campeona del mundo por sexta vez

Blanca Manchón, el castigo a una deportista de élite por ser madre

La seis veces campeona mundial de windsurf volvió a dejar claro hace días que está en plena forma. Con todo, sigue sin patrocinadores siete meses después de tener a su hijo

Foto: Blanca Manchón practicando windsurf. (Miguel Morenatti)
Blanca Manchón practicando windsurf. (Miguel Morenatti)

Blanca Manchón acaba de proclamarse campeona del mundo de Windsurf por sexta vez. A los siete meses de dar a luz a su hijo, la deportista olímpica sevillana logró su objetivo a pesar de que lo tuvo todo, menos el viento, en contra. Dejó claro que está en plena forma y que ser madre no le resta posibilidades en su carrera deportiva. Parece una perogrullada pero tuvo que demostrarlo.

El pasado año, pocos meses después de comunicar su embarazo, Manchón perdió a todos los patrocinadores. Acudió al campeonato del mundo de Salou (Tarragona), a principio de julio, con una vela prestada y pagándose el viaje de su bolsillo. Pese a su triunfo, que la consagra como una deportista de élite en la vela española, aún no tiene patrocinadores para acudir en septiembre a clasificarse para las olimpiadas de Tokio 2020 y conseguir su beca. No ceja en una pelea que es contrarreloj. Ya en el año 2010 fue reconocida con el Premio ISAF Rolex a la mejor navegante mundial del año, logro anteriormente sólo logrado en España por Theresa Zabell.

Informó a sus patrocinadores al principio

“Me quedé embarazada en 2016. Fui al campeonato del mundo y no me encontré bien. Estaba embarazada sin saberlo, fue cuestión de días. Competí y justo cuando terminé la competición, a mi vuelta, supe que iba a ser madre. Pensé que era el mejor momento, justo terminaba la temporada. Mis patrocinadores estuvieron informados desde el minuto uno y supuestamente les pareció bien”, cuenta Manchón. Su caso vuelve a reabrir el debate sobre la maternidad en el deporte. Un mundo que no sólo sigue siendo predominantemente masculino sino que sigue poniendo muchas trabas a sus deportistas, aunque lleven bajo el brazo grandes triunfos.

“Hubo un cambio en la empresa, en la dirección y todo cambió. De repente los patrocinadores no me renovaron o directamente desaparecieron. Estoy muy agradecida porque en los últimos seis o siete años estos patrocinadores han sido mi principal fuente de ingresos pero de repente me quede tirada y tuve que empezar de cero. Sin ayuda. Se me juntó todo. Además coincidió con un cambio en la presidencia de la federación de vela y se adelantaron las competiciones del equipo preolímpico unos meses sin contar conmigo. Todo se alineó en mi contra”, cuenta Blanca Manchón sin perder la sonrisa.

Blanca Manchón practicando windsurf. (Twitter Blanca Manchón)
Blanca Manchón practicando windsurf. (Twitter Blanca Manchón)


Estuve a punto de tirar la toalla, pero me apetecía mucho y seguí. Empecé por mi cuenta, me presenté a las pruebas de selección y se me dio bien. Fueron unos pruebas que parecían a mi medida, a las doce semanas de haber dado a luz. Si no estaba no entraba en el equipo. Hice el esfuerzo y pasé. Me clasifiqué”, narra la deportista sevillana. Otro lo habría dejado, habría optado por tomarse un año sabático pero no lo hizo. Asegura que no podía permitírselo. “En mi deporte estar otro año sin competir era prácticamente imposible. Porque sales del ranking, perdía mi posición y no podía competir si no estaba entre las 40 primeras. Fue duro, sufrí, pero terminé cada manga, a veces casi arrastrada, la verdad”, cuenta a El Confidencial.

Hay cláusulas de embarazo

Blanca Manchón empezó a entrenar con normalidad a los cinco o seis meses de haber dado a luz a su hijo. Entonces, asegura, ya se encontraba bien. Viajó a Vietnam a competir a principios de junio y finalmente, con la ayuda económica de sus padres, se fue al campeonato mundial de Salou en Tarragona. “A través de un amigo me dejaron una de las mejores velas. Tenía que conseguir mi plaza, sabía que tenía que salir a ganar, era mi objetivo”. Y ganó. Dominó de principio a fin un campeonato en el que desbancó al segundo puesto a la favorita, la finlandesa Tuuli Petaja. Y eso que compitió en la clase Raceboard, que no es su modalidad habitual.

