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Manu Trigueros, el futbolista sin postureos: "Soy feliz tomando unos botellines con los amigos"
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un ejemplo de normalidad

Manu Trigueros, el futbolista sin postureos: "Soy feliz tomando unos botellines con los amigos"

Manu Trigueros es el futbolista que más partidos ha jugado con la camiseta del Villarreal. Un referente en el campo y fuera, se convierte en un ídolo por la sencillez de sus vacaciones

Foto: Manu Trigueros en una rueda de prensa del Villarreal. (Reuters)
Manu Trigueros en una rueda de prensa del Villarreal. (Reuters)

Un futbolista normal. Sin lujos, ni postureos. Se los podría permitir porque juega en Primera división y es, junto con Bruno Soriano, el que más veces ha vestido la camiseta del Villarreal (425 partidos). Manuel Trigueros Muñoz, conocido como Manu, es una leyenda del club castellonense con solo 30 años. Desde que debutó, en Segunda división, en un partido contra el Castilla el 17 de agosto de 2012, se ha ganado el respeto de todos los entrenadores, el club y los aficionados. Es un referente del Villarreal, un capitán, y este verano es un ídolo por las imágenes que está subiendo en sus redes sociales.

Las vacaciones de Manu Trigueros no son las habituales de los futbolistas. No está en Ibiza, ni en Dubai, en un yate o bajando de un avión privado. Tampoco aparece por una discoteca de moda, rodeado de otros famosos de la profesión o celebridades. Ni come langosta o uno de esos chuletones que están bañados en oro. Manu Trigueros presume del placer de un buen cocido, el de su madre, en el patio de su casa de Talavera. Es la imagen más viral de las vacaciones de verano de los futbolistas. Lo de ver a Benzema en una moto de agua, a Cristiano Ronaldo por Mallorca con su impresionante yate, Neymar en la discoteca y Morata por Cerdeña, por poner algunos casos, queda en su segundo plano.

El cocido veraniego de Manu Trigueros es la imagen del verano. Aparece con camiseta interior blanca, con la botella de vino, la copa y la cara de felicidad. Provoca todo tipo de reacciones y comentarios. Hay unanimidad. Por fin, un futbolista sencillo y normal. No es la única imagen que da que hablar. El futbolista del Villarreal desconecta paseando por las calles de Talavera, en bermudas, y se relaja en la playa de Benicasim, con la sombrilla y la silla que cualquier ciudadano corriente podemos utilizar en nuestro periodo vacacional.

Cercano y humilde

Lo que tendría que ser normal se convierte en algo llamativo hasta para sus propios colegas de profesión. Manu Trigueros, descamisado en la playa, se le ve el pecho. Sin depilar. "Buen pechito lobo", comenta Bartra, el jugador del Betis. Manu Trigueros convierte la sencillez en noticia en tiempos de postureo. Es tan normal que coge el teléfono a El Confidencial sin remitirse a jefes de prensa u otro tipo de excusas.

"A mí me gusta todo. Comer unos huevos fritos con patatas y también un buen solomillo. Ir a la playa para que mis hijos disfruten porque soy muy familiar y estar con los amigos. En la variedad está el gusto, pero yo soy feliz tomando unos botellines con los amigos. Me gusta la sencillez, juntarme con mi gente. La cerveza se toca poco durante la temporada, que es cuando hay que cuidarse y ahora es el momento de relajarse y disfrutar", nos comenta Manu Trigueros. Parece demasiado humilde. Pero es así como se siente a gusto. Es cercano y habla claro: "Es que me considero una persona normal y quien me conoce sabe que soy así. No me gusta llamar la atención y prefiero tener un perfil bajo. Creo que los futbolistas somos personas afortunadas y nada más".

