Pese al récord de exportaciones

Vuelta a las andadas: el déficit comercial (sin energía) se disparó un 434% en 2017

El déficit no energético superó los 4.000 millones después de que las importaciones se dispararan en 18.000 millones. España ha dilapidado en cuatro años un superávit de 24.000 millones

Foto: Buque de carga en el puerto de Algeciras (Efe)
Buque de carga en el puerto de Algeciras (Efe)

El déficit comercial era uno de los problemas estructurales de la economía española que parecían solucionados con la crisis. El crecimiento de las exportaciones llevó al Gobierno a celebrar el fin del déficit comercial no energético cuando se alcanzó un superávit de más de 24.000 millones de euros. Pero la alegría ha durado muy poco. Como siempre ha ocurrido, las importaciones se han disparado con la recuperación hasta marcar su máximo histórico, lo que ha terminado por convertir los 'números verdes' en 'rojos'.

En 2017 España tuvo un déficit no energético de 4.023 millones de euros, lo que significa que en un año se disparó un 434%, según los datos publicados por el Ministerio de Economía. Y eso a pesar de que las exportaciones siguen creciendo y marcan cada año niveles históricos. Sin embargo, el ritmo de las importaciones, alentadas por el crecimiento de la demanda interna, ha borrado el superávit y ha generado el mayor saldo negativo desde 2011. En 2017 las importaciones de bienes no energéticos se incrementaron en 18.200 millones de euros, mientras que las exportaciones crecieron en 15.000 millones, diferencia que explica el crecimiento del déficit a lo largo del año.

Las importaciones de bienes no energéticos llevan cuatro años creciendo y en este periodo se han disparado un 34% hasta marcar máximos históricos. En total son más de 66.500 millones de incremento de las importaciones en un periodo de tiempo muy reducido. Las exportaciones han podido compensar el 57% de este 'boom' de las importaciones, pero el resto se ha ido todo a déficit. La consecuencia es que España ha dilapidado un superávit de 24.000 millones de euros y que hoy es un déficit de 4.000 millones.

El incremento del déficit comercial no debe restar importancia al récord del sector exportador español. En 2017 se produjo un inesperado repunte de las ventas en el exterior gracias al aumento del comercio mundial. Los principales socios de España atraviesan el mejor momento desde el estallido de la crisis, lo que permite a la industria española elevar su producción y colocar sus bienes en el mercado internacional. Si a eso se une que los precios de los productos de exportación volvieron a recuperarse en 2017 después de casi tres años en negativo, el resultado es el sorprendente crecimiento de los ingresos del exterior que consiguió la economía española. En concreto, la importación de bienes no energéticos se disparó en 15.000 millones de euros respecto al año anterior, lo que supone el mayor incremento desde el año 2011.

Los problemas del petróleo

Uno de los mayores vientos de cola que tuvo la economía española entre 2012 y 2016 fue el desplome del precio del petróleo. Dado el déficit de productos energéticos que tiene el país, la caída del precio provocó una gran transferencia de rentas hacia los hogares y las empresas que sirvió para dinamizar la demanda y acelerar la recuperación. Sin embargo, en 2017 terminó ese ciclo bajista del crudo y desde entonces no ha dejado de encarecerse. El resultado es que los productos energéticos también empezaron a pesar sobre la balanza comercial.

El déficit energético de España se incrementó en 2017 en 4.100 millones de euros, un 25% más que en el año anterior. De esta forma, el déficit energético del país superó los 20.700 millones. Eso sí, su incremento fue inferior al del déficit no energético, por lo que su contribución al déficit comercial total fue inferior, paso del 96% de 2016 al 84%. Esta es la menor contribución del déficit energético desde el año 2010 y se produce como consecuencia del aumento de las importaciones de bienes no energéticos.

Si se suma el déficit energético y no energético, el resultado total de la balanza comercial española arrojó un saldo negativo de 24.700 millones de euros en 2017, lo que supone un deterioro de casi 7.400 millones en un solo año. Un aumento del déficit comercial del 42% respecto al año anterior, el mayor incremento desde el año 2013. Unas cifras que todavía están a años luz de los peores datos de la burbuja, pero que conviene vigilar de cerca para evitar un desequilibrio estructural de la economía española.

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