crisis de grecia

Draghi mantiene conectada a Grecia con el euro, pero le aprieta la financiación

El BCE no pulsa el botón rojo que desconectaría a Grecia del euro, pero sí mete más presión al endurecer las condiciones para que su banca consiga financiación en la ventanilla de urgencia

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi

El Banco Central Europeo (BCE) lanzó este lunes una clara advertencia a Grecia. Por el momento, no ha pulsado el botón rojo que precipitaría la salida del país del euro -Grexit-, pero sí ha endurecido las condiciones para que la banca griega se financie a través de la ventanilla de urgencia que la institución monetaria la ofrece a través de la Provisión de Liquidez de Emergencia (ELA, en sus siglas en inglés). De este modo, emplaza al primer ministro griego, Alexis Tsipras, a que mueva ficha de verdad y lleve este martes una propuesta seria a Bruselas que acelere la consecución de un acuerdo. De lo contrario, la quiebra de la banca helena y el final de Grecia dentro del euro serán un hecho en cuestión de días. 

Todo ello, después de que la entidad presidida por Mario Draghi tome tres decisiones en una. La primera parte, y la que muestra un tono más conciliador y otorga más tiempo -no mucho, eso sí- a las negociaciones, consiste en mantener el acceso de la banca griega a la ELA. Haber cerrado esta ventanilla de urgencia a las entidades helenas hubiera sido pulsar el botón rojo, porque hubiera equivalido a desconectar a Grecia del euro. 

Pero hay dos partes más, estas ya menos amistosas y más duras para los intereses griegos. Por un lado, y aunque mantiene abierta la ELA, no la refuerza con más dinero, con lo que sigue congelada en los 89.000 millones de euros. Y sin más dinero, los bancos griegos tendrán imposible abrir y el corralito seguirá presente en la vida de los griegos. Por el momento, ya ha sido prorrogado -vencía, en principio, este lunes- hasta el jueves.

Es más, los serios problemas de liquidez de los bancos helenos alimentan la posibilidad de que Atenas tenga que endurecer las condiciones del control de capitales y reducir la retirada de efectivo en los cajeros a una cantidad inferior a los 60 euros permitidos ahora. Incljuso el BCE baraja la posibilidad de que a la banca griega se le acabe ya el dinero -todo el dinero- este mismo viernes, de ahí la importancia de un acuerdo rápido. 

Ajustando los colaterales

Por otro lado, la institución con sede en Fráncfort ha endurecido las condiciones para que los bancos se financien a través de la ELA. De hecho, esta es la principal novedad del comunicado difundido por el BCE y la variación mediante la que lanza a Atenas el aviso de que, de seguir así las cosas, no le quedará otra salida que pulsar ese botón rojo. Porque esta novedad supone un paso más hacia el Grexit

Para financiar a los bancos, el BCE exige que las entidades le entreguen unas garantías o colaterales. Estas garantías dan acceso a mayor financiación cuanto mayor es su calidad. Y al contrario, cuanto menor es su calidad, porque contienen mayor riesgo, el BCE las valora menos -les aplica un descuento o haircut mayor- y otorga menos financiación a cambio.

Lo que ha hecho la entidad capitaneada por Draghi es anunciar que "los descuentos sobre el colateral para la ELA se han ajustado". Es decir, como las garantías que ofrecen los bancos griegos es en gran medida deuda pública helena o avalada por Grecia y el BCE considera que su calidad ha descendido, concederá menos financiación a cambio de esos colaterales. "La situación financiera de la República Helena tiene un impacto en los bancos griegos porque el colateral que ellos usan para la ELA depende en un grado significativo de los activos vinculados al Gobierno", expone el BCE. 

Aunque las cifras son difusas, las estimaciones apuntan a que los bancos helenos aún tienen colateral por valor de 25.000 millones de euros. Con el ajuste anunciado -pero no concretado en su cuantía- en la valoración de los colaterales por parte del BCE, esas garantías darán acceso a menos financiación que antes, de ahí que esta medida apriete más las tuercas al sector financiero del país. 

El BCE, por tanto, no ha cortado por lo sano, pero tampoco ha atendido las demandas griegas de ampliar ya mismo el dinero disponible para sus bancos a través de la ELA -eso hubiera sido pulsar el botón verde- e incluso ha endurecido las condiciones para que se financie. "La decisión más importante está en manos del BCE, ya que tiene difícil justificación la extensión de las líneas de financiación de emergencia al sistema financiero heleno, pero si no la mantiene e incrementa, el colapso llegará instantáneamente. Esto no sería bueno para Grecia, pero tampoco para la Unión Monetaria y el euro", avisa Miguel Paz, de Unicorp Patrimonio. 

La fecha clave, el límite de los límites, se alcanzará el 20 de julio. Sin un acuerdo previo, Grecia impagará al BCE y Draghi no podrá mantener el apoyo a la banca

En una decisión apoyada en cuestiones técnicas -el BCE no da más dinero porque la ELA solo está permitida para entidades solventes y ahora mismo no está claro que los bancos helenos lo sean porque Grecia ya tiene un impago a sus espaldas-, resulta inevitable que en el contexto actual sea interpretada en clave política. Y con versiones para todos los gustos. Para los más duros dentro de la Eurozona y del propio BCE, la institución se está pasando de la raya al mantener abierto este recurso de urgencia a una banca que no es solvente; para los griegos y sus partidarios, el BCE está perdiendo su carácter técnico y está siendo una herramienta de presión política adicional sobre Grecia. 

Cualquiera que sea la interpretación, la decisión tres en uno del BCE deja claro que Grecia necesita ya un acuerdo con los acreedores -entre los que, para complicar más la situación, figura el BCE-. Y no hay mucho tiempo para ello. De forma exacta, ambas partes tienen dos semanas para alcanzar algún tipo de acuerdo que evite el Grexit. Porque si no se produce ningún pacto antes, el 20 de julio la salida de Grecia del euro será un hecho.

En 2012, Draghi se comprometió a “hacer todo lo necesario para salvar al euro“. Tres años después estas palabras le persiguen más que su sombra

Ese día, Grecia debe afrontar el vencimiento de 3.450 millones de euros en bonos que está en manos del BCE. Si no abona este dinero -y no lo hará si no consigue un acuerdo que le proporcione dinero-, Draghi sí que tendrá imposible mantener a la banca griega conectada a la ELA. "Los bancos griegos dependen de la financiación de emergencia", constatan desde la gestora Julius Baer. "Si Grecia no devuelve ese dinero, dará el argumento para que el BCE retire la ELA", añaden. O lo que es lo mismo, para que pulse el botón rojo. 

Como el BCE deja entrever con su última decisión que esta posibilidad está creciendo por momentos, también ha reforzado el compromiso que viene defendiendo en sus últimas actuaciones. "El Consejo de Gobierno está determinado a usar todos los instrumentos disponibles dentro de su mandato", avanza. En 2012, Draghi se comprometió a "hacer todo lo necesario para salvar al euro". Tres años después estas palabras le persiguen más que su sombra. 

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