Un lastre para la economía

La escalada del petróleo dispara el coste de las importaciones un 42%

El déficit comercial de España superó los 18.500 millones en septiembre, de los cuales, 16.000 se deben a la energía. El barril de Brent cotiza en su nivel más alto en más de dos años

Foto: Pozos petrolíferos de Gudong, China. (EFE)
Pozos petrolíferos de Gudong, China. (EFE)

El desplome del petróleo entre 2014 y 2016 fue uno de los grandes impulsores de la economía española durante la recuperación. El ahorro en las importaciones elevó el PIB e incentivó el consumo de empresas y hogares al elevar su renta disponible. Este descenso llegó en el mejor momento para España y ha sido uno de los grandes motores del crecimiento. Pero en el último año el precio del barril ha vuelto a subir con fuerza, lo que provoca un encarecimiento de las importaciones.

El coste de las importaciones de productos energéticos hasta septiembre se ha disparado casi un 42% respecto al mismo periodo del año anterior, pasando de 21.000 millones a casi 30.000 millones de euros, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Economía. Esto significa que en estos nueve meses España ha tenido que destinar casi 9.000 millones más a la compra de productos energéticos. La mayor parte se ha destinado al petróleo y sus derivados, con 6.300 millones más. El carbón y la electricidad han costado 1.700 millones más y el gas, 900 millones.

Tal incremento de los costes de importación ha generado un fuerte deterioro en el saldo comercial de España, esto es, en la diferencia entre lo que importa y lo que exporta. El déficit energético escaló por encima de los 16.000 millones hasta septiembre, un 33% más que en el mismo periodo del año anterior.

Con estos números sobre la mesa más la proyección para el último trimestre del año, la conclusión es que la escalada del crudo restará a España algo más de medio punto de crecimiento este año. Según las últimas estimaciones del Gobierno, el PIB nominal crecerá un 4,2%, lo que significa que el petróleo se llevará algo más del 10% del avance que podría experimentar la economía este ejercicio. A pesar de este freno al crecimiento, la actividad económica del país no se ha resentido, lo que muestra el dinamismo que tenía España hasta el verano (está por ver qué pasa con los datos del último trimestre tras el referéndum del 1-O en Cataluña).

El déficit de toda la balanza comercial de España alcanzó en septiembre los 18.500 millones de euros, lo que significa que más del 85% de todo el desajuste se debe al saldo energético. Sin su efecto, la balanza comercial española estaría cerca del equilibrio, una situación inédita para el país.

Un deterioro que va a más

La escalada del petróleo no se detuvo en septiembre, sino que ha proseguido su avance desde entonces. El precio del barril de Brent, referencia europea, se ha situado en las últimas sesiones en el entorno de los 64 dólares, su nivel más alto desde junio de 2015. En el último mes y medio, su precio se ha incrementado algo más de un 10%. Los esfuerzos de los países productores para contener sus exportaciones y así elevar los precios, unidos a los problemas económicos de dos potencias productoras como son Nigeria y Venezuela, han provocado este último repunte en los mercados.

Esto hace presagiar que el deterioro de la balanza energética seguirá profundizándose en los próximos trimestres. Aunque ningún analista espera que el precio del barril vuelva a subir hasta los 120 dólares que alcanzó durante la crisis económica, sí que puede mantener su avance hasta el entorno de los 70 dólares.

La mayor parte del deterioro de la balanza comercial española responde al encarecimiento de los productos energéticos, pero no es el único motivo. El avance de las importaciones como consecuencia del tirón de la demanda interna también eleva el déficit comercial. Si se excluye el saldo energético, el resto de sectores dejaron un déficit de casi 2.600 millones de euros, el más alto desde 2011. El crecimiento de las exportaciones no está siendo suficiente para contrarrestar el incremento de las compras de productos extranjeros. Este deterioro de la balanza comercial afecta al saldo de la cuenta corriente de España, pero no evitará que España sume su quinto año consecutivo de superávit gracias al crecimiento de las exportaciones de servicios y el turismo.

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