draghi ve "difícil" alcanzar un acuerdo

Weidmann se harta de "financiar la fuga de capitales causada por el Gobierno griego"

El BCE no las tiene todas consigo con respecto a Grecia. Y eso es mucho decir por el papel protagonista que la entidad tiene -y tendrá- en el futuro inmediato del país

Foto: El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann
El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann

Son las voces. Las dos personas con más autoridad y más peso específico dentro del Banco Central Europeo (BCE). El primero, Mario Draghi, porque lo preside; el segundo, Jens Weidmann, porque es el mandatario del banco central alemán -Bundesbank-, a cuya imagen y semejanza se creó precisamente el BCE. Por eso, cualquier palabra suya adquiera una relevancia singular. Si, además, sus mensajes aluden a la crisis de Grecia, en la que el BCE cuenta con un papel estelar porque tiene en su manos que el país siga conectado al euro, esa importancia se multiplica. 

Y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido en las últimas horas. Los dos jefes del BCE se han pronunciado sobre la delicada situación helena. Draghi, para mostrarse escéptico con respecto a la posibilidad de que, finalmente Grecia y los acreedores alcancen un acuerdo. A preguntas de periodistas del diario italiano Il Sole 24 Ore, el presidente del BCE ha mostrado sus dudas. "No sé [si se alcanzará un acuerdo], esta vez es realmente difícil", ha declarado. 

En cuanto a Weidmann, ha confirmado su condición de halcón de halcones dentro del BCE. Y lo ha hecho con tres mensajes encadenados. El primero: "Los bancos centrales no tienen mandato, en mi opinión, para defender la solvencia de los bancos o los gobiernos". El segundo, que gracias a que el BCE ha congelado la Provisión de Liquidez de Emergencia (ELA, en sus siglas en inglés) de los bancos griegos y a los controles de capitales -corralito-, "el dinero de la ELA no va a ser usado durante más tiempo para financiar la fuga de capitales causada por el Gobiero griego". Y el tercero, que se deriva de los dos anteriores: "El Eurosistema no debería incrementar la provisión de liquidez [a la banca griega] y los controles de capitales necesitan permanecer hasta que se acuerde por todas las partes un programa de asistencia apropiado y la solvencia tanto del Gobierno como del sistema bancario esté asegurada". 

El presidente del Bundesbank confirma así públicamente -lo ha hecho durante su intervención en unas conferencias organizadas por el banco central gerrmano- su posición con respecto al mantenimiento de la ELA para los bancos griegos. A su juicio, el BCE está excediendo su papel en este terreno, porque los asuntos de solvencia conciernen a los gobiernos y los parlamentos, no a la institución monetaria. 

Desde febrero, la ELA ha quedado como la única vía de financiación para los bancos griegos y, en estos momentos, constituye la conexión clave de Grecia con el euro. Si el BCE cierra del acceso de las entidades helenas a este recurso extraordinario, la salida de Grecia del euro -Grexit- será un hecho. 

Tras elevar continuamente desde febrero la cantidad de dinero que la banca helena puede conseguir mediante esta vía, el 28 de junio el BCE congeló el volumen en 88.600 millones de euros. Esta medida precipitó el corralito, con lo que se detuvo la fuga de capitales, pero introdujo unas restricciones que, entre otras condiciones, provocan que los que los griegos solo puedan retirar 60 euros al día a través de los cajeros y que los bancos lleven cerrados desde el 29 de junio. Desde entonces, el BCE, no sin debates internos, ha mantenido el acceso de la banca helena a la ELA, pero en los últimos días ha dejado claro que la retirará si no se alcanza un acuerdo que refuerce la solvencia de Grecia. 

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