El barco de Luis Enrique divide España: cómo puede llegar a la final de la Eurocopa
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a dos partidos de ganar el título

El barco de Luis Enrique divide España: cómo puede llegar a la final de la Eurocopa

Los que no están en el barco del seleccionador tendrán que subirse a él si elimina a Italia. No serán todos. Todavía hay quien cree que España ha tenido suerte por no enfrentarse a Francia

placeholder Foto: Luis Enrique, tras ganar a Suiza y clasificar España para las semifinales. (EFE)
Luis Enrique, tras ganar a Suiza y clasificar España para las semifinales. (EFE)

Luis Enrique parece ser que tiene un barco en el que empezó habiendo unos pocos, se han ido incorporando más pasajeros en cuartos y octavos y todavía hay quien se niega a hacerlo porque no le motiva esta Selección. Lo del barco lo desconocíamos. Pero existe en el imaginario y es una manera de estar o no con Luis Enrique. No es el Titanic, pero ha llegado a Wembley con tiempos revueltos y tempestades. Las dimensiones del éxito son lo que queda por resolver. El barco de Lucho es la manera en que el periodismo deportivo y también los aficionados se posicionan a favor y en contra del seleccionador. Los que dicen que capitanean el barco están hinchados y orgullosos de ser más españoles y, por supuesto, de la Selección, porque el otro bando lo que ha hecho es no animar, no apoyar y torpedear el trabajo del técnico.

Lo importante, dentro de la división que parece insalvable, es que unos y otros dan por bueno que España haya llegado hasta aquí y vaya a disputar unas semifinales en Wembley contra Italia. Si se produce la derrota, no se considerará un naufragio. Los que no están en el barco de Luis Enrique tendrán que subirse, irremediablemente, a él si España elimina a la Azzurra. No serán todos. Todavía hay quien cree que España ha tenido suerte por no enfrentarse a Francia. Los que van a bordo no tienen inconveniente en reconocer que España ya ha hecho una buena Eurocopa y el líder ha callado, como se suele decir en estos casos de confrontación, las bocas de sus críticos.

Foto: Aficionados ingleses durante el Inglaterra-Alemania en el estadio de Wembley. (EFE)

Luis Rubiales es, sin lugar a dudas, el primero que está en el barco de Luis Enrique. El presidente de la Federación no ha dudado de su entrenador, es su apuesta y lo ha respaldado hasta en los peores momentos, cuando el equipo no consiguió ganar los partidos contra Suecia y Polonia. Pero es que el propio Luis Rubiales ya está satisfecho con lo conseguido hasta este momento y considera que es una suerte poder estar jugando las semifinales. “Hay muchos jugadores con ocho o 10 internacionalidades. Este proyecto de Selección era más pensado para el Mundial de Qatar 2022. Está madurando, pero ya estamos ahí mirando a los ojos a los grandes. Hemos tenido frutos antes de lo esperado”, dice el presidente tras eliminar a Suiza.

Pasar factura

Damos por bueno, todos, los que van en el barco de Luis Enrique y los que no, que España ha tocado techo y no se le puede hacer ningún reproche. Eso sí, no hay un acuerdo total para reconocer sus méritos. Las discusiones siguen entre unos y otros porque los que defienden al asturiano quieren pasar factura y los que han renegado de él se agarran a que España todavía no se ha enfrentado a un rival potente, de primera categoría, y que en los cinco partidos disputados en esta Eurocopa solo ha ganado uno en los 90 minutos. Ha necesitado dos prórrogas, en octavos contra Croacia y en cuartos frente a Suiza (más los penaltis), para pasar de eliminatoria. Toca Italia.

