SU PUESTO VUELVE A PELIGRAR EN TIEMPO RéCORD

El hombre al que todo le sale mal: las cinco muertes de Julen Lopetegui

De la tensión arterial a la venta de Cristiano Ronaldo y haciendo un repaso a sus aportaciones como jugador y entrenador en distintos equipos de fútbol: Lopetegui es un hombre sin suerte

Foto: Julen Lopetegui está en el alambre. (EC/EFE)
Julen Lopetegui está en el alambre. (EC/EFE)

La de Julen Lopetegui (Asteasu, 1966) es una vida partida en dos realidades. Por un lado, está la del teórico del fútbol, con buen nombre entre sus compañeros, para el que todo son elogios. Destacan su profesionalidad, entrega y conocimiento del vestuario. Por otro, está una realidad en la que a Lopetegui, haciendo lo mismo, todo le sale mal. Es matemático: cuanto mayor es la oportunidad, más sonoro el trastazo. Van cinco ejemplos: cuando debutó con el Madrid encajó tres goles del Atleti. Cuando se presentó con el Barça, cinco. En sus 20 primeros segundos en televisión se desplomó en directo. Dos días antes del comienzo del Mundial fue desterrado de la concentración de España y en el Madrid, en apenas cuatro meses, ha batido el récord histórico de tiempo sin marcar y ha recibido otra manita en el Camp Nou. La de Lopetegui es una trayectoria de éxito con aspecto de esperpento en cinco actos.

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Noventa minutos en el Calderón

28 de marzo de 1990. Después de tres temporadas en el Castilla, más otra cedido en Las Palmas, Lopetegui se encuentra con su primera gran oportunidad: debutar con el Real Madrid a los 24 años. Sucede en la penúltima jornada de liga, ante el Atlético, en un derbi intrascendente para el Madrid, que ya tenía matemáticamente ganada la competición.

Es un partido singular. Mendoza, por entonces en un pico de enconamiento con Jesús Gil, le ordena a Toshack que alinee el mayor número de suplentes para que el derbi pierda atractivo y la taquilla del Calderón se resienta. Además de Lopetegui saltan al campo Esteban, Julio Llorente, Losada, Aldana, Parra y Solana.

Lopetegui mientras jugaba en el Real Madrid. (EFE)
Lopetegui mientras jugaba en el Real Madrid. (EFE)

No obstante, la situación es propicia para Lopetegui. Todos saben que Toshack le ha ascendido al primer equipo para que madure rápido y siente en el banquillo a Buyo, con quien está enfrentado desde antes de llegar al Real Madrid. Concretamente desde dos años antes, tras la eliminación contra el PSV, cuando el entrenador galés dijo que era "difícil que el Madrid sea campeón de Europa mientras no resuelva su problema con el portero (Buyo) y el líbero (Gallego)".

Gallego se marchó al Udinese antes de la llegada de Toshack, pero Buyo permaneció como si la cosa no fuese con él. "Lopetegui era uno de los mejores porteros del momento, y un compañero muy sensato, pero no vino a sustituirme a mí", dice a este periódico el gallego, quien incluso niega que Toshack pidiese su salida: "Al final los grandes jugadores se quedan en el Madrid… y, bueno, yo era el portero titular".

Lopetegui no estuvo afortunado en el derbi. El primer disparo que recibió en primera división acabó dentro de su portería: fue un remate de cabeza de Baltazar que entró por el palo del vasco, que dejó una palomita inocua para las fotos. Después llegarían otros dos goles, de Orejuela y Manolo, para igualar el récord negativo de goles encajados por el Madrid esa temporada. Al día siguiente, el diario 'Marca' le otorgó un 1 sobre 3 y el resto de la prensa simplemente obvió su participación en el encuentro.

Lopetegui estuvo una temporada más en el Madrid, aunque nunca volvió a pisar el césped.

La supercopa de Lopetegui

Tras el fracaso en Madrid, Lopetegui pasó tres años en el Logroñés. Allí no solo se convirtió en titular, sino que el incesante acoso que recibía la portería de los riojanos le permitió lucirse y se ganó un puesto para el Mundial de 1994, donde ejerció como tercer portero de la Selección. Al regreso de Estados Unidos fue contratado por el Barcelona, que acababa de vender a Zubizarreta al Valencia y no terminaba de fiarse del excéntrico Carles Busquets.

