángel Fernández Ordóñez. (Foto: Carmen Castellón)
Miguel Ángel Fernández Ordóñez. (Foto: Carmen Castellón)

Miguel Ángel Fernández Ordóñez (Madrid, 1945), tiene ahora una obsesión intelectual: investigar qué se puede hacer con los bancos, que están en el origen de las crisis financieras. Probablemente, porque respira por la herida. Fue gobernador del Banco de España entre 2006 y 2012, y le tocó vivir, por lo tanto, los años más duros de la mayor crisis financiera desde 1929. Fernández Ordóñez, sin embargo, no quiere mirar hacia atrás. Ni siquiera para defenderse o para sacar conclusiones sobre lo que se hizo en aquellos años terribles. Lo que le preocupa ahora es evitar futuras calamidades financieras. Y lo que propone es una reinvención del sistema bancario, obligándole a que el dinero de los clientes sea depositado en los bancos centrales para evitar que se use de forma malévola. Entonces, asegura, podría funcionar el mercado.

P.- ¿Cómo recuerda la caída de Lehman, aquél 15 de septiembre de hace una década?

R.- Vivimos aquellos días, lógicamente, con mucha preocupación. Lo primero que hicimos fue mirar los balances de la banca española, y vimos que no tenían productos tóxicos, por eso la crisis llegó a España retrasada. Otra cosa es que, pasado el tiempo, los activos inmobiliarios se fueran volviendo tóxicos. Algunos dicen ahora: ¿por qué no se nacionalizaron bancos? Precisamente, porque esa toxicidad, en el caso español, era distinta. Se produjo a lo largo del tiempo. Un activo financiero puede pasar de valer 100 a 20 en muy poco tiempo, pero la caída de los precios inmobiliarios pasó de 100 a 80 o 60 en varios años. Esa es la diferencia. La crisis española tiene una naturaleza muy distinta a la del resto.

P.- ¿De lo que no había ninguna duda era de la dependencia de la banca española de la financiación exterior?

R.- Era evidente que la banca española era muy dependiente, y eso significó una preocupación impresionante. No tanto por los activos tóxicos, pero sí por el lado internacional. Sabíamos que habría recesión. Es por eso que, para mí, lo importante no es lo que pasó el 15 de septiembre, sino por qué desde el año 1996 hasta el año 2008, es decir durante doce años, y en una serie de países, España, EEUU, Irlanda… el crédito creció sistemáticamente por encima del PIB. Ese es el problema que tenemos que evitar en el futuro. Si no hubiera habido explosión de deuda, y todo crédito es una deuda, no hubiera habido crisis, y eso es lo que la gente no ve. Por entonces, lo advertíamos algunos, pero a la gente le importaba poco. Éramos los pepito grillo y nos contestaban con el 'España va bien'. A mí, lo que me divierte es ver lo que no se ve. Y es verdad que no vi el tema bancario, pero los problemas económicos de España, el endeudamiento excesivo, sí. Yo pensaba que la crisis iba a ser solo económica, pero al final también fue bancaria.

Es soberbia pensar que los reguladores sabemos qué debe hacer una entidad financiera. Es mejor que funcione el mercado

P.- Decía Ben Bernanke, el expresidente de la Reserva Federal, que cuando se dejó caer a Lehman no se calibraron correctamente los efectos devastadores. ¿Está de acuerdo?

R.- Está ya asumido por todos que dejar caer a Lehman fue un error. En una crisis bancaria tú puedes creer que el sistema bancario actual es el peor, como piensa Mervyn King [exgobernador del Banco de Inglaterra], pero es el sistema que tienes. Y una vez que estalla, lo que tienes que hacer es salvarlo con todos los medios: meter dinero, liquidez, garantías… hacer todo lo posible. En Lehman no se hizo eso. Probablemente por la ideología republicana de Paulson [exsecretario del Tesoro de EEUU], que decía: "vamos a darles una lección". Eso no se puede hacer. No se puede enseñar a la gente a actuar bien cuando se te está hundiendo un banco y se te está hundiendo la economía. Esa lección se aprendió en dos días. De hecho, a los dos días se nacionalizó AIG, que ni siquiera era un banco. Creo que esa ha sido una de las buenas lecciones aprendidas, la mala fue el error de Lehman. Los bancos tienen el dinero, y hay que salvarlos, porque, de lo contrario, la depresión es de caballo.