Blanca Manchón dejó de tener ayuda económica a los ochos meses justo de quedarse embarazada. A los seis ya supo que le retiraban todos los patrocinios. “Para muchas deportistas de élite, que no era mi caso, hay cláusulas de embarazo, si te quedas en estado directamente se rescinde tu contrato. Es la visión que hay. Se cree que cuando una mujer deportista es madre ya no va a volver a ser lo que era, no va a competir igual, se piensa que ya su carrera ha terminado. Es lo que está instalado. Y además coincide que los mejores años para ser madre son los mejores para competir a alto nivel a pleno rendimiento, de los 25 a los 35 años”.

Su suspenso en educación física

“Debería cambiar esa mentalidad, las empresas deberían de dejar de pensar que con las mujeres madres no tienen rentabilidad porque no es verdad. Es la visión que hay en el mundo del deporte y en parte hasta lo entiendo. No culpo a nadie pero es muy injusto”, cuenta en una entrevista con El Confidencial. “En Estados Unidos cuando una deportista destaca en el colegio o el instituto es como un dios. A mi aquí me suspendieron educación física en el colegio cuando volví de competir en los juegos olímpicos de Atenas, en 2004. Me suspendieron porque mis tardes de entrenamiento coincidían con las horas de la asignatura”, prosigue la windsurfista que ahora tiene 30 años.

Blanca Manchón tiene con su pareja un centro de entrenamiento personal en el centro de Sevilla, Training for Gold, donde ella misma entrena y trabaja a diario. De viernes a lunes se va al Puerto de Santa María (Cádiz), sede de la federación andaluza de vela. Aunque su rutina pasa más bien por estar siempre viajando por todo el mundo. Sus padres ya eran amantes del windsurf y siempre ha estado cerca de ese mundillo mientras recorría el mundo en una autocaravana. El deporte cogió mucho vuelo cuando se declaró olímpico de nuevo para los Juegos de Río 2016. Ella, que entrena desde muy pequeña, vio ahí su gran oportunidad.

Blanca Manchón navega en la Bahía de Cádiz. (Twitter Blanca Manchón)
Blanca Manchón navega en la Bahía de Cádiz. (Twitter Blanca Manchón)

Sin patrocinadores, hacia Tokio 2020

De momento, Manchón sigue sin tener nada oficial. Está recibiendo muchos mensajes de apoyo, “como nunca”, que están colapsando sus redes sociales. “Nunca antes había tenido tanto reconocimiento y tanto cariño”, explica, pero sigue sin patrocinio. Alguna empresa ha enviado algún mail, pero no hay nada cerrado y le urge. Es ella la que sigue tocando puertas.

Por delante tiene un competición en agosto en Dinamarca y en septiembre debe estar para el campeonato del mundo de windsurf de la modalidad olímpica, RSX, en Japón. Sus rivales ya están allí entrenando. Es el paso previo para que España pueda coger plaza en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Ella por su cuenta no puede pagarse un viaje tan caro y sufragar allí su estancia. “Busco un patrocinador que me ayude y pueda cumplir así ese sueño tan bonito. Tengo que competir ahora en septiembre para clasificar al país y coger la beca ADO que da el Gobierno para los ocho primeros clasificados”, explica.

Un cargo menos de los hombres en el deporte

El windsurf es un deporte tan de moda, tan vistoso para la publicidad, es tan fácil meter una vela y a una deportista como Blanca Manchón en un anuncio. Una empresa de telefonía, una marca de ropa deportiva, una bebida energética... Por ahí sigue la conversación. “Todos tenemos dificultades por no ser fútbol, tenis o Fórmula 1, es verdad, mis compañeros tampoco lo tienen fácil, pero ellos no son madres y eso a mi me ha pesado en mi carrera deportiva. Esa es la verdad”, se despide.

Eso sí, no cambiaría por nada ser madre. Su cuenta de Twitter está llena de mensajes positivos y fotos de su precioso bebé. #Contigoalfindelmundo ó #mamáydeportistaSí defiende. En cualquier otro trabajo, atendiendo a la legislación española, un despido durante un embarazo o una degradación laboral por ser madre supondría una victoria en los tribunales. Pero el deporte sigue siendo otra cosa.

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