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Tchouaméni hace el papel que busca el Real Madrid para demonizar a Mbappé
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el nuevo fichaje empieza bien

Tchouaméni hace el papel que busca el Real Madrid para demonizar a Mbappé

Aurélien Tchouaméni da munición a una corriente que se declara 'anti-Mbappé' por haber renovado con el Paris Saint-Germain cuando su sueño era jugar en el Real Madrid

Foto: Aurelién Tchouaméni en su presentación como jugador del Real Madrid. (Reuters/Isabel Infantes)
Aurelién Tchouaméni en su presentación como jugador del Real Madrid. (Reuters/Isabel Infantes)

Aurélien Tchouaméni cae de pie en el Real Madrid sin haber disputado un partido. Para muchos aficionados es, incluso, un desconocido. Solo tiene 22 años y ha jugado pocos encuentros en la alta competición. Tiene que demostrar, por lo tanto, que es un futbolista con presente y futuro para liderar el centro del campo durante muchos años. El precio de 100 millones de euros (80 fijos más otros 20 en variables) le pone en una situación de máxima exigencia desde el principio. Pero ha empezado bien. Demasiado bien para conectar con quien realmente tiene que hacerlo, que no es otro que Florentino Pérez.

El joven jugador francés cumplió en su primer día, en el acto de presentación, con el papel que ejecuta una corriente del madridismo. Hay que demonizar a Kylian Mbappé por haber renovado por el Paris Saint-Germain. Hay que dejar bien claro que ha elegido mal y que este no es el Mbappé que se esperaba que llegara al Real Madrid. En esta corriente está, por supuesto, Florentino Pérez porque, sin ninguna duda, tiene sus razones para sentirse perjudicado. Aunque no lo quiere reconocer públicamente el presidente, lo de Mbappé es algo más que una decepción. Es una traición. Era el fichaje deseado y con él se contaba para sentar las bases de un nuevo proyecto.

placeholder Mbappé y Tchouaméni en un partido de Francia.
Mbappé y Tchouaméni en un partido de Francia.

No ha podido ser y el que viene es Tchouaméni. Otro francés que no juega en el puesto de Mbappé, no tiene el mismo tirón ni es campeón del mundo. En él están puestas las esperanzas y hay expectativas para que coja galones en un centro del campo donde tendrá demasiada competencia con Casemiro, Kroos y Modric. Si Mbappé hubiera llegado, no habría discusión. El Real Madrid habría sido Mbappé y diez más. Con Tchouaméni no se puede decir lo mismo. Hay que esperar y tener paciencia.

En el lado bueno de la historia

Lo que hizo el nuevo fichaje en su presentación es algo más que ponerse la camiseta del Real Madrid. Se enfundó la de 'hay que demonizar a Mbappé'. El objetivo de esta corriente es dejar su imagen por los suelos y esperar a que le vaya mal en el PSG. Se ha equivocado no eligiendo el Real Madrid. No como Tchouaméni, que, como diría Thibaut Courtois, ahora está en el lado bueno de la historia.

Foto: Florentino Pérez durante la celebración de la Champions. (Reuters/Vincent West)

"Kylian ha decidido quedarse en el PSG y él ya sabía que yo me iba a marchar del Mónaco al final de la temporada. Quiso saber si podría ir al PSG, pero yo le dije que mi primera opción siempre era el Real Madrid y lo entendió perfectamente. Está contento por mí", es la parte del discurso que más aplaude la corriente que no perdona a Mbappé y le ve como el enemigo número uno que, incluso, quiere quitarles jugadores. Tchouaméni desveló algo que le viene de perlas para ganarse al madridismo y, evidentemente, a Florentino. Está en el Real Madrid, pese a las presiones de Mbappé. Eligió el Real Madrid porque quiere cumplir su sueño de niño, no como Mbappé que dice una cosa y hace otra. "Estoy muy contento de estar aquí. Es un sueño fichar por el Real Madrid, el mejor club del mundo. Tuve la oportunidad de decidirme por otros equipos, pero en cuanto supe que el Real Madrid estaba interesado, no lo dudé ni un segundo. Quiero dejar huella en la historia del fútbol y el mejor equipo para conseguirlo es el Real Madrid", lo bordó Tchouaméni. Es un ídolo sin haber jugado. Es la demostración de cómo hay que elegir bien para esa corriente 'anti-Mbappé'.