P.- Ya, pero en todo eso hay un cierto riesgo moral. Se salva a los bancos, pero también a los banqueros culpables de la crisis…

R.- Sí, eso es verdad, salvando a los bancos salvas a los banqueros, como demuestran los beneficios que han obtenido antes. Eso no se lo quitas, aunque las acciones valgan cero. Pero eso no lo puedes hacer cuando tienes encima el incendio. El riesgo moral es una cosa muy seria y que hay que evitar, absolutamente de acuerdo, pero no puedes evitarlo en medio de la crisis. Es como si un médico le dice a alguien que ha tenido un infarto: lo que tiene que hacer es dejar de fumar, de comer de forma copiosa o empezar a hacer deporte, pero no interviene al paciente. Lo que tienes que hacer es salvar a quien ha tenido un infarto. Si no haces eso, se hubiera producido el colapso de los años 30. Cuando los bancos centrales dicen que hemos salvado a la economía, es verdad. Lo que pasa es que tenemos que estudiar para saber qué tenemos que hacer para no volver a hacer lo que hemos hecho. Y eso es lo que ahora me interesa más.

El exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. (Foto: Carmen Castellón)
El exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. (Foto: Carmen Castellón)


P.- Estará de acuerdo en que la forma de salvar al sistema con políticas monetarias ultraexpansivas, puede estar generando daños colaterales que se verán en el futuro

R.- Esa es la segunda parte. Aquí hemos hecho muchas cosas: garantías, compras de bancos, reestructuraciones, concentraciones… A corto plazo había que hacerlo. Tú tienes un sistema perverso que obliga a hacer cosas que te parecen mal, pero que si no las haces es peor. La lógica del sistema es que tienes que proteger a los bancos. Ahora bien, si tuviéramos un sistema de dinero seguro, como sostienen Martin Wolf y otros, por el que solo los bancos centrales, y no los privados, pudieran producir dinero, no habría problemas. Es una idea que viene de Fisher, de Friedman…, y nos llevaría a que un fracaso en el sistema financiero no tendría consecuencias. Por ejemplo, si un fondo de inversión fracasa, no pasa nada. El Estado no está obligado a salvarlo. El problema actual es que cuando quiebra un banco, lo que quiebra es el dinero, nos quedamos sin el sistema de pagos. Lo que hay que hacer es cambiar el sistema bancario.

P.- En definitiva, se ha favorecido una economía más financiera, más especulativa, que es el origen de la crisis.

R.- Algunos bancos centrales han publicado artículos en los que responden a una pregunta: ¿Qué habría pasado si no hubiéramos actuado así? Pues que hubiera sido peor para los pobres porque el desempleo hubiera sido monstruoso. La alternativa hubiera sido que Europa, en vez de tener el 10% de desempleo, tendría el 30% por no ayudar a los dueños de activos financieros. Es cierto, sin embargo, que hay quien ha propuesto transferir dinero directamente a la gente y no a comprar activos financieros. Sería interesante hacer un estudio contrafactual sobre qué hubiera pasado si en lugar de comprar miles de millones de activos financieros se hubiera hecho con el llamado "helicóptero".

