fue operado tras el final de temporada

Por qué Marc Márquez (y Honda) no pierde la calma pese a su actual situación

Marc Márquez ya pasó por una situación similar en 2019, con una lesión mucho más grave en su hombro izquierdo, y fue competitivo desde el inicio de la temporada

Foto: Por segundo año consecutivo, Marc Márquez llegará justo al comienzo de temporada. (EFE)
Por segundo año consecutivo, Marc Márquez llegará justo al comienzo de temporada. (EFE)

Comenzar la pretemporada saliendo de una operación no es precisamente una situación agradable para un piloto. Para Marc Márquez llueve sobre mojado porque por segundo invierno consecutivo se ha tenido que reservar, hacer reposo e iniciar un tedioso y controlado proceso de rehabilitación para conseguir que su hombro derecho esté a punto para el comienzo del campeonato de MotoGP. Hay diferencias entre lo vivido el año pasado y la situación actual, pero en cualquier caso ni Márquez ni Honda parecen sentirse alarmados por esta situación.

Hay varias diferencias entre lo vivido en 2019 y la situación actual. Para empezar, la lesión en el hombro derecho no tenía la gravedad de la sufrida el año pasado en su hombro izquierdo. De hecho, la decisión de someterse a una operación fue una opción elegida por el piloto con el fin de prevenir que las molestias fueran a más en medio de la temporada, lo que sí podría haber hecho necesaria una intervención en pleno campeonato, lo cual sí resultaría catastrófico para sus aspiraciones.

Márquez estuvo muy vivo y aceptó sacrificar –un año más– su periodo de descanso pensado en el próximo campeonato. Otra circunstancia diferente es que en 2020 la pretemporada va a ser extremadamente corta. Los entrenamientos previos se realizarán en Sepang (Malasia) del 7 al 9 de febrero, y posteriormente habrá una segunda prueba en Losail (Qatar) del 22 al 24 de febrero, justo dos semanas antes del Gran Premio de Qatar (8 de marzo), primera prueba del Mundial 2020. Allí, Honda y Márquez han de llegar con los dederes hechos y las decisiones técnicas tomadas, porque el reglamento de MotoGP no permite desarrollar evoluciones a lo largo del campeonato.

Todo está muy apretado, y más en esta temporada en la que los pilotos tendrán que hacer nada menos que 20 grandes premios –regresa Finlandia, tras 37 temporadas fuera del campeonato–, así que la forma física y el reducido periodo de trabajo en pretemporada cobra especial significado. Puede que este duro calvario que le toca pasar sea un perfecto entrenamiento para la nueva situación que se dará a partir de 2021, con menos entrenamientos y pruebas a lo largo de la temporada.

Trabajo más intenso

Meses atrás, cuando regresó a España con el título bajo el brazo tras coronarse en Tailandia, mucho antes de volver a lesionarse, Márquez ya tenía claro cómo tendría que trabajar en una situación así. "A partir de 2021-2022 habrá que reestructurar el trabajo para llegar a la primera carrera con la moto lo mejor preparada posible, y será fundamental contar con un buen equipo de pruebas. Me preocupa que la moto no esté lista para ese momento, claro, pero es ahí donde sale a relucir el equipo. Y afortunadamente en MotoGP el piloto sigue siendo fundamental, y el equipo otra parte clave", explicó.

Las circunstancias han hecho que se vea en una situación similar con anticipación, aunque cuenta con la confianza de las buenas sensaciones obtenidas en las pruebas de Jerez, antes de su caída. Esa seguridad y el aval de Honda y su estructura técnica ayudan a paliar el lastre de su estado físico, por eso ni él ni el equipo muestran señales de alarma.

Los médicos creen que llegará a la primera carrera en óptimas condiciones, aunque, evidentemente, en las pruebas de Sepang de dentro de un mes le tocará sufrir porque su condición física no va a estar al cien por cien. Todos son conscientes de ello y no se alarman. En peores plazas han toreado. En el pasado, 2016 y 2017, no era el físico del piloto lo que preocupaba, sino el rendimiento de la moto, y supieron enderezar el camino y ser competitivos, aunque hay que reconocer que el empuje del propio Márquez resultó determinante.

Álex (i) y Marc Márquez serán compañeros de equipo esta temporada. (EFE)
Álex (i) y Marc Márquez serán compañeros de equipo esta temporada. (EFE)

No obstante, Márquez tendrá muchos frentes abiertos en estas próximas semanas: no solo deberá bregar con su rehabilitación y el trabajo de desarrollo de la Honda RC213V en sus mermadas condiciones físicas. Tenemos presente que mostrará un especial interés en ser el mejor cicerone posible para su hermano Álex en la categoría, y desconocemos hasta qué punto esta atención puede suponer cierto desgaste o no para él.

No es un comentario banal. Los pilotos administran cuidadosamente todos sus recursos, tanto físicos como mentales, a lo largo de la temporada. Su cerebro está compartimentado, con tareas asignadas para cada momento dentro de un rutina muy rígida, una rutina en la que necesariamente han de saber ser suficientemente egoístas para centrarse en ellos, sin tiempo para nada más. La pretemporada les da cierto margen, pero no mucho, porque su cerebro está programado para el trabajo técnico. La capacidad para centrarse en sí mismo y tener tiempo suficiente para colaborar con su hermano Álex también dará una medida de hasta dónde llega la magnitud de Marc, un piloto que todavía no ha alcanzado su cénit.

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