30 de agosto de 1994. Lopetegui debuta con el Barça en la vuelta de la Supercopa contra el Zaragoza. Claramente influido por las ideas de Cruyff, el vasco intenta ejercer de líbero en el equipo, tapando los espacios que dejan Abelardo y Nadal a sus espaldas. El resultado es una errática exhibición de salidas del área que desemboca en una crisis existencial sobre el césped. El relato de su actuación es más o menos este:

- Min. 10. Belsué, uno de los laterales menos goleadores de la liga, se planta en el área y fusila a Lopetegui, que le espera bajo palos. Gol.
- Min. 32. Esnáider recibe en profundidad y Lopetegui sale hasta el vértice del área a recibirle, ofreciéndole un amplio ángulo de remate. Gol.
- Min. 33. Un minuto después, Higuera recibe el mismo pase que Esnáider, pero Lopetegui en esta ocasión espera en la portería. Gol.
- Min. 77. Esnáider recibe otro pase interior; Lopetegui corre como poseído hasta la frontal del área pero no consigue ni derribarle en falta. En su lugar, el argentino se la da a Higuera, que recibe con la portería vacía. Gol.
- Min 89. Higuera lanza una falta cuyo único mérito es superar la barrera. Lopetegui la atrapa en plena palomita para después dejarla escapar. Gol.
- Min. 89. Acto seguido, Darío Franco recoge el balón de la red para intentar la remontada y choca con Lopetegui. Tarjeta amarilla.
- Min. 90. Lopetegui pierde tiempo en un saque de puerta. Segunda amarilla, expulsado.

Un jugador de aquel Barcelona que prefiere que no se mencione su nombre detalla su paso por el equipo: "Era un chico muy formal, un estudioso del fútbol, del mundo de los negocios y de lo que le caiga. Solía llegar pronto a los entrenamientos y nunca se escaqueaba, pero sobre el césped petó. Sus dos primeros partidos fueron un desastre y Cruyff, la afición y la prensa le pusieron la cruz. En aquella época ser portero del Barcelona era una profesión de riesgo y nadie prosperó demasiado hasta la llegada de Víctor Valdés".

Lopetegui encajó nueve goles en sus dos primeros partidos en el Camp Nou y prácticamente no volvió a jugar con Cruyff. Al año siguiente, con Robson, recuperó efímeramente la titularidad en una eliminatoria de Copa contra el Atlético, pero a los 15 minutos realizó un penalti sobre Simeone y fue expulsado. Esa temporada jugó incluso menos que Angoy, el yerno de Cruyff, quien al año siguiente decidió cambiar los terrenos de juego de la Liga española por el fútbol americano. Lopetegui se despidió del Barcelona con unas palabras que podría haber firmado en cualquier momento de su carrera: "Me duele irme por los compañeros y la familia, pero hay que reconocer la mala suerte que he tenido cuando me ha tocado jugar".

Los zapatos blancos

5 de junio de 2006. Un joven periodista llamado Felipe del Campo está sentado en el 'hall' de un hotel madrileño junto a Luis Aragonés. Están en silencio, con los cascos puestos, a la espera de que Patxi Alonso les dé paso desde el plató para entrar en directo. Del Campo está nervioso: no solo está debutando en televisión, sino que también lo hace en el especial sobre el Mundial de La Sexta —por entonces con los derechos de televisión— y la propia cadena, que había comenzado a emitir solo un mes antes.

"Estábamos Luis y yo escuchando lo que sucedía en plató y de repente oímos 'boom' y un silencio. No sabíamos qué había sucedido, nos mirábamos sorprendidos", explica Del Campo a El Confidencial. Lo que había ocurrido era el tercer advenimiento de Julen, esta vez en la televisión, que terminó con una histórica pájara en directo.

Del Campo y el seleccionador tuvieron que esperar porque Alonso mandó el programa a publicidad: "Vaya. Pues esto es así, esto es La Sexta. ¿No queríais sorpresas?", dijo el presentador mientras pasaba por encima de un Lopetegui despanzurrado. Cuando se apagaron las cámaras corrió a socorrerle Antonio Galeano, por entonces jefe de deportes de La Sexta y actual director de comunicación del Real Madrid, donde sigue intentando echarle capotes al vasco.

El desmayo fue un simple bajón de tensión, pero de nuevo llegó en el peor momento, cuando todas las miradas estaban clavadas en Lopetegui. La imagen de sus zapatos blancos con la suela boca arriba fue tan poderosa que, incluso antes de la eclosión de las redes sociales, el vídeo alcanzó casi un millón de reproducciones en YouTube. Meses después, la agencia Shackleton abundó en la chufla creando una campaña de publicidad para un banco boliviano basada en el desvanecimiento. El cartel inferior sirve como resumen de la irrupción televisiva de Lopetegui, que tardaría varios años en volver a dejarse ver por los platós.

Publicidad del Banco Gallego. (Shackleton)
Publicidad del Banco Gallego. (Shackleton)

Lopinegui, Loropegui

24 de abril de 2015. Oporto y Benfica empatan a cero en el clásico portugués. Al terminar el encuentro, Lopetegui, ahora entrenador del Oporto, se acerca a estrechar la mano de Jorge Jesús, el míster local. Aunque parece una escena habitual, en un momento dado el vasco engancha a su homólogo y le dice al oído: "Si me vuelves a cambiar el apellido, te doy un puñetazo". Tienen que separarlos. Es la primera vez que vemos a Julen perder los papeles en público.