Foto: Cristiano Ronaldo en un partido del Manchester United. (Efe/Peter Powell)

La repercusión que ha tenido con la imagen del cocido le sorprende. Era el inicio de las vacaciones, la primera semana de junio y tras cerrar la temporada en el Camp Nou contra el Barcelona, su deseo era llegar a casa de sus padres, en Talavera, y darse el capricho de comer un plato de cuchara, una especialidad de su madre: "No me podía imaginar que se hablara tanto del cocido, aunque sí sabía que era una imagen graciosa. Le pedí a mi hermana que me hiciera una fotografía. Ella es enóloga y me comí el cocido con uno de sus vinos (Viña Altamira). La gente que me conoce sabe que me gusta mucho el cocido. Aquí, en Talavera, hace mucho calor, pero a mí un cocido me apetece en cualquier época del año. Lo mismo que ir a la playa. Me fui con mi mujer, mis hijos, mi hermana, mi cuñado y los sobrinos y me hice una foto muy normal. En Benicasim la gente me conoce y es respetuosa y muy amable. Yo disfruto así. Cada uno es libre de gastarse el dinero en lo que quiere". Asunto zanjado.

Este es el lado humano y personal de uno de los futbolistas más importantes del Villarreal, que ha hecho historia esta temporada en la Champions, con eliminatorias para el recuerdo contra la Juventus, Bayern de Múnich y Liverpool. Llegando hasta las semifinales. Manu Trigueros no responde al patrón de futbolista inaccesible y con aires de divo. Desprende felicidad. Es agradecido: "Yo en el Villarreal estoy muy bien, muy a gusto y feliz. Llevo muchos años aquí, en un club que es familiar y en el que hay un gran proyecto. Esta temporada hemos notado el desgaste de llegar lejos en la Champions, pero hemos podido disfrutar y hacer que la gente se ilusionara. Es un club estable, cercano y en el que hay mucha exigencia. Lo que hemos hecho en la Champions es una pasada y es porque hemos estado muy unidos. También por Emery, un entrenador que prepara muy bien los partidos y es exigente. La temporada que viene jugaremos la Conference League y tenemos que darle valor porque es una competición europea". Es la ambición de un futbolista maduro, consolidado en la Primera división y leyenda en el Villarreal tras ganar una Europa League.

Manu Trigueros se marchó de su casa de Talavera de la Reina demasiado joven. Tenía 15 años cuando despuntó en la Selección de Castilla-La Mancha. Llegó el interés del Atlético de Madrid y del Barcelona y eligió la segunda opción. Empezó una larga aventura hasta convertirse en el jugador que más partidos ha disputado con el Villarreal: "A los 12 años ya me querían el Valencia y el Albacete para sus canteras. Pero en este momento mi madre se negó. Dijo que era demasiado pequeño para salir de casa. Con 15 años me llegó la oportunidad de ir a La Masía y allí estuve un año. De aquí pasé a la cantera del Murcia, donde estuvo dos años y a los 18 años me llamó el Villarreal. Me he tenido que buscar las castañas. Cuando me echó el Barcelona, me preocupé porque no lo entendí. Agradezco la oportunidad que me dio el Murcia y con mucho trabajo y esfuerzo he podido llegar a Primera, sin renunciar a los estudios. Acabé la carrera de magisterio. Mi madre siempre llevó peor que me fuera tan joven de casa y mi padre mejor porque fue futbolista y mi entrenador en categoría de cadetes. El esfuerzo ha merecido la pena". Su modelo de vida también merece ser destacado. Como su trayectoria en el fútbol.

Un futbolista normal. Sin lujos, ni postureos. Se los podría permitir porque juega en Primera división y es, junto con Bruno Soriano, el que más veces ha vestido la camiseta del Villarreal (425 partidos). Manuel Trigueros Muñoz, conocido como Manu, es una leyenda del club castellonense con solo 30 años. Desde que debutó, en Segunda división, en un partido contra el Castilla el 17 de agosto de 2012, se ha ganado el respeto de todos los entrenadores, el club y los aficionados. Es un referente del Villarreal, un capitán, y este verano es un ídolo por las imágenes que está subiendo en sus redes sociales.

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