La maquinaria para sacarle punta a todo lo malo que se pueda encontrar de Mbappé está en marcha desde el día que dijo que renovaba por el PSG. Se aceleró con la consecución de la decimocuarta Champions en París. Tchouaméni se ha subido a ella desvelando la conversación con Mbappé. Florentino, que le dio la enhorabuena a Tchouaméni en el acto de bienvenida al club por haber cumplido su gran sueño y le felicitó por haber tenido personalidad de elegir el Real Madrid sin caer en las presiones, ha creado un eslogan. "Este no es el Mbappé que yo quería traer", dijo el presidente en 'El Chiringuito'. Se podría hacer hasta una lona y ponerla en el Bernabéu, copiando la idea de Laporta cuando se presentó a las elecciones del Barça con ese 'encantados de volver a veros', que no era otra cosa que generar ilusión. Pues lo mismo hace Florentino con el 'este no es mi Mbappé'. Trata de devolver la ilusión transmitiendo la imagen de un chico bloqueado por las presiones, que se ha equivocado en su elección.

Un traidor

Mbappé es visto como un traidor. Tchouaméni es el leal. Así se resume el discurso de la corriente que ha pasado de ensalzar las virtudes de Mbappé, dando por seguro que estaba fichado, a demonizarle. No hay ningún tipo de equilibrio. El cambio es radical. Era el bueno y ahora es el malo. Lo peor ha sucedido hace unos días tras el partido de la Liga de Naciones que disputaron Francia y Croacia. Hay unas imágenes en el túnel de vestuarios en las que Luka Modric le pide a Mbappé su camiseta. Se les ve abrazarse y el francés se la da. Este gesto ha provocado que esa corriente 'anti-Mbappé' ataque a Modric por no ser sensible con el plantón que les dio. Sí a Modric, al futbolista de una conducta intachable en el campo y fuera de él. El que da un rendimiento extraordinario y debería ser sagrado.

Foto: Rafa Nadal entrena en el Mallorca Country Club. (Efe/Cati Cladera)

El fútbol depara situaciones insólitas, es cambiante y muchas afirmaciones y actos se pueden volver en tu contra. Mbappé hoy tiene un contrato de tres años en el PSG, pero habrá un momento en el que se vuelva a hablar de su fichaje. Tiempo al tiempo. Mbappé ha puesto, sin duda, de su parte para enfadar a Florentino y al madridismo. Negoció a dos bandas (PSG y Real Madrid), le ha sido complicado aguantar la presión del emir de Qatar y la de Emmanuel Macron, le han puesto mucho dinero, le han dado poder... Pero también es francés, joven, tiene muchos años por delante para cumplir su sueño y fue elegante en su acto de renovación, con Nasser Al-Khelaifi a su lado, hablando bien del Real Madrid y deseándole suerte en la final de París.

A la espera de otro tren

El error de Kylian Mbappé ha sido decirle 'no' al Real Madrid por segunda vez y esto de que pase el tren del equipo blanco y no te subas, es entendible que siente mal. Tchouaméni lo ha cogido a la primera y con el rol de suplente porque llega, de principio, a darle relevos a Casemiro. No se puede comparar en lo deportivo a los dos franceses. Mbappé es gol.

Hay que recordar que el primer tren que no coge Mbappé del Real Madrid es porque estaban en el equipo Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo. La 'BBC' era inamovible. El segundo tren ya fastidia más, es una faena, porque se daba por hecho el fichaje. Es por lo que ahora se le saca punta a todo. No gustó que Mbappé viniera de visita a Madrid y se exhibiera con Achraf y Sergio Ramos. Saltaron las alarmas de un viaje del que no tenía conocimiento nadie en el Real Madrid. Como cuando posó en Doha, abrazado a Ramos, con la mano en el pecho, junto al escudo del PSG. Ha dejado pasar dos trenes. El tercero puede ser el bueno y, si lo coge, será un Dios. Lo próximo que se va a celebrar es la negativa de Zidane a coger el banquillo del Paris Saint-Germain.

Aurélien Tchouaméni cae de pie en el Real Madrid sin haber disputado un partido. Para muchos aficionados es, incluso, un desconocido. Solo tiene 22 años y ha jugado pocos encuentros en la alta competición. Tiene que demostrar, por lo tanto, que es un futbolista con presente y futuro para liderar el centro del campo durante muchos años. El precio de 100 millones de euros (80 fijos más otros 20 en variables) le pone en una situación de máxima exigencia desde el principio. Pero ha empezado bien. Demasiado bien para conectar con quien realmente tiene que hacerlo, que no es otro que Florentino Pérez.

Kylian Mbappé Real Madrid
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