Lo que es evidente es que la QE ('quantitative easing') ha generado un aumento de la desigualdad al crecer el valor de los activos

P.- ¿Y qué se puede hacer para evitar que eso vuelva a suceder? Hay que reinventar la banca

R.- En eso es en lo que estoy trabajando. La idea de ir hacia otro modelo de banca es muy vieja. Y ha preocupado al 30% de los economistas en los últimos 200 años. El último papel que escribe David Ricardo es sobre dinero seguro. Ahora, el dinero que imprimen los bancos centrales es muy pequeño en relación al que existe en las cuentas corrientes, porque los bancos privados producen dinero dando créditos. Y ese dinero, en lugar de estar en el banco central, está en los balances de los bancos privado. Si todo va bien, no hay problemas. Pero ese dinero es muy frágil, porque si baja el valor de sus activos no pueden devolverlo. Incluso, no pueden, aunque sean solventes, si tienen problemas de liquidez. Hay activos que no pueden deshacerse rápidamente, aunque su valor sea superior al pasivo. Ahora, el 97% del dinero lo han producido los bancos privados.

La gente cree que el dinero lo crea y lo imprime el banco central y los bancos son intermediarios y, sin embargo, es todo lo contrario. Los bancos no cogen los depósitos y los prestan, como cree la gente, sino que crean el dinero. Cuando pides 100.000 euros y el banco te lo da, no es que el banco saque de otra cuenta esa cantidad, sino que hace una anotación contable que crea el dinero. Esto, que lo ha explicado muy bien el Banco de Inglaterra desde el año 2014, le cuesta entenderlo a la gente. Eso es lo que hace que el sistema bancario tenga en sí un estímulo al endeudamiento. De hecho, los créditos no son más que deudas. Esto genera dos problemas, la fragilidad: el cliente puede no devolver el crédito, y que solo se crea el dinero si se crea deuda, al contrario que los bancos centrales, que pueden crear dinero sin necesidad de que haya una deuda. Eso es lo que explica que el sistema bancario tenga un incentivo feroz a endeudarse, y es lo que crea burbujas.

P.- ¿Y qué propone? Una especie de nacionalización de la banca prohibiendo que cree dinero

R.- Hasta 1844, que se aprueba la ley Peel, los bancos creaban dinero con su propio papel, pero fue entonces cuando una ley dijo que el dinero lo crearía el Estado. Y eso es algo que se hizo y ahora es lo normal. En el siglo XIX todos los bancos podían producir billetes, hasta la ley Peel. ¿Qué pasó? Que nadie se dio cuenta de que los bancos podían crear dinero mediante anotaciones en cuenta. En los años 30, Irving Fisher y una serie de economistas de Chicago fueron a Roosevelt y le dijeron que, además de cambios regulatorios como la ley Glass-Steagall, había que obligar a los bancos a poner el dinero de los depósitos en el banco central.

La alternativa habría sido que Europa, en vez de tener el 10% de desempleo, tuviese el 30% por no ayudar a los dueños de activos

P.- ¿Eso supondría que todos los depósitos de los ciudadanos estarían en el banco central?

R.- Los que se está proponiendo en los últimos años es que como hay una enorme capacidad de computación y de almacenamiento de los ordenadores, el Banco de Inglaterra, por ejemplo, podría tener 77 millones de cuentas de los ciudadanos y empresas, y no las 9.000 que tiene ahora de los bancos. Esto antes no era tecnológicamente posible, pero ahora sí.

P.- ¿Esto es una especie de nacionalización de los depósitos bancarios?

R.- La misma que se hizo con el dinero/papel. Antes la gente decía: "Pero vamos a ver, ¿es que todo el dinero lo va a imprimir el banco central?… ¡¡¡Es una nacionalización del dinero!!!'". Y ahora se ve normal. El dinero es público. Eso permitiría además que el mercado de crédito funcionara sin tener la lista de protecciones e intervenciones, y que son Basilea 2, Basilea 3…, y que solo tiene la banca y no el resto del sistema financiero. Ahora yo no veo a nadie que diga que los bancos deberían poder imprimir dinero. Y si no les dejamos fue porque se vio que imprimían billetes con promesas a las que luego no podían hacer frente. Y ahora lo que vemos es que gestionan depósitos a los que luego no pueden hacer frente.

