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El fraude de Dembélé: un agente avaricioso, mentiroso y la frase maldita de Laporta
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el lío en el que se mete el francés

El fraude de Dembélé: un agente avaricioso, mentiroso y la frase maldita de Laporta

El francés es arrastrado por su representante a una situación de vulnerabilidad al quedar sin contrato por llevar la negociación al límite y quedar demostrado que no tenía ofertas

Foto: Ousmane Dembélé, cabizbajo, en un partido del Barcelona. (EFE/Dan Himbrechts)
Ousmane Dembélé, cabizbajo, en un partido del Barcelona. (EFE/Dan Himbrechts)

Hace siete meses de la frase fatídica. Una afirmación que dejó a Laporta como un hazmerreír. El presidente del Barcelona tenía la necesidad de ilusionar a los aficionados, contentar a Xavi y generar una complicidad con el futbolista. Se olvidó de lo perverso que es el representante. "Soy un entusiasmado de Dembélé. Para mí es mejor que Mbappé y me gustaría mucho que se quedase", declaró Laporta en el programa 'Els Matins' de TV3. El fútbol, como muchas cosas de la vida, es una cuestión de gustos. Pero lo que hizo Laporta provocó todo tipo de opiniones, algunas consideraron un esperpento lo que dijo, pero lo peor es que generó el efecto contrario al deseado. El representante de Ousmane Dembélé la aprovechó para negociar con más avaricia y utilizó al jugador a su antojo para mentir a Xavi.

Moussa Sissoko es el representante de Ousmane Dembélé, la persona que ha llevado las negociaciones con el Barcelona hasta el límite y que ha provocado que el futbolista ahora mismo esté sin contrato. Dembélé no tiene equipo, pero tampoco pierde la esperanza de que el Barcelona le vuelva a fichar por segunda vez. Sería algo asombroso después de unos meses de engaños, discrepancias y tensiones. El que peor lo ha pasado es Mateu Alemany. El director de fútbol del Barcelona ha sido un profesional desautorizado en este largo proceso para intentar la renovación. Ha tenido que soportar lo inaguantable con un representante y un jugador sin escrúpulos. Lo ha hecho por las urgencias de Xavi para acabar la temporada en el segundo puesto de la Liga y porque Laporta está acostumbrado a vender humo.

placeholder Xavi en un entrenamiento con Dembélé. (EFE)
Xavi en un entrenamiento con Dembélé. (EFE)

La historia de Ousmane Dembélé es la de un marciano. No porque haga un fútbol de otra galaxia, sino porque parece que no vive en este planeta y no conoce la realidad del Barcelona. A Xavi le dice que se quiere quedar y, a la vez, su agente le pide al club un contrato de superestrella y una comisión. Dembélé se quiere quedar porque en Barcelona se vive muy bien, Xavi le ha dado cariño y porque no tiene el caché que él creía y le hacía ver su representante. Otro futbolista confundido y sobrevalorado.

Moussa Sissoko y la mala reputación

El gran culpable de este larguísimo culebrón, con episodios lamentables con lo que ha tenido que apechugar Mateu Alemany, es Moussa Sissoko. Laporta le debería haber puesto más freno. Entre sus directivos hay discrepancias por cómo se ha llevado esta gestión y el daño que ha hecho a la imagen del Barcelona. Todavía puede seguir haciéndolo porque Dembélé no descarta quedarse. Al culebrón, chapucero, le quedan más capítulos. Está sin equipo, queda mucho verano y Xavi no renuncia a él si no le fichan a otro extremo. El futbolista no tiene tantas ofertas y menos tan millonarias como le hacía ver su agente.

Foto: Dani Güiza en una concentración con la Selección española. (Efe/Juanjo Martín)

Moussa Sissoko es un representante con mala reputación entre los profesionales del fútbol. Es la persona que le decía a los directivos del Barcelona que Dembélé iba a ganar un Balón de Oro y por detrás estaba ofreciendo al futbolista a otros directores deportivos. Presentaba ofertas falsas y montaba un numerito saliendo del aeropuerto de Barcelona. La imagen en la que se le ve recibiendo una llamada de Leonardo, por entonces director deportivo del Paris Saint-Germain, era falsa. Utilizó a un amigo para hacer creer y exhibir el interés del PSG. Es una estrategia más, demasiado cutre, de un representante codicioso.