Hasta aquí ha llegado España después de nueve años sin conseguir unas semifinales en las fases finales de los torneos. El mérito es innegable, pero los críticos de Luis Enrique necesitan comprobar si esta España es un gigante con pies de barro que no va a resistir a la enérgica y combativa Italia. Un rival que ya no juega al 'catenaccio', que lleva 32 partidos seguidos sin conocer la derrota y acumula 13 victorias seguidas. La Italia de Roberto Mancini tiene un recorrido más solvente en el torneo, con cinco de cinco. Ha ganado todos los partidos y solamente necesitó una prórroga (contra Austria). Es un adversario que no especula y se divierte.

placeholder Luis Enrique se abraza a su cuerpo técnico. (EFE)
Luis Enrique se abraza a su cuerpo técnico. (EFE)

La España dividida con la Selección española, su juego, fiabilidad y las decisiones que toma Luis Enrique solo está de acuerdo en una cosa. Este equipo ha cumplido el objetivo. Ha tocado techo en la Eurocopa y va a jugar unas semifinales que nadie esperaba, porque se trataba de una plantilla de futbolistas en su mayoría inexpertos y de perfil bajo. No hay 'cracks' ni líderes en el césped, y tiene carencias como la fragilidad defensiva, antes la falta de gol, que hacían imposible pensar que podíamos estar a dos partidos de ser campeones de Europa. Como gane a Italia, tendremos más certezas y habrá más tripulación en el barco.

Personalidad y estilo

Llegó el día señalado para Luis Enrique y este proyecto deportivo tiene argumentos para lograr la clasificación para la final de la Eurocopa. Hay que contar con que tocará sufrir contra los italianos, como lo hemos hecho en los partidos de la fase de grupos, menos el de Eslovaquia, y ante Croacia y Suiza. Pero también hay que reconocer que España ha merecido ganar todos los partidos y que ese sufrimiento, según cuentan los jugadores y el seleccionador, les ha hecho más fuertes.

¿Por qué se puede ganar a Italia? De la misma manera que se han conseguido sacar adelante las eliminatorias de octavos y cuartos. Con personalidad, trabajo, humildad, talento y un poco de suerte. Es lo mejor que tiene el equipo español, que no es favorito, pero sí rebosa confianza y cree en lo que hace. España tiene una propuesta de juego a la que no va a renunciar contra los italianos. Quiere el balón, lleva la iniciativa, mete en su campo al rival y presiona fuerte arriba. Con esto da para creer que es un equipo peligroso porque, además, donde no había gol ahora resulta que es la más goleadora del campeonato con 12 tantos (uno más que Italia).

Foto: Los jugadores españoles celebran la victoria en los penaltis. (Reuters) Opinión

Los argumentos ofensivos son los que invitan al optimismo, pero luego están los defensivos, que dejan más dudas. ¿Qué es lo que tiene que hacer España? Alguno diría que dar codazos (en sentido figurado), como una manera de demostrar que sabes competir y no te arrugas ante los italianos. Lo que sufrió Luis Enrique el 9 de julio de 1994 con la agresión de Mauro Tassoti en el Foxboro Stadium de Boston. Esto queda lejos, han pasado 27 años, pero está en la sabiduría que tiene Luis Enrique y en cómo da instrucciones a sus jugadores para que no pequen de ingenuos o pardillos.

Valentía y oficio

Hay que jugar con valentía y con oficio. Si Italia ha copiado lo mejor de España, su fútbol ofensivo y de posesión, nosotros tenemos que arrebatarles lo que a ellos les daba el éxito. Lo que Luis Aragonés denominó el ‘otro fútbol’. Si lo consigue, el equipo de Luis Enrique no es inferior a Italia. Defender fuerte, ser intensos, agresivos, quitarles el balón y tener eficacia es como se puede llegar a la final de la Eurocopa.

Además, Luis Enrique es uno de esos tipos ganadores que, pese a su fama de agrio y borde con la prensa, saben cómo transmitir entusiasmo a sus jugadores y convencerlos en los grandes retos. Fue en Wembley donde empezó su etapa como seleccionador y ganó (1-2) a Inglaterra en un partido de la Liga de Naciones el 4 de septiembre de 2018. Ha tenido victorias más sonadas, como los seis goles a Alemania. Pero Italia, esta semifinal de la Eurocopa, es el verdadero partido para reducir las divisiones que genera Luis Enrique.

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