mantiene, pero no eleva, la ela para grecia

Draghi da 48 horas a Grecia para que recapacite, pero induce el 'corralito'

El presidente del Banco Central Europeo no desconectó directamente a la banca griega de la respiración asistida de la ELA, pero sí indujo el coma financiero que significa el 'corralito'

Foto: El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (EFE)
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (EFE)

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, demostró ayer a Grecia la auténtica realidad a la que se enfrenta en estos momentos. Por si quedaba alguna duda, constató bien a las claras que sin la asistencia financiera exterior ni el país ni sus bancos tendrán dinero ni serán solventes. Lo curioso es que el banquero italiano ofició semejante baño de realidad con una decisión con la que, al mismo tiempo, concedió 48 horas más a Alexis Tsipras para que reconsidere su postura. Hasta la medianoche del 30 de junio, para ser exactos. 

Esa decisión no fue otra que la de mantener conectados a los bancos griegos a la Provisión de Liquidez de Emergencia (ELA), el único resquicio que las entidades helenas tienen a su disposición para financiarse. Si el BCE hubiera cancelado su acceso a la ELA, hubiera significado un paso casi definitivo hacia la salida de Grecia del euro -Grexit-.

Ante el evidente sesgo político de esta medida, y pese a que cada vez hay más voces en el seno del BCE que piden desconectar ya a la banca griega de la ELA, Draghi tiró de pragmatismo. La prórroga del actual rescate vence el 30 de junio. Si para entonces el Gobierno de Syriza no ha vuelto sobre sus pasos, ya habrá tiempo el 1 de julio para adoptar decisiones más contundentes. 

Draghi evitó una decisión que hubiera sonado demasiado política; es consciente de que, si Atenas no reacciona, el miércoles será una decisión técnica

Si Grecia no da marcha atrás y no paga al Fondo Monetario Internacional (FMI) los 1.600 millones que le debe abonar el 30 de junio, las evidencias para cerrar el acceso a la ELA serán incontestables: si el país no es solvente -y no lo será si no es capaz de pagar sus deudas-, sus bancos tampoco lo serán y la normativa establece que la ELA solo está disponible para entidades solventes, con lo que llegará el momento de bajar por completo la persiana de esta ventanilla de emergencia. Y será así por motivos técnicos -porque así lo exige la norma-, no políticos. 

Para este desenlace solo hay que esperar los acontecimientos del lunes y el martes. Y este es el tiempo que Draghi logró arrancar del seno del Consejo de Gobierno del BCE, al que convenció de la conveniencia de apurar ese margen antes que cerrar ya la ELA, algo que hubiera sonado más político que técnico y que hubiera dado más argumentos a Tsipras. Es más, 

Mensaje directo para Atenas

Pero Draghi no solo pretendió domar la furia de los más duros del BCE. También lanzó un mensaje de lo más directo a Tsipras: tiene dos días para reconsiderar su postura. De lo contrario, el veredicto está escrito. De hecho, en marzo de este año ya lanzó una advertencia muy directa al ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, de que el riesgo de retirar la ELA era real. 

(EFE)
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Y como prueba de que va en serio, la decisión adoptada este domingo contiene uno de esos detalles tan del gusto de los bancos centrales. El BCE mantuvo abierto el acceso a la ELA, pero no elevó la cantidad que los bancos pueden obtener mediante esta vía. La dejó inalterada en los 89.000 millones de euros a los que la elevó la semana pasada. 

¿Qué tiene de especial este hecho? Que los bancos griegos llevan varios días dependiendo de la ELA para atender la retirada de efectivo de sus sucursales. Sin más ELA, no podrían abrir sus puertas porque no podrían atender a sus clientes. Y como eso mismo fue lo que decretó el BCE, la consecuencia estaba clara: la imposición de controles de capitales, del denominado corralito, resultaba inevitable. Y eso fue lo que se anunció horas después.

O lo que es lo mismo, Draghi no desconectó a Grecia del euro, pero al no elevar la ELA sí indujo un coma financiero del que Grecia podrá volver si revisa su posición, o del que no despertará dentro del euro. Porque el BCE dejó claro que "está preparado para reconsiderar su decisión". Es decir, para retirar la ELA o para ampliarla; todo dependerá de lo que haga Tsipras entre hoy y mañana.  

¿Y más allá? ¿Significa que el BCE retirará la ELA seguro el 1 de julio? No. Draghi es consciente de que esta ventanilla de urgencia es el único nexo real que queda ya entre la Eurozona y Grecia, con lo que intentará mantener su acceso al menos hasta la celebración del referéndum. Si en la consulta triunfa la posición de Tsipras, el banquero italiano sí que tendrá complicado no romper ese último vínculo.  

Varios agentes de policía sacan dinero en un cajero. (Reuters)
Varios agentes de policía sacan dinero en un cajero. (Reuters)

"Todos los instrumentos"

Pero no fue el único mensaje que el BCE envió en su comunicado. Mandó otro igualmente sólido: "El Consejo de Gobierno está determinado a emplear todos los instrumentos disponibles dentro de su mandato". Y no tiene pocos, precisamente, puesto que se encuentra mucho mejor equipado que en 2010, cuando el estallido de la crisis griega propagó el contagio a otros países periféricos. Actualmente, su programa de compra de bonos públicos y privados (QE), su programa de compras condicionadas de bonos (OMT) y su barra libre de liquidez bancaria constituyen un potente muro de contención para defender los resortes del euro. 

Aunque, sobre todo, lo que quiso confirmar el presidente del BCE es que sus palabras de julio de 2012 siguen vigentes. Entonces se comprometió a "hacer lo que sea necesario" para salvar al euro. Tres años después, todo indica que deberá demostrarlo con hechos, con "todos los instumentos disponibles dentro de su mandato".

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