P.- ¿No le parece suficiente aumentar los requisitos de capital a la banca para evitar nuevas burbujas?

R.- A finales de 2008, nada más comenzar la crisis, se reunió el G20 y se lanzó la creación del FSB (Financial Stability Board), yo formé parte del comité ejecutivo, y de allí salió Basilea 3. ¿Y qué decía esta nueva regulación? Pues que había que fijar nuevos coeficientes de liquidez o cómo había que retribuir a los directivos. Una serie de normas que han dado lugar a leyes, como la Dodd-Frank, que tienen cada una de ellas más de 10.000 páginas con su desarrollo, y que ni los banqueros ni nadie puede leer o supervisar. Es una soberbia pensar que los reguladores sabemos qué debe hacer una entidad financiera. Es mejor que funcione el mercado.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez durante su entrevista con El Confidencial. (Foto: Carmen Castellón)
Miguel Ángel Fernández Ordóñez durante su entrevista con El Confidencial. (Foto: Carmen Castellón)

P.- ¿Existe algún ejemplo de lo que propone?

R.- Hace unos días ocurrió algo que ha pasado inadvertido en España. Un exfuncionario de la Reserva Federal ha creado un banco que se llama The Narrow Bank. Y lo que ha hecho es anunciar a sus clientes que todos los depósitos los coloca en la Reserva Federal y, por lo tanto, van a estar seguros. Y lo que ha pasado es que la Fed no le ha dejado operar. Es decir, que se ha prohibido ejercer a un banco totalmente seguro, sin duda porque desmontaría todo el sistema permitiendo que los ciudadanos depositaran su dinero en el banco central directamente o a través de una entidad. ¿Quién colocaría el dinero en otro banco que puede quebrar? Esto no es un ejemplo de los que hay que hacer, pero sí muestra los problemas del sistema actual.

P.- ¿Qué no se hizo y se tendría que haber hecho para que la crisis no fuera tan dura?

R.- Creo que en los sistemas de resolución de entidades financieras habría que haber dejado manos libres a los bancos centrales o a quien vaya a resolver la crisis. Pero manos libres para actuar cuando se produce una crisis.

La gente cree que el dinero lo crea y lo imprime el banco central y los bancos son intermediarios, y es todo lo contrario

P.- ¿Qué hubiera cambiado si el BCE saca adelante su QE [expansión cuantitativa por sus siglas en inglés] mucho antes, como hizo EEUU?

R.- Hombre, yo creo que hubiera sido mejor. Tuvimos una reacción lenta, los americanos reaccionaron antes. Eso es evidente. El QE ha tenido buenos efectos y los podía haber tenido antes. Pero, aunque tarde, se ha hecho y esa lección está aprendida. Si nos olvidamos de esto, creo que las cosas se han hecho bastante bien.

P.- ¿Y cómo estamos saliendo de la crisis? ¿Endeudando al Estado?

R.- Tenemos enormes discusiones sobre eso. Lo que se hace al comienzo es una política fiscal expansiva, y, a continuación, se hizo lo que se ha llamado austericidio. También hemos aprendido mucho. Al principio, el BCE utilizaba solo los tipos de interés y no inyectó dinero en la economía porque algunos pensaban que era un sacrilegio, pero al final lo hizo, y eso, es evidente, ha evitado que la depresión fuera mayor. ¿Que se podían haber hecho las cosas mejor? Bueno… Lo que es evidente es que la QE ('quantitative easing') ha generado un aumento de la desigualdad al favorecer el incremento del valor de los activos financieros, cuando el 80% de esos activos están en manos del 10% de la población. Y, además, con menor impacto sobre la inflación, porque ese dinero que se inyecta a la economía no va al consumo.