Sissoko era el antiguo representante de Eduardo Camavinga. Hasta que el padre del ahora futbolista del Real Madrid le dio mala espina y decidió cortar con él en 2020. Ya tenía mala fama en Francia. Había sido denunciado por el sindicato de agentes por sus sospechosas prácticas. Sissoko arrebató a Dembélé a un colega (Martial Kodjia) y después hizo el traspaso al Borussia Dortmund. Le dio el 'sablazo' a Josep María Bartomeu. El expresidente del Barcelona, con dinero por el pago de los 222 millones de euros del PSG por Neymar, se gastó 105 millones más otros 40 en variables (se han cumplido muchos) para fichar a Dembélé. La comisión que se llevó el agente está en unos 10 millones de euros y parte de esta cantidad la tuvo que repartir entre un abogado y el exagente de Dembélé para evitar más problemas.

Foto: Jesé Rodríguez, junto a Aurah Ruiz. (Instagram)

Moussa Sissoko creó un monstruo con Ousmane Dembélé y es lo que devora al Barcelona. Puede seguir si le mantiene la puerta abierta, pese a que el contrato haya finalizado. Xavi opina que es recuperable. Queda todo el mercado de verano para hacer fichajes, pero la realidad dice que Dembélé, desde que podía negociar libre en el mes de enero, no ha sido una prioridad para otros clubes. El agente hace su trabajo para que piquen los grandes clubes que tiene dinero (Chelsea, Bayern de Múnich...) y, entre ellos, están sobre todo los ingleses. El Barcelona ya no se mueve de una oferta a la baja y en la que no contempla el pago de una comisión por el fichaje. Dembélé ganaba 10 millones de euros netos y la propuesta del Barça no pasa de los 6 millones.

Sin alma ni compromiso

Lo extraño es que el Barcelona no se haya olvidado ya de este jugador y le cierre definitivamente la puerta. Ha dado demasiados problemas con las lesiones, su impuntualidad, malos hábitos y bajo rendimiento. No estaba a la altura del compromiso que se le exige a un profesional por el que se pagó tanto dinero. No es un jugador rentable. El rendimiento es pobre, pese a que en esta última temporada se quiera destacar que es el máximo asistente (13). Solo ha marcado dos goles. Su valor en el mercado está a la baja y para el portal especializado 'Transfermarkt' no supera los 30 millones de euros. En cinco años no ha mostrado ni liderazgo ni tener alma.

Ousmane Dembélé es el segundo fichaje más caro en la historia del Barcelona, llegó en 2017, solo ha jugado 150 partidos y ha marcado 28 goles. No ha ganado la Champions. Ha sido pitado por los aficionados del Camp Nou que se sienten estafados y le dejaron de abuchear por el apoyo que le daba Xavi. Con todo lo que ha pasado, ahora que está desvinculado, el club no le ha despedido de forma oficial. Dembélé, si vuelve a jugar en el Barcelona, tendrá la oportunidad que no tuvo Messi. El argentino sí se quedaría bajándose el sueldo.

Hace siete meses de la frase fatídica. Una afirmación que dejó a Laporta como un hazmerreír. El presidente del Barcelona tenía la necesidad de ilusionar a los aficionados, contentar a Xavi y generar una complicidad con el futbolista. Se olvidó de lo perverso que es el representante. "Soy un entusiasmado de Dembélé. Para mí es mejor que Mbappé y me gustaría mucho que se quedase", declaró Laporta en el programa 'Els Matins' de TV3. El fútbol, como muchas cosas de la vida, es una cuestión de gustos. Pero lo que hizo Laporta provocó todo tipo de opiniones, algunas consideraron un esperpento lo que dijo, pero lo peor es que generó el efecto contrario al deseado. El representante de Ousmane Dembélé la aprovechó para negociar con más avaricia y utilizó al jugador a su antojo para mentir a Xavi.

Xavi Hernández Joan Laporta FC Barcelona
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