En realidad Lopetegui está exteriorizando la presión acumulada. Pese a que cuenta con una de las mejores plantillas que haya tenido el Oporto, en abril está eliminado de la Copa y de la Champions y acaba de perder la oportunidad de cazar al Benfica, que les aventaja en tres puntos. Jorge Jesús, un viejo zorro del fútbol portugués, sabe de la presión por ganar títulos sobre Lopetegui y una semana antes, en rueda de prensa, juega a sacarle de quicio: "¿Lotopegui? ¿Lopetegui? No sé, a veces cambio el nombre". De nuevo se desata la chufla sobre Julen: un cómico portugués elabora un vídeo en el que se ríe de su apellido con la banda sonora de 'West Side Story'. La pieza no tiene desperdicio:

Esta súbita pérdida de prestigio, espoleada por la ausencia de títulos, termina con la destitución de Lopetegui en febrero de 2016, pese a que los resultados deportivos son correctos. Es entonces cuando el presidente del Oporto, Jorge Nuno Pinto da Costa, da rienda suelta a todo lo que se estaba callando sobre Lopetegui, sobre todo lo relacionado con su política de fichajes. Así explicaba la operación del delantero Adrián, petición expresa del técnico: "Entré en contacto con el Atlético de Madrid y con Jorge Mendes. El precio era exorbitante (se abonaron 11 millones de euros por el 60% del traspaso) y dije que no. El agente presentó la solución de presentar letras por ese valor (para pagar) después de un año y que si no queríamos, él colocaba al jugador por el mismo valor en otro sitio. El tiempo pasó, él no lo colocó y tuvimos que pagar".

No solo es esto, sino que Pinto da Costa ha asumido el papel chuflero en torno a Lopetegui y le sigue mencionando como ejemplo en ruedas de prensa que nada tienen que ver con él: "¿Nuevo técnico? Si fuera para no ganar ni mejorar llamaría de nuevo a Lopetegui. Sérgio Conceição es el ideal para dar espectáculo y buscar el objetivo de ganar todo. En la era de Lopetegui fichábamos a españoles a granel. Los que se quedaron tienen mucha calidad, pero aquí vinieron otros que no servían. Compramos gato por liebre", dijo el año pasado al diario 'O Jogo'.

El día del juicio

13 de junio de 2018. El sol luce radiante en Krasnodar, donde está convocada la Selección para el Mundial de Rusia. En el estadio del FC Krasnodar, Lopetegui luce la mejor de sus sonrisas en el entrenamiento matutino. Todo va perfecto: las instalaciones son inmejorables, hay buen ambiente en el equipo y la afición está esperanzada después de 20 partidos sin conocer la derrota. El vasco, después de tantos reveses, está en su mejor momento profesional, a punto de dirigir a España en la competición más importante del fútbol con el apoyo de todos. Julen tiene un motivo adicional para estar contento: pocos lo saben, pero acaba de asegurarse un contrato con el Real Madrid.

A las seis de la tarde se filtra la información y de nuevo Lopetegui ve todo su trabajo arrasado por un huracán. A las doce horas está despedido. Mientras Luis Rubiales, presidente de la Federación, le lanza reproches ante los medios, Lopetegui sale por la puerta de atrás de las instalaciones, cual forajido, con un pequeño grupo de colaboradores a los que ha convencido de urgencia para que lo dejen todo y se vayan con él a Madrid. En solo unas horas el vasco pasa de ser la gran esperanza nacional a convertirse en el seleccionador más breve en los últimos 30 años.

Lopetegui aterrizó en el Real Madrid al día siguiente entre lágrimas. De nuevo, la presión acumulada. La noche y la mañana anteriores, mientras él guardaba silencio, el bombardeo mediático fue intenso y los aficionados le vapulearon en Twitter. Aquella tarde, Florentino Pérez, con gesto conmovido, quiso confortar a Lopetegui con un extra de cariño: "Hoy el madridismo tiene en Julen a su nuevo entrenador, un hombre que cumple uno de sus grandes sueños. Un sueño que, como él sabe, es un gigantesco y apasionante desafío que muy pocos pueden afrontar. Querido Julen, vas a sentir el apoyo y el cariño de todos nosotros".

Cuatro meses después, la situación ha vuelto a derivar en esperpento. Lopetegui ha conseguido la mayor racha sin marcar del Real Madrid en toda su historia, con una plantilla que le apoya pero es incapaz de ganar al Levante, mientras que la junta directiva del club lleva semanas filtrando conversaciones con distintos entrenadores sin el menor recato. Algunos directivos le apodan 'el zombi'. Cuesta recordar una situación tan humillante para un entrenador del Real Madrid, especialmente en uno al que la afición no ve primer responsable de esta crisis. En los últimos días, el presidente incluso ha comentado que nunca confió en Lopetegui y que solo lo fichó porque fallaron las opciones anteriores.

Este domingo, de nuevo con todos los focos encima, Lopetegui ha encajado cinco goles en el Camp Nou.

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