P.- ¿Han vuelto a ganar los keynesianos a los monetaristas, como en los años 30?

R.- Eso está por ver. Ahora hay gente que dice que el BCE debería estar haciendo una política más acomodaticia, que son los keynesianos, o llámalos como quieras, pero hay también quienes advierten que con tipos a cero no se puede hacer frente a una nueva recesión. No veo quién tiene la razón. Como dicen los chinos, ningún hombre puede decir que es feliz hasta el último día de su vida. Esto no se ha acabado. Las inversiones que se están haciendo ahora por los tipos de interés que tenemos pueden ser basura. Este debate no está resuelto.

Las inversiones que se están haciendo ahora por los tipos de interés que tenemos pueden ser basura. El debate no está resuelto

P.- ¿Cómo es posible que no se detectara la existencia de una burbuja tan enorme?

R.- Para evitar eso, precisamente, se han creado organismos macroprudenciales. Pero son organismos poco operativos. Cuando les quise enseñar a los estudiantes una fotografía del ESRB (Consejo de Riesgo Sistémico, por sus siglas en inglés), del que yo formaba parte, me di cuenta de que éramos 70 personas y no existe ninguna fotografía en Internet. A veces pienso que se debería haber elegido a seis o siete expertos que no fueran ni banqueros centrales ni de las Comisiones de Valores ni de los organismos supervisores de seguros, y que dijeran: hay cosas que no nos gustan. Creo que por defender el dinero frágil de los bancos hemos hecho tal cantidad de cosas innecesarias...

P.- Probablemente, por la enorme influencia de los grupos de presión sobre los reguladores.

R.- Eso sucede en todos los sectores, y, a veces, se llega a eso que se llama la captura del regulador. Por eso, precisamente, no debemos pensar en regular mejor; lo mejor es tener un sistema bancario en el que funcione el mercado. Lo que pasa es que da miedo. Hemos preferido regular hasta los 'bonus', pero en los 'hedge fund' hay muchos directivos que ganan más que los directivos de bancos y nadie se preocupa de ello. Si un 'hedge fund' quiebra, y han quebrado una docena durante la crisis, no es un problema para la gente, solo es un problema para sus accionistas y directivos, lo que no sucede en el caso de la banca.

Sede del Banco de España. (EFE)
Sede del Banco de España. (EFE)

P.- ¿Qué tendría que haber hecho durante sus años al frente del Banco de España y no se hizo?

R.- Se hicieron tantas cosas. Aquello fueron 24 horas diarias sin parar. Yo lo que recuerdo es tener un magnífico equipo de supervisión que en todo el mundo era reconocido como uno de los mejores. Se hizo mucho. También una reestructuración que otros países aún no han hecho. Se creó la ley del Frob, que era dinero a cambio de una reestructuración. No se dio gratis el dinero. Se exigió que se reestructuraran.

P.- ¿Qué probabilidades hay de volver a tener un caso Lehman?

R.- Probabilidades no lo sé. Pero lo que creo es que, pese a todo lo que hemos hecho, sigue habiendo un problema de requerimientos capital. Siempre se utiliza el indicador que mide el capital en relación a los activos ponderados por riesgo, pero a mí me parece mejor el indicador que reúne todos los activos de los bancos y los divide por el capital. Esa ratio se introdujo en Basilea y en Europa se ha decidido que debe ser al menos del 3%. En EEUU, que son más exigentes, se ha decidido el 5%. Hoy, muchos bancos están por debajo del 3% en Europa. Hay algunos analistas que dicen que esa ratio debería llegar al 25%, porque ahora los bancos ponen tres euros de cada cien que prestan y el resto, 97, es dinero de los demás. Es decir, de cada cien euros que se juegan los bancos, ellos solo ponen tres. Es necesario que aumente lo que los ingleses llaman 'skin in the game' [jugarse el pellejo] para que funcione el